Nos dirigimos a toda madre que tenga oídos y mente abierta para aportar nuestra experiencia y sepan a lo que se exponen en el Servicio de Ginecología del Hospital de Vielha.
En octubre del 2010 presentamos nuestro plan de parto al
ginecólogo polaco Jan Franke de dicho hospital y nos respondió a nuestras peticiones (elegir postura en la dilatación y el parto, no usar una vía si no era necesario, no queríamos una episiotomía innecesaria, que no nos separasen etc…) basadas en las recomendaciones de la O.M.S. con una frase tan explícita como:
“esto es una moda”. Por último, cuando vio que no accedíamos a sus mandatos y no éramos los típicos corderos que se achantan ante un médico y lo consideran un dios salvador, nos ofreció el protocolo de parto del hospital, dándonos a entender sutilmente que él iba a seguir sus procedimientos y rutinas. Por supuesto no firmamos el protocolo de parto del Hospital porque ya teníamos claro que parir allí era nuestra segunda opción, solo si hubiera complicaciones. Todo esto sin acabar de leerse íntegramente las dos hojas y media de nuestro plan. Un poco como que una se queda pensando: eso de que tú firmes lo mío, porque total es lo mismo que lo que tú pides.....esto sucede cada día en todas partes.
Finalmente
el parto fue en nuestra casa, en libertad, con la compañía profesional de una comadrona de Lleida, completamente respetuosa con el proceso en todos sus aspectos, físico, emocional... Fue la mejor experiencia de mi vida y me enseñó, entre otras cosas, que
LAS MUJERES PODEMOS PARIR sin ayuda de ningún ginecólogo. Tenemos una hija sana y fuerte que mama y lo hará hasta que ella quiera. El cordón umbilical estuvo latiendo 7 minutos y todas las células madre se las quedó mi hija e inmediatamente empezó a mamar. A las dos horas de parir me fui a dar una ducha rápida mientras mi hija dormía porque físicamente solo estaba cansada y mi recuperación fue inmediata. Creo, sin ningún temor a decirlo, que me he evitado el paquete completo que suele acompañar al Hospital de Vielha: oxitocina sintética, rotura artificial de bolsa, soporte al dolor inadecuado, limitación para la adopción de posturas fisiológicas, episiotomía, separación madre-bebe, separación de la familia en la cesárea… Este paquete se practica como rutina en muchos hospitales (no solo en el de Vielha) y no solo causa daños físicos a las mujeres sino también psicológicos y emocionales que en muchos casos duran toda la vida y ni se mencionan o se tapan, o bien, de forma anónima, se cuelgan en foros.
El grupo de clases preparto lo formábamos cuatro mujeres: tres han tenido sus hijos por cesárea en el Hospital de Vielha y si este procedimiento ha sido necesario o no, eso no lo sabemos, pero la estadística llama la atención. Es muy difícil escuchar en los últimos meses que alguna mujer haya tenido un parto vaginal en este hospital.
Una cesárea le cuesta a la Seguridad Social un mínimo de 6.000€ y dos horas máximo de trabajo, mientras que un parto vaginal viene a salir por la mitad o menos y puede durar más de 24 horas con total normalidad en una mujer primípara. ¿A un hospital privado que depende de la Generalitat de Catalunya, como es el de Vielha, qué le interesa más?
Todas las mujeres tenemos la obligación de
luchar por dar un nacimiento respetuoso a nuestros bebes solo así
dejaremos de ser marionetas a manos de la comodidad de los ginecólogos.