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Los niños y el colegio

¿Mi hijo se siente bien?



Al comienzo de todos los cursos, a los padres les surgen cientos de dudas sobre el colegio donde están sus hijos y, sobre todo, acerca del nuevo profesor. Es muy normal que cada año los alumnos cambien de maestro, especialmente si lo pasan de etapa o de ciclo. Esta situación produce, tanto en padres como en hijos, preocupación, nerviosismo e, incluso, desconfianza.

En qué debemos fijarnos

Durante el periodo de adaptación es muy normal que los niños alteren su comportamiento, no quieran ir al colegio, lloren a la entrada y a la salida e incluso tengan pequeñas regresiones. No debemos preocuparnos durante estos días -en los primeros cursos puede llegar a durar hasta dos meses- ya que es lógico que los niños expresen su malestar, disconformidad y miedo al cambio. Pero una vez superada esta etapa ¿cómo podemos saber si le va bien en el colegio?

 

Una vez pasado el periodo de adaptación, las reacciones de los niños vuelven a la normalidad. Ya no suelen llorar ni quejarse a la hora de la entrada, aunque todavía no se queden contentos del todo.

Si ha habido regresiones -por ejemplo, al comenzar educación infantil, es muy común que vuelvan a hacerse pis- poco a poco irán cediendo. Los niños comenzarán a hacer amigos, a sentirse a gusto y finalmente les gustará ir al colegio. En ese momento, los padres también se sienten, por fin, tranquilos al comprobar que su hijo se ha adaptado al centro y no hay de qué preocuparse.

 

¿Qué ocurre cuando los niños no acaban de adaptarse?

 A algunos les cuesta mucho más adaptarse a los cambios y a las nuevas personas y situaciones. Es en este momento donde tenemos que observar mucho al niño, hablar con el profesor e intentar mantener la calma. Es muy importante que le vigilemos durante la salida del colegio y no a la entrada, ya que es muy común que muestre su descontento por ir al cole. Al poco tiempo, se lo habrá pasado bien, habrá disfrutado y habrá aprendido. Si nuestro hijo sale contento del colegio, no tenemos que preocuparnos de cómo entre.

 

                                    
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Por la noche y los fines de semana, le hablaremos un rato sobre el colegio, le recordaremos que al día siguiente o el lunes va a ir al cole y se lo va a pasar fenomenal. Siempre tenemos que hablar de manera positiva para transmitirles seguridad. Hay que estar atentos a su reacción: es normal que intente cambiar de tema (no le interesa) o se muestre nervioso.

 

Sin embargo, si observamos miedo o tristeza, debemos hablar con él para saber qué le provoca estos sentimientos, y concertar una tutoría con el profesor para solucionar el asunto. Si aún así persiste, es conveniente recurrir al Equipo Directivo del colegio.

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¿Cuál debe ser nuestra actitud como padres?

En todo este periodo debemos mostrarnos tranquilos y confiados delante del niño. Cuanta más inseguridad y preocupación le transmitamos, más tarde se solucionará el problema.

 

No debemos hablar sobre este asunto delante del niño -por muy pequeño que sea- ni de sus hermanos ya que, por un lado, avivamos sus miedos y angustias y, por otro, no entenderá cómo, teniendo nosotros sus mismas dudas, le obligamos a asistir al acolegio. Debemos ser prudentes y discretos.

 

Un derecho y prácticamente obligación de los padres es hablar con los profesores de nuestros hijos, así como asistir a las tutorías que nos proponen o las que demandamos nosotros. Si creemos que nuestro hijo no está a gusto en el colegio, debemos hablar con el profesor y exponérselo claramente, para poder llegar a una solución que beneficie al pequeño. Los que verdaderamente conocemos a los niños somos los padres, y posemos una información muy valiosa para los profesores, ya que les podemos dar pautas y directrices sobre el infante, manías que tenga o simplemente trucos que a nosotros nos funcionan en casa.

 

Un proceso lento, pero fructuoso

De esta forma, el niño verá que hay continuidad entre el trabajo de casa y el colegio, y le costará menos adaptarse.

La adaptación al colegio es un proceso lento y delicado para los niños. No debemos alarmarnos demasiado pronto y tenemos que darle tiempo para que pueda acostumbrarse a la nueva situación.

 

Los padres conocemos de verdad a nuestros hijos y sabemos, aproximadamente, cómo van a reaccionar y qué tiempo les va a llevar. Si no se cumplen nuestras expectativas y hemos esperado un periodo prudencial, debemos entonces actuar con el colegio  y atajar esta situación que en nada beneficia a nuestro hijo.

 

Agradecimientos: a Arantza Silgado experta y profesora de Educación Infantil.

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