Padres

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Cómo actuar cuando se portan mal

Pelas entre hermanos, celos, rabietas...

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Muchos padres no saben cómo actuar de cara a diferentes situaciones que se dan en casa, con los hijos. Especialmente, si se trata de peleas y conflictos que se originan entre dos o más hermanos. ¿Deben los padres intervenir en estas riñas? ¿Dar la razón a un hermano, sobre el otro, siempre es positivo? ¿Es mejor ignorarlas para quitarles importancia y que 'se aburran' de discutir? Vamos a intentar desvelarlo, con la ayuda Maribel González y de Amor Hernández, psicólogas clínica y gestáltica, respectivamente.

Reñir puntualmente, es natural

Cuando los hijos comparten escenario, ya sea el hogar, o un parque donde se encuentren jugando, es muy común que se den situaciones de conflicto entre ellos. Las riñas son tan inherentes al ser humano en sociedad,que sería imposible evitarlas, por ello, ante todo, debemos tener claro algo, y es que hay que aceptarlas como parte natural de lo que conlleva una relación entre hermanos, en este caso, tus hijos.

No des trato preferencial

Uno de los errores más comunes que tienen los padres, es pensar que hay que otorgar trato igualitario a todos sus hijos. Los psicólogos nos advierten de que esto es un grave error, que no se puede cumplir, además. Y es que cada persona es diferente, por eso no podemos tratarles de igual manera. Ser un padre justo con sus dos hijos no conlleva decirles las mismas cosas o actuar igual con ambos. En este video-post, la psicóloga Amor Hernandez te da todas las claves para evitar el temido Trato preferencial entre hermanos.

Los celos, culpables muchas veces

Los celos suelen ser una de las razones más importantes que llevan a las peleas infantiles. Uno de los motivos por los que los niños sienten celos, suele ser cuando llega un nuevo miembro a la familia. Probablemente, tu hijo no haya sido del todo consciente de que el hecho de que 'mamá tuviera la tripa tan gorda' se traduciría en un bebé que de repente, le 'roba' toda la atención.

Si tu hijo tiende a llorar, patalear, en estas circunstancias, cuando nunca antes lo había hecho, puede ser que esté manifestando ésos celos contra su hermanito. Tranquila, porque es algo que se puede gestionar. Animar a tu hijo a que le guste la idea de su nuevo compañero de juegos,con frases tales como 'Podréis jugar juntos a un montón de cosas' o 'Serás el hermano mayor, y él te necesitará', puedes estimularle a que la idea de que crezca la familia sea positiva para él. Paciencia, motivación y saber parar las rabietas, serán tus armas.

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Cómo gestionar las rabietas

La psicóloga Amor Hernández nos contaba hace poco en su vídeo Cómo gestionar rabietas infantiles que los niños necesitan expresar y exteriorizar todo aquello que sienten. Nosotros somos dultos y por ello solemos interrumpir este proceso tan natural. Las normas, los códigos sociales y de educación, nos limitan. Pero los niños son niños, por ello tienden a gritar, patalear, llorar y en muchos casos, hasta pegar, sin darse cuenta de por qué no deberían hacerlo.

Marcar los límites entre dejarles que se expresen y que no nos salten a la torera como padres o tutores no es fácil, pero podemos intentarlo. Si tu hijo ha iniciado una rabieta, los expertos suelen recomendar dejarla fluir durante unos segundos, incluso minutos. Pasado este tiempo, hay dos opciones. Intentar hacerle entender que mamá o papá está enfadado o triste porque no se está portando bien, o ignorarlo, dejando que se exprese, pero poniendo un fin, claro está.

Refuerzo positivo / castigo

'Lo siento,me estás obligando a castigarte', es una frase que muchos padres utilizan cuando no quieren ser muy bruscos castigando directamente a su hijo. A pesar de ser un remedio popular, suele ser efectivo,puesto que el niño tiende a comprender que es el responsable directo de esa acción negativa que ha cometido. Otros psicólogos, como Maribel González, por ejemplo, en su reportaje Enseñar normas a los niños, defienden el refuerzo positivo como base de la educación de los hijos.

Si te esmeras en destacar lo positivo de tus hijos, si les alentas a que hagan las cosas bien, porque de este modo, obtendrán beneficios, ya sean morales o incluso algún premio, la conducta de los peques será mucho más positiva y motivadora. Se esforzarán más, que si les decimos cosas como 'Un día me vas a matar del disgusto', 'No puedo más contigo' o 'Apártate de mi vista'.

En el reportaje Cosas que no debemos decir a los hijos, se explica muy bien este punto. Con frases tan demoledoras estamos buscando el efecto contrario al que deseamos. Los niños se sentirán más frustrados, más enfadados, y se portarán aún peor.

Te recomendamos, además, leer el reportaje: Consejos para que te hagan caso.

Agradecimientos: a las psicólogas Maribel González y Amor Hernández. Fotos: Corey Ann/Flickr y Hoyasmeg/flickr

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