En casa ha comenzado bien tempranito el sábado. A las
seis y media de la mañana los
piojillos salían de la habitación para darle la bienvenida a su papi que llegaba del trabajo. Así que me levanto de mi cama más dormida que despierta y me llevo conmigo al
piojo jefe a su cama. Tras media hora de ver como daba vueltas de un extremo a otro de la cama y me ponía los pies en mi cara lo cogí y lo llevé a mi habitación.
" Con un poco de suerte se duerme viendo dibujos" pensé . Le encendí la tele y lo acurruqué a mi lado. No, no le interesaba estar acurrucado con su mami. Se sentó en medio de la cama a ver
Noddy pero a los cinco minutos ya se había aburrido. Se bajó de la cama y empezó a trastear por la mesilla de noche.
Vuelve a subir a la cama. Un olorcillo empieza a llegarme y enciendo la luz. Mis ojos se quedan fijos mirando las sábanas manchadas de caca, su pie pringado de caca. Gabito nos había dejado un regalo en la habitación y Eric lo había pisado. Dicen que pisar *** trae suerte. Obviamente, no para la madre del que la pisa, que le toca quitar sábanas, limpiar niño y limpiar suelo.
Siete y veinte de la mañana, mi marido se lleva a los piojos al salón mientras yo quito sábanas, dejo abierta el ventanal y me pongo a limpiar el piso.¡Fiesta Sabatina!
Le preparo el bibe. Se lo toma acostado en el sofá y con las pilas bien cargadas se pone a jugar con el cagoncete.
Ocho de la mañana. Nos sentamos a tomarnos el café. Lo necesito bien cargadito. Mi
piojo decide que su mami necesita comer galletas y cuando me doy cuenta tengo tres o cuatro galletas ahogándose en el café. Uhmmmmm.....
Nueve de la mañana. Las pilas del
piojo empiezan a consumirse y se duerme. Lo acuesto en su cama y yo me autocoloco mis pilas y me pongo a limpiar.
Doce de la mañana. La casa recogida. La crema de verduras a fuego lento. El género masculino durmiendo. Yo aprovecho para tomarme un ristretto y escribir este post.
¡Buen fin de semana a todos!