Sí que hay formas, al menos para intentar que se cambie...
Aparte de adoptar posturas que le "inviten" a cambiar, puedes probar con moxibustión. Es la activación de un punto de acupuntura mediante una moxa, que es como una especie de incienso que se va quemando (sin llama) cerca de ese punto de acupuntura (que está en la parte exterior del dedo meñique del pie), lo que activa el punto es el calor. Suena raro y místico pero la acupuntura funciona para un montón de cosas, y en internet encuentras testimonios de gente que le ha funcionado para dar la vuelta al niño... y sobre todo, no tiene ninguna contraindicación... si funciona, bien, y si no, pues nada. Yo tuve a mi segunda hija de nalgas durante unas semanas, y eso no llegué a probarlo pero sí que de vez en cuando me "rascaba" esa zona del pie con algo (el canto de la mesa, etc) y el caso es que notaba que el bebé se movía, así que algo sí les hace...(luego se dio la vuelta, no sé si con eso, con la postura del mahometano o porqeu le apeteció...).
Más cerca del parto se puede intentar una versión cefálica externa, que es intentar darle la vuelta desde fuera. Debe hacerlo un profesional que lo haya hecho más veces, y se debe hacer en un hospital porque cabe la posibilidad de que se rompa la bolsa y comience el parto. Por lo mismo, no se hace antes de la semana 38, creo, aunque búscalo por internet para informarte mejor.
Otra cosa a hacer es, por supuesto, esperar. El bebé puede darse la vuelta en cualquier momento, y aunque no tenga mucho sitio para hacerlo, siempre puede hacerlo, hay bebés que se dan la vuelta justo antes del parto, como ya te han contado. Por eso y por más razones es muy importante no programar la cesárea. Esas otras razones son que tanto para el bebé como para la madre es muy importante que el parto dé comienzo... se segregan hormonas que van preparando a la madre para la lactancia y el apego posterior hacia el bebé, y que preparan al bebé para la salida al exterior, aunque finalmente esta salida no sea vaginal.
Piensa en lo que es una cesárea para el bebé, que de repente abran una puerta y unas manos te saquen de golpe al exterior, sin líquido, con luces, cuando tú estabas tan tranquilito... en el parto vaginal las contracciones y ese flujo de hormonas van preparando al bebé para algo especial, y aunque la salida también debe ser traumática, al menos no es tan de repente. Por eso no está mal tener "algo de preparto" antes de una cesárea, aunque sepamos seguro que nos la van a hacer.
Respecto a la lactancia, busca un sitio que fomente el piel con piel desde el principio, aunque sea cesárea (los hay), o que al menos permita al padre tenerlo en brazos y no que esté el bebé en un nido mientras tú estás en reanimación. Aparte de que tenerlo cerquita va a permitir que te suba la leche antes (las hormonas funcionan más si el bebé está cerca, lo hueles, etc, es pura química), él va a estar más a gustito. Si le tienen que dar leche porque a tí no te ha subido, que no le den en biberón y usen jeringuilla, de forma que la tetina del biberón no interfiera en la instauración de la lactancia materna.
Pero ya verás como se da la vuelta antes y todo esto no hace falta... ;-)
Un saludo!