¿A que si pensáis un poco, se os ocurren muchas películas españolas o extranjeras, con
niños como protagonistas? ¿Habéis reflexionado alguna vez en cómo es la vida de estos pequeños? ¿Si tienen tiempo para estudiar, para jugar? ¿Si reciben una educación al menos parecida al resto de los niños de su edad?
Desde que el
Pequeño Ruiseñor se estrenara en los cines españoles, allá por los años 50, hasta hoy, en pleno siglo XXI, han pasado muchas cosas. Además de que la industria del cine española cada vez tiene
más peso y relevancia dentro y fuera de nuestras fronteras, los niños actores y actrices han pasado por diferentes etapas en cuanto a su notoriedad y profesionalidad. Al principio,que un niño cualquiera, se convirtiera, de repente, en actor era considerado como un milagro, un golpe de suerte,pero sobre todo, como la gran oportunidad de sacar a toda la familia de la vida pobre del pueblo..
Poco se hablaba en los años 50 o 60 de la necesidad de que esos pequeños tuvieran la asistencia social y
académica necesaria propia de su edad, pero daba igual porque las cantidades de dinero que se embolsaban bastaban para callar a familia, amigos, y representantes.
La evolución propia de nuestra sociedad y los cambios en el cine español han dado cabida poco a poco a una generación de
actores infantiles, de diferentes puntos de nuestra geografía, y también de clases muy variadas, donde el hecho de
estar escolarizado o bien contar con un profesor particular era condición
sine quanon para realizar su oficio de actores.
Actualmente,en España, se ha dado un paso más en velar por los derechos de los niños trabajadores de la industria cinematográfica, y se les ha retirado la posibilidad de ganar el mayor premio al que se puede aspirar en su carrera,
el Goya. Y me ha venido a la cabeza una pregunta muy simple quizá, pero que seguro que entendéis.
¿No pueden recibir premios a su labor, pero sí pueden trabajar? ¿Quién lo entiende?
¿Queréis opinar?
Fuente.
Vanity Fair.
29/01/2012 - 22:43
aprovechar un don es bueno sin olvidar que son niños. Verles como una mina de oro, olvidar que tienen deberes es un gran y frecuente horror.