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Duelo de varitas a media noche

El duelo de varitas a media noche tuvo lugar la pasada semana entre los poderosos Pulgerhione y Papálfoy

Era una noche fría y oscura cuando la pequeña Pulgerhione decidió coger las braguitas mágicas de gatitos y ponérselas encima de los pantalones del pijama.

La última vez que se las había puesto salió airosa del duelo de varitas más famoso de todos los tiempos y desde entonces de daba cierta seguridad ponérselas de vez en cuando.

Ella iba tranquila, paseando por el gran caserón cuando se topó de bruces con el poderoso Papálfoy.

– ¡Entrégame las poderosas braguitas mágicas! – le dijo.

– ¡No! – gritó ella.

– ¡Entrégamelas te digo, o me veré obligado a quitártelas yo mismo!

– Noooooooooo – dijo Pulgherione lanzándole un poderoso rayo destructor con su varita-dedo y escondiéndose detrás de un gigantesco puff para protegerse.

Fue entonces cuando el gran Papálfoy dio un salto, bordeó el puff y le dio un tirón a las braguitas mágicas dejándoselas a Pulguerhione a la altura de las rodillas.

Pulguerhione dio un grito y salió corriendo hacia el pasillo pero iba muy lenta debido a que las braguitas no le dejaban correr y mientras intentaba subírselas de nuevo le lanzó otro rayo con la varita-dedo (haciendo un sonido con la boca para darle más énfasis SSSSSSSHHHHHHHHH).

Papálfoy cayó al suelo pero consiguió levantarse y le lanzó otro rayo de vuelta sin éxito.

Se produjo un duelo de varitas corto pero intenso en el que ninguno de los dos resultó abatido.

Esta vez, Pulguerhione consiguió escapar con las braguitas mágicas (las cuales ya están en la lavadora de tanto trajineo) pero Papálfoy juró que volverían a encontrarse y la próxima vez no sería tan benevolente.

Tendremos que seguir las aventuras de estos dos personajes para ver cómo continúa todo. Mientras tanto, puedo adelatantaros que casi todas las noches hacen un duelo de varitas para ir practicando y que cada encuentro sea más fluido xD

No sé en vuestras casas, pero en la nuestra poco a poco, jugando, vamos creando historias y juegos a nuestra manera y vamos añadiendo cosas con nuestra imaginación loca de padres frikis.

Me encanta ver jugar a padre e hija, esa complicidad y felicidad que se les ve en las caras (aunque sea luchando por unas braguitas y lanzándose rayos imaginarios xD).

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