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Cosas que NO he hecho durante mi primer año como padre.

Joder… Hoy vengo con el renglón torcido. Pero creo que si no lo escribo, reviento. Hoy es un día de esos…

Últimamente estoy mucho más obsesionado por la falta de tiempo. En concreto, por mi falta de tiempo para hacer toda una serie de cosas, más necesarias unas y menos necesarias otras. Son las horas para el TENGO que, las horas para el DEBO y sobretodo, las horas para el ME GUSTARÍA.

Esta es una de esas tantas cosas de las que misteriosamente nadie te habla, antes de ser padre. Uno comienza realmente con toda la ilusión del mundo durante el embarazo, creyendo que te vas a comer el mundo; que vas a ser la polla. Levantas la chola, miras a las nubes con esos ojillos de prepapá que tú sabes, y piensas en voz alta: -“¡Hey…! Verás la cantidad de cosas guapísimas que vamos a hacer juntos, pequeñaja… ¡Voy a montarte cada una que lo vas a flipar!”- Y luego la niña nace, las semanas van cayendo como elefantes en estampida por un acantilado, y es la mierda del día a día lo que al final lo marca todo. Como si no lo supieras.

Vale… Ni siquiera tiene que ser forzosamente mierda. Y sí… vale… También la gente TE HABLA de estas cosas durante el embarazo. De acuerdo. ¡Pero no en este sentido, vaya…! Al menos, no te terminas de hacer una idea real. Sabes que tu vida va a cambiar, claro… pero en el fondo, hasta que no pasas por ello… no sabes EN QUÉ FORMAS lo va a hacer.

Es esa rutina tonta de la que cuesta tanto escapar, el día a día, y muchas otras cosas más. Por ejemplo, simplemente, el no poder separar; no poder hacer un paréntesis o un reset, y así no dejar que las pequeñas miserias cotidianas, que nada tienen que ver con tu niña, con tu querido, precioso, maravilloso y tierno bebé, enturbien tu día. ¡Tu bebé no tiene la culpa de tu mal rollo de hoy! ¡No lo pagues con ella y dedícale el tiempo de calidad que merece, caramba! Pero lo dicho… no eres una máquina, y las cosas del interior no se desenchufan así como así. Deberían, pero no. O no es mi caso.

Digo todo esto, porque en noches como hoy, me entra cierto sentimiento de culpa. No sé muy bien por qué me ha dado por ponerme a pensar en ello, porque ni siquiera ha sido un mal día, pero como digo, cada vez pienso más en el tiempo. Supongo que esto de los cumpleaños me lleva a pensar más de la cuenta… Y de ahí, el título del post. Echo la vista atrás… hago repaso mental de este primer año con mi hija… y veo una serie de agujerazos gordos como catedrales. A lo mejor no son tan gordos… A lo mejor son solamente gilipolleces. Pero desde luego, son cosas que, hace un año, o año y medio, no me habría planteado que resultaran así.

Son, a bote pronto, cosas que pensaba en ellas como importantes -o chorras-, y que no he podido o sabido cumplir; una pequeña lista rápida de detalles tontos que pensaba serían así, y en los que, por H o por B, mirando hacia atrás, NO HE ESTADO A LA ALTURA:

# Leerle cuentos por la noche, cuando la metemos en la cuna.
Leerle más cuentos por la noche.


# Ponerle música a saco.
Ponerle más música


# Darle un beso de buenos días cada vez que salgo de casa para ir al curre.
Besitos de buenos días


# Llevarla al campo de excursión, mochila en ristre. Que vea naturaleza. Hojas. Plantas. Bichos. Que respire aire DE VERDAD.
Dar paseos por el campito


# Echarnos siestas juntos. Dormir con ella. Piel con piel… (Más abrazos… o más contacto, vaya. Simplemente).
Echarnos la siesta


# Hacerle retratos… Hacerle más fotos… Hacerla más vídeos… Capturar más recuerdos… Hacerle más cositas, simplemente… (Manualidades y cosas así).
Hacerle retratos, fotos, vídeos, etc


# Cocinar más variado y mejor para ella. Bueno… Simplemente COCINAR más allá de las tres tonterías de siempre, ya estaría bien. Tratar de que se alimente mejor, y buscar soluciones más variadas.
Cocinar más y mejor


# Joder… esta me duele: prepararle SU HABITACIÓN. Esta era un reto personal. Y sigue vacía.
Decorar la habitación


# Otra que tal… Montarle un SUPERFIESTÓN POR SU PRIMER CUMPLEAÑOS. Por circunstancias… Porque soy un seta… Por lo que sea. Ni siquiera tenía que ser superfiestón; o simplemente fiestón. Con una simple fiesta habría bastado. Aunque fuera realmente mínima. (Joder… ¡¡Dos putas botellas de mierda de cava que compro, para brindar, y me las olvido en casa!!) Pero ni eso…
Montarle la fiesta de cumpleaños


Bueno… Bahhh… para qué seguir.

Pero… ¿¿me entendéis?? Joder, ¿tanto cuesta ponerme diez minutos con la niña y contarle cualquier cuento chorra por la noche? ¿¿En serio?? ¡Ni siquiera necesito un libro en la mano! ¡Podría hablarle sobre ovnis que beben leche de pino azul mientras pinto peras sobre un caníbal rebotón que trota cuernos por la falda de una hormiga tricitrícola trufasiana! ¡¡¡Si no me va a entender!!! Solamente hay que estar ahí, hablarle un poco y hacerle compañía mientras se ríe y se va quedando frita… ¡Y ya está! ¿¿Tanto cuesta?? Pues debe ser… Porque… ¡No lo hago! ¡Una de cada mil noches!

¡Iba a hacer tantas cosas…! ¡De verdad…!

Y luego mira… ¿A que parecen tonterías? Cosillas sencillas… sencillísimas, de hecho. El tiempo me come. El tiempo ME PUEDE. Y cuando me veo con un rato libre… ¡Qué sé yo! Procrastino… veo la tele… miro Internet… ¡¡Cosas absolutamente chorras!! Tengo una lista que llega hasta el suelo de tareas más interesantes o útiles que podría hacer… y que sigo dejando de lado. Es como una especie de tortura absurda que me autoinflijo; un estúpido pseudojuego del quiero-y-no-puedo… Pienso en ello, me reboto… pero no hago nada al respecto… Y vuelta la burra al trigo.

Y en noches como hoy, pienso DEMASIADO. Mi cabeza, VUELA… y me pregunto COSAS. En plan… GLOBAL. Leo en blogs como el de Adrián, de Un papá en prácticas, que por -o pese a- su situación actual de desempleado, ahora puede dedicarse plenamente a su niña. Lo leo… y en cierta forma, pese al marrón que es hoy en día quedarte sin curro… me da cierta envidia. Y me da por pensar… ¿Yo estoy haciendo bien, haciendo lo que hago…? Es muy frustrante. ¿Cómo saber que estoy haciendo realmente lo correcto? ¿Me pesará en un futuro? O directamente… ¿Estoy haciendo TODO lo que puedo, con mi tiempo? ¿Estoy aprovechándolo lo mejor posible? O poniendo otro ejemplo sencillo: leyendo las cosas flipantes que hace el amigo Carlos “Lord Vader” Escudero, con sus críos: ¡Esto que monta por lo del anillo de Linterna Verde es la bomba!

Ahora, con mi mente atocinada y borrascosa, hasta me llego a preguntar tonterías del tipo… -“¿Me beneficia leer blogs? ¿Me quita tiempo de hacer otras cosas más importantes? ¿De dormir, simplemente -que buena falta me hace-? ¿Me lleva a sufrir a lo tonto, leyendo cómo son las vidas de los demás? Donde lees todas esas cosas que tú NO haces… (Pues sí… Así de paranoico ando a estas horas…) Y vale… sé la respuesta: no, no me perjudica leer blogs. Sé que quiero escribir, desde luego… Y tan importante en esta blogocomunidad como escribir, o más si cabe, es leer y aprender de las experiencias que contáis los demás, supongo. (Además, es muy tarde; voy con el chip en automático ya, y esto va saliendo solo, así como así, en plan visceral y sin planificar).

Pero entonces… ¿De dónde me viene esa idea tan romántica del padre perfecto? ¿Del padre que llega a todo? Vosotras, las madres, tenéis hasta un pequeño Club en el que refugiaros¿¿Qué tenemos los papás?? (Que nadie me diga… “Abrir la nevera…”, o “Poner el Plus…”, porfa…)

Mira… No lo sé. Paso. Soy afortunado, Muchas cosas nos han ido genial con esta niña, que es un sol: es una niña sana, buena, cero problemática… Y pese a todo, ya no recuerdo qué pensaba hace año y medio sobre esta etapa, (si es que alguna vez me dediqué a pensar en eso, que ya lo pongo en duda), pero ahora tengo claro que quizás me arrojé unas expectativas, quizás demasiado elevadas, como padre. No quiero pensar si la cosa se hubiera torcido mucho más con cosas más serias (historias chungas de salud, comportamiento, adaptación, económicas, etc), la de cosas que todavía habría hecho DE MENOS.

Supongo que ser un padre novato consiste en parte en darse cuenta de estas cosas. Y si me parase a pensarlo bien, el balance de este primer año creo que sería bastante aceptable, me imagino. Lo bueno es que mira… este primer año ya ha pasado, y no puedo cambiarlo… Pero prometo intentar mejorar para este segundo año que acabamos de empezar.

Eso sí te lo aseguro, mi niña. ¡¡Muacksss…!!: ¡¡Por ésta!!

¡Ea! Me voy a dormir.

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