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Calendario de Adviento de Autocuidado

Un año más, la Navidad está a la vuelta de la esquina. En este post te traigo un Calendario de Adviento de Autocuidado para que prepares tu cuerpo y mente para estas fiestas.

Parece que, sin que nos diéramos cuenta, casi nos hemos plantado de nuevo en Diciembre. Comienza el Adviento, una época en la que nos preparamos espiritualmente para celebrar la Navidad y en la que se suelen hacer calendarios en forma de cuenta atrás, así como para darle más emoción al asunto.

Aunque me encantan los calendarios de adviento que esconden una chocolatina por cada día, reconozco que los más novedosos (como los beauty calendar) también son una auténtica tentación. Incluso hay calendarios de adviento de actividades con niños, como el que hicimos el año pasado.

Sin embargo, el calendario de Adviento que te propongo yo este año es algo diferente: un Calendario de Adviento de Autocuidado. Porque cuidarse también te ayudará a prepararte para las Navidades y porque, si aún no has empezado a practicar el autocuidado, esta es una muy buena forma de comenzar.

Por eso te propongo 24 actividades que te ayudarán a cuidarte y a quererte más. No es necesario que las hagas en el orden que te propongo, ni siquiera que las hagas todas. Pero te garantizo que con que hagas algunas de ellas, verás resultados en tí.

¡Comenzamos!

Calendario de Adviento de Autocuidado

1. Agradece Hay días en que todo te parece mal. Las noticias, el trabajo, los problemas, las discusiones… Seguro que alguna vez has pensado todo me sale mal, mi vida es una m*****. Bien, pues aquí va un truco que lo cambiará todo: toma un papel y escribe 20 (si, 20) cosas por las que estar agradecida. Igual te parecen muchas o piensas que no tienes tantas cosas que agradecer en tu vida, pero según vayas escribiendo verás que incluso con 20 te quedas corta.
Despertar cada mañana, tener agua potable, dormir en una cama, tener medicinas, saber leer y escribir… son cosas que damos por sentado y millones de personas en el mundo no las tienen. Y que, por lo tanto, debemos agradecer.
Por cierto, cuando hayas terminado, guarda ese papel. Podrás echarle un vistazo en el futuro cuando pienses que todo te va mal

2. Chequea tu salud Es posible que desde hace algún tiempo arrastres alguna molestia o dolor. O que hayas ido retrasando esa revisión médica que te da tanta pereza hacerte. Pues bien, hoy es el día. Cuidar tu cuerpo empieza por cuidar tu salud. Así que haz un chequeo de tu estado de salud ¿tienes alguna molestia? ¿te preocupa algo y nunca encuentras un momento para consultarlo con tu médico? Aprovecha el día de hoy para hacer balance y , si crees que lo necesitas, pedir cita o consulta con el doctor.

3. Atención plena ¿No te ha pasado que estás en la ducha y estás pensando en las tareas que tienes que hacer al día siguiente? ¿Tu cabeza está llena de pensamientos que van y vienen a la velocidad del rayo mientras haces otras tareas? ¿Te da la sensación de que vas por la vida en modo piloto automático, moviéndote por inercia? Pues la mejor manera de frenar ese torrente de pensamientos es practicar la atención plena. Durante unos minutos concéntrate exclusivamente en una cosa. Te pongo dos ejemplos.
Ejemplo 1: Toma un objeto con las manos (el que sea) y cierra los ojos. Durante 5 minutos simplemente nota ese objeto ¿es frío o cálido? ¿qué forma tiene? ¿es áspero, suave, duro, blando? ¿es pesado o ligero?
Ejemplo 2: En la ducha, cierra los ojos (cuidado con los resbalones) y pon toda tu atención en el proceso de ducharte, siente la temperatura del agua, el olor del champú, la textura del jabón, el sonido de las gotas al caer…
Al practicar la atención plena desbloqueamos el cerebro, lo dejamos en pausa y podemos reiniciarlo para que funcione de manera más pausada y tranquila. Esto mejorará tus niveles de ansiedad y hará que te sientas mucho mejor

4. Come algo rico Aunque se vienen días de atracones y comilonas, hoy te propongo darte un buen capricho. Un pastel, ese café con leche condensada o un par de huevos con patatas. Lo que más te guste, cómelo sin remordimientos y disfrútalo.
El autocuidado pasa por una alimentación sana y equilibrada, en la que abunden frutas y verduras, pero también debes permitirte disfrutar de esos momentos de deleite sin rastro de culpa.
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5. Perdónate Si llevas unos años transitando por este mundo seguro que tienes más de una experiencia que te gustaría cambiar del pasado. Una mala decisión, equivocaciones, aquello que hiciste y de lo que te arrepientes… Es el momento de perdonarte. Porque, seguramente, en aquel momento, con las herramientas que disponías, era lo único que podías hacer. Así que visualiza cómo eras entonces, comprende tus circunstancias y perdónate. A veces sentir compasión por nuestro yo pasado es tremendamente liberador.

6. Perdona a los demás Igual que en el punto anterior, seguramente alguien te ha hecho daño, con intención o sin ella, y aun no has podido perdonarle. Guardar rencor es como beber veneno y esperar que la otra persona muera.
Perdonar no tiene como objetivo que el otro quede liberado de su culpa, si no que tú te quites de encima la losa del resentimiento.
Así que intenta perdonar a quien en su día hirió tus sentimientos. Quizá no lo consigas a la primera, depende de cómo de profunda haya sido la herida, pero al menos inténtalo. Será un buen punto de partida.

7. Valórate Autoestima pura y dura: ¿qué concepto tienes de ti? Ha llegado el momento de ponerse manos a la obra: toma de nuevo un papel y en esta ocasión escribe todo lo bueno que hay en ti, que me juego lo que quieras a que es muchísimo.
Alegre, ingeniosa, creativa, cariñosa, amable, solidaria, responsable, trabajadora…seguro que estos y muchos más adjetivos te definen. Échate flores, no te cortes. Y si no sabes por donde empezar pregunta a las personas que te quieren cuales son las cosas que más les gustan de ti. Y verás como la lista es enorme.

8. Desconecta Si naciste en los 80 o antes seguro que recuerdas aquella mágica libertad de salir a la calle sin móvil ¿verdad? Pasaban horas y hasta que no volvíamos a casa estábamos ilocalizables, parece increíble.
Mi propuesta para este día es que apagues el móvil. Si no puedes todo el día, al menos unas horas. Y si tampoco te ves capaz, por lo menos desactiva las notificaciones o ponlo en modo avión.
Y disfruta de la sensación de libertad.
adviento autocuidado


9. Bebe agua Puede que al leer este punto estés pensando se le ha ido la cabeza, pero no. Si eres madre, trabajas fuera o dentro de casa, y vives la vida caótica que vivimos la mayoría de nosotras, estoy casi segura de que no te has parado a pensar cuánta agua bebes al día. Así que hoy te animo a que midas la cantidad de agua que ingieres y que te hagas consciente de si necesitas beber más.
Yo misma me he dado cuenta de que ha habido días en los que solo he bebido medio litro, lo que es totalmente insuficiente. Estar bien hidratada es fundamental para tu salud física y mental, será otra manera más de cuidarte y mejorar tu bienestar.

10. Tus debilidades son tu mayor oportunidad En el punto 7 vimos tus cosas buenas, ahora hay que mirar el otro lado del espejo. Tus defectos también te hacen única. ¿Cuáles son? ¿Te atreves a aceptarlos y sentirte orgullosa de ellos? Y tus malos hábitos, ¿te animas a reconocerlos y a intentar deshacerte de ellos?
Tus puntos flacos son oportunidades de mejorar, el punto de partida para ser quien tu quieras ser, ahora o en el futuro. Dedicar un tiempo a pensar en lo que no te gusta de ti y en cómo lo puedes cambiar (si es que quieres hacerlo) es mi propuesta de autociudado para este día.

11. A moverse Que el ejercicio físico es una pieza fundamental del autocuidado es algo que estarás harta de escuchar. Y créeme que te entiendo cuando dices que no tienes tiempo, a mi tampoco me llegan las 24 horas del día.
Te confieso que muchos dias me levanto a las 5:45 de la mañana solo para poder hacer veinte minutitos de yoga. Y sabe Dios que preferiría quedarme durmiendo en mi cama. Pero esos pequeños gestos, marcan la diferencia.
Elige la actividad que más te guste (caminar, correr, pilates, yoga, bailar, bicicleta…) y aunque sean 20 míseros minutos al día, dos o tres veces por semana, ya estarás dando un enorme paso en tu autocuidado.

12. Crea una rutina Llegamos al ecuador del este calendario de adviento de autocuidado y con él a un punto básico y fundamental: crea tu rutina.
Puede que hayas escuchado que las personas exitosas (políticos, empresarios millonarios) tienen una rutina de mañana, una especie de ritual para empezar el día. Y es verdad que esa rutina puede ayudarte a iniciar el día con mucho mejor humor y menos agobios.
Tu rutina puede ser la que tu quieras, desde tomarte un café en silencio, aplicarte una crema hidratante, hacer la cama antes de salir de casa… las cosas que a ti te hagan sentir bien. Lo importante es que esa rutina sea sagrada para ti, es tu momento, y mereces disfrutarlo.
rutina autocuidado


13. Descansa Dolce far niente. No hacer nada. Hoy mamá está haciendo una tarea muy importante: descansar.
¿Sabes lo que digo a mi familia cuándo necesito descansar y no quiero que nada interrumpa ese momento? Avisadme sólo si hay sangre o fuego. Más claro, imposible.
Todas las tareas pueden hacerse más tarde. Tu descanso es fundamental para tu autocuidado.
Nota: Si solo vas a hacer un punto de este calendario de adviento de autocuidado, por favor, que sea este.

14. Retomando relaciones: la pareja A veces nos metemos tan de lleno en nuestro papel de progenitores que se nos olvida que hubo un tiempo (que parece muy, muy lejano) en el que éramos tan solo dos.
Una cita sin niños, un mensaje inesperado o un detallito cariñoso a veces es más que necesario para que vuestra pareja sea algo más que dos adultos que conviven y cuidan de la prole.
Por eso, como parte de este calendario de adviento de autocuidado, quiero incluir el cuidado de la pareja, como base y fortaleza de la familia que has creado.

15. Retomando relaciones: los amigos Es más que probable que, con la llegada de la maternidad, te hayas dejado alguna amistad en el camino. Si guardas especial cariño a algún amigo o amiga que hace tiempo que no puedes ver, hoy puede ser un día estupendo para mandarle un mensaje o llamada de teléfono. Simplemente, haciéndole saber que sigue siendo importante para ti.
Nuestras relaciones humanas son importantes y merece la pena invertir un poco de tiempo en conservar las amistades que nos hacen sentir bien.

16. Retomando relaciones: nuestros padres Que ser padre o madre es una de las tareas más difíciles de la vida, seguramente ya te has dado cuenta. Y que nuestros padres cometieron muchos errores al criarnos, también.
Sin embargo, vamos a ponernos en su piel y pensar que, en la mayoría de los casos, lo hicieron lo mejor que supieron o pudieron.
Es casi inevitable que los padres hieran a sus hijos (tu también herirás a los tuyos, incluso sin pretenderlo) por lo que puede ser una gran actividad para este día reflexionar sobre ello, comprender sus motivos y perdonar aquello que hicieron y que nos causó dolor.
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17. Déjate querer, déjate cuidar ¿Cuántas veces te han ofrecido ayuda y la has rechazado por no molestar? O peor aún, no te has dejado ayudar por orgullo.
Bueno, pues hoy dejamos la capa de super mamá que todo lo sabe y todo lo puede y vamos a hacer un maravilloso ejercicio: pedir ayuda. Aunque sea para algo que podamos hacer solas gracias a nuestra infinita capacidad (sarcasmo), simplemente por el placer de sentir cómo hay gente deseosa de ayudarnos y que lo hace de mil amores.
Dejarse querer es dejarse cuidar y no hace falta poder con todo. Los super héroes no existen.

18. Identifica las personas tóxicas de tu entorno ¿Sabes esas personas que cuando llevas un rato con ellas sientes que absorben toda tu energía? Son gente que lleva una nube gris sobre su cabeza, con actitudes negativas y que solo te hacen sentir mal cuando están cerca de ti. Esas son las personas toxicas.
El primer paso es identificarlas y, si es posible, dejarlas lo más fuera posible de tu vida, porque la negatividad se contagia y tu no llevas 17 días de calendario de autocuidado para que venga el/la tóxico de turno y te lo arruine, ¿verdad?
Si, por el motivo que fuera, no puedes eliminarlo de tu círculo de relaciones, al menos asegúrate de que tus límites están bien marcados, de modo que actúen como una barrera protectora frente al tsunami de mal rollo que estas personas van provocando.

19. Ejercita tu mente Lo que no se usa, se pierde. Y esto aplica para todo, incluido el cerebro.
Nuestras conexiones neuronales se van perdiendo con el paso de los años, y aunque ahora te sientas joven y lozana, tu cerebro puede estar envejeciendo si no lo entrenas con regularidad.
¿Y cómo se entrena el cerebro? Pues la manera más sencilla y efectiva es aprendiendo algo nuevo. Estudiar un idioma, una nueva receta, una nueva afición, todo lo que suponga aprender algo nuevo está ejercitando tu cerebro.
Y ahora es cuando tu dices pero, Patri, que yo no tengo tiempo. Ok, pues lee un libro, o escucha un podcast, o haz sudokus o pasatiempos. Lo que sea, pero que ponga tu cerebro a trabajar.

20. Libérate de tus miedos Tener miedo es normal en determinadas situaciones de peligro. Lo que no es normal es tener miedo mientras estás sentada en el salón de tu casa. Me explico.
En la mayoría de las ocasiones tenemos miedo a cosas que nos imaginamos que pueden pasar pero que luego, en realidad, nunca suceden. Anticipamos el futuro, tenemos una gran capacidad para imaginar los peores escenarios posibles…y luego comprobamos que nada de lo que temíamos llega a ocurrir.
Hazte las siguientes preguntas ¿Cuál es tu miedo más grande y profundo?¿Alguna vez se ha hecho realidad?
Este ejercicio te hará darte cuenta de que puedes vivir sin miedo y confiar.
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21. Un día sin quejas Sin darnos cuenta, nos quejamos muchas veces a lo largo del día. Este café está malo, mi jefa me cae mal, hace demasiado frío, hace demasiado calor… y así varias veces desde que nos levantamos hasta que nos acostamos.
Pero, ¿de qué sirve la queja? Pues de nada, salvo que sea el motor para cambiar la situación que te disgusta, si es que es posible hacer eso.
Sin embargo, las palabras que utilizamos hacen mella en nuestro cerebro. De tal modo que si inundamos nuestro cerebro de quejas, acabaremos cayendo en el pozo de la negatividad, del que es bastante difícil salir.
Así que, por un día, intenta no quejarte. No se trata de que todo nos parezca fabuloso y vivamos en un mundo de unicornios. Simplemente, aceptar con neutralidad que hoy está lloviendo o que la tostada se ha quemado más de lo normal. No quejarse durante 24 horas al principio puede resultar extraño y complicado, pero tiene grandes efectos sobre nuestro estado de ánimo.

22. La Naturaleza Puede que seamos la generación que más desconectada esté de la Naturaleza de toda la Historia. Vivir en grandes ciudades nos aleja del origen, de la esencia. Por eso, en este día de este Calendario de Adviento de Autocuidado, te propongo que mires la Naturaleza.
Bien en el monte o en una playa, o incluso en un parque pequeño de tu ciudad. Observa, escucha, siente la Naturaleza. Sin duda es una de las mayores fuentes de bienestar que podemos tener las personas.

23. ¿Necesitas ayuda? La vida no es fácil. Todos pasamos por momentos más o menos duros, con problemas, frustraciones, malestar.
Y en ocasiones se pueden convertir en auténticas montañas sobre nuestros hombros que nos hacen imposible levantarnos de la cama.
Si sientes que necesitas ayuda psicológica, pídela. No hay motivo para sentirse avergonzada ni con miedo.
A terapia no va la gente que tiene problemas. Todos tenemos problemas. A terapia vamos los que tenemos problemas y queremos solucionarlos.

24. Balance y reflexión Si has llegado hasta aquí y has hecho alguno de los ejercicios que te proponía, ha llegado el momento de una última cuestión ¿crees que te han servido? ¿podrías incorporarlos a tu día a día? ¿te han hecho sentir mejor?
A veces necesitamos sentarnos y mirar por dentro de nosotros para asegurarnos de que nuestros sentimientos y emociones están correctamente colocados en sus sitio.


Espero que este Calendario de Adviento de Autocuidado te haya gustado y que puedas ponerlo en práctica. En definitiva, se trata de prepararnos para la Navidad y para empezar el próximo año con mucho más bienestar.

Recuerda que no puedes cuidar a los demás si tu no estás bien, por lo que el autocuidado no es un acto de egoísmo, sino de generosidad hacia los que te rodean.

Te deseo un muy feliz Adviento.

Fuente: este post proviene de Mamá hace magia, donde puedes consultar el contenido original.
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