Cambios en la dieta del lactante
Sección: Niños | Autor: Clara Sánchez | Leído: 4.539 |Comentado: 0
La leche materna o en su defecto, la leche de fórmula adaptada, es el mejor alimento y el único recomendado por los médicos y por la Organización Mundial de la Salud para los primeros meses de vida del bebé.
Y es que en la lactancia materna encuentran todo el alimento necesario para su crecimiento así como defensas contra enfermedades tales como la neumonía, la meningitis, la diabetes o incluso determinados tipos de alergias.
Será entonces cuando el niño pueda ir ampliando su alimentación con zumos de fruta, papillas de verdura o sopas, siempre que los nuevos alimentos se incorporen a la dieta cada 3 ó 4 días, de forma que se puedan detectar alergias o intolerancias.
En todo caso hay que respetar el apetito del niño. Durante el primer año de vida es preferible ofrecerle primero el pecho y luego los alimentos que complementan la leche materna. Y hay que dejar que el bebé disfrute comiendo e incluso que juegue con los alimentos con sus propios dedos. Es buena idea también que se siente a comer con la familia, de forma que pueda aprender de los mayores.
La papilla de verdura no debe tener, al principio, un sabor muy fuerte, por lo que se suelen evitar las espinacas, la coliflor, la remolacha, el nabo, la col y el apio. Es recomendable, no obstante, utilizar patatas, zanahorias, acelgas, judías verdes, tomate y alcachofas. Todo se debe hervir sin añadir sal y con una cucharada de aceite de oliva. Debido a su bajo contenido en proteínas, al igual que la fruta, se debe administras junto a la leche y otros alimentos ricos en proteínas.
Las legumbres, por su parte, tienen mayor cantidad de proteínas, por lo que los pediatras y especialistas en nutrición posponen su consumo hasta los diez u once meses. Se deben incorporar poco a poco para evitar la indigestión en el bebé.
Así, el pollo será lo primero que pruebe el niño, ya que es una carne fácil de cortar o triturar y fácil de masticar. Seguiremos con el cerdo, que es mucho más jugoso, para pasar al cordero, conejo y, por último, la ternera. Esta última es una carne sabrosa pero hay que retirarle los nervios antes de triturarla. Sobre el cordero hay que destacar que se trata de una carne con gran cantidad de grasa, por lo que no se recomienda abusar de ella.
El pescado, por su parte, no se incorporará a la dieta hasta el noveno mes. Se realizará igualmente de forma gradual comenzando con el pescado blanco (merluza, rape y lenguado). Se recomienda alternar la carne con el pescado y consumirlo 3 ó 4 veces a la semana.
Una vez que transcurra ese tiempo se pueden tomar las harinas de diversos cereales como el trigo, la avena o el centeno, que constituyen, junto a las que no tienen gluten, la base de las clásicas papillas dulces. Se recomiendan las de 7 cereales, 8 cereales y miel, y multifrutas. Si el bebé tiene problemas de estreñimiento, la papilla de avena favorecerá las deposiciones.
Y así, durante su primer año de vida, el bebé incorpora a su dieta casi todos los alimentos que toman habitualmente los adultos e incluso imita sus costumbres y rutinas a la hora de comer.
El objetivo es ir poco a poco con cada nueva comida para que no se produzcan rechazos ni intolerancias. Aunque en el mercado existen potitos y comidas preparadas, los médicos recomiendan realizar las papillas en casa con productos naturales.
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