comunidades

Cuando nace un hijo... mueren las manías



No es que me defina precisamente por ser una reina de las fisssssnura. Ni ahora ni cuando era una muchacha joven, esbelta, y con muuuuuucho tiempo libre. Pero cuando no tenía hijos cualquier cosa relacionada con aspectos escatológicos del ser humano me ponían de los nervios. Para no tolerar no toleraba ni los botes de Blandiblub que emulaban las excreciones verdosas de las fosas nasales. Ni que decir tiene que nunca pensé en dedicarme a nada relacionado con la medicina o la enfermería y cuando mi vida me acercó a varias personas relacionadas con el mundo sanitario les pedí finamente que temas profesionales, mejor no se abordaran.

Pero cuando mis pequeños llegaron a mi vida, la cosa cambió. Porque los niños no nacen con un pan bajo el brazo, sino con todo tipo de elementos escatológicos a su alrededor y que gracias a inventos como el pañal, el clinex o las toallitas se consiguen eliminar con más o menos dignidad. 

Y no sólo eso, el mundo infantil que aparece en las fotos de los catálogos, con niños limpios, sin mocos, brillantes, espléndidos, esconden una realidad más, digamos, natural. Porque además de los distintos fluidos que salen por muchos de los orificios de nuestros pequeños retoños, no nos tenemos que olvidar de los bichillos que se empeñan en hacerles compañía una y otra vez instalándose en los lugares más comprometidos de su anatomía. Las que sois madres ya sabéis a que elenco de asquerosillos seres me refiero.

Pero lo más maravilloso de todo esto es que, a pesar de que cuando no eres madre todas estas cosas te repugnan, cuando traes a un hijo al mundo, lo ves incluso como algo entrañable. Aunque cueste creerlo, al menos a mí me ha pasado que, como dice mi madre, en muchos aspectos es como si me hubieran dado la vuelta como a un calcetín.

Fuente: este post proviene de Anda si es mamá!, donde puedes consultar el contenido original.
¿Vulnera este post tus derechos? Pincha aquí.
¿Qué te ha parecido esta idea?

Esta idea proviene de:

Y estas son sus últimas ideas publicadas:

Recomendamos

Relacionado

bebés

MI BEBE BABEA MUCHO - cahorrito parece un caracol-

Durante el embarazo nos regalaron bastantes baberos y me he pasado tres meses mirándolos pensando en que momento empezaban a usarse. Cachorrito no ha tenido reflujos, no le sobra nada y lo quiere todo para ella. Pues llegó el momento de empezar a usarlos señoras, ha llegado LA BABA!, si si la baba en mayúsculas por que parece un caracol la pobre mía. Llevamos unos meses escuchando a nuestras respe ...