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Qué pueden hacer las familias para cambiar la metodología de una escuela



A través de esta sección y de los talleres que imparto a raíz de la publicación de “Un cambio de Mirada”, me suelen llegar comentarios de padres y madres preguntándome sobre qué estrategias llevar a cabo para cambiar la escuela de su hijo, cómo pueden incitar una alternativa metodológica porque la que hay no les gusta. Incluso se han puesto en contacto conmigo asociaciones de padres y madres para pedir que nos reunamos con el equipo de maestros de la escuela a la que acude su hijo para poder hacer ese cambio…

Yo entiendo que al ser un proceso compartimentado y desnaturalizado genere mucho debate y es que no es para menos…

Este es el tema que me gustaría abordar en las siguientes líneas…

Yo trabajo en una escuela pública y también soy una madre muy implicada en la educación de mi hija así que intentaré compartir ambas visiones…

—¿Tú qué cosas crees que pueden hacer los padres para alentar un cambio educativo en la escuela?—le pregunté ayer a mi pareja cuando le daba vueltas a la idea del artículo de este mes.

—Yo creo que sería interesante que los maestros preguntaran a los padres a principio de curso qué cosas les gustaría que hubieran en la escuela y qué actividades hacer. Por ejemplo hacer una encuesta y que cada familia elija 3 cosas que crean que les gustaría que estuviera en la escuela y al final las más votadas se llevan a cabo. (Salieron ejemplos como ofrecer talleres de cocina, ir de excursión cada semana o tener una carpintería).

—Ya —dije yo—, entonces, los padres deciden qué actividades harán sus hijos (bajo un criterio personal) y por supuesto estas se han de cambiar anualmente porque cada año llegan niños (y p/madres) nuevos a la escuela. Con lo cual cada año se ofrecen unas actividades u otras en función de los m/padres que hay y el maestro/a las tiene que llevar a cabo aunque no les guste o crea que no cumple unos criterios pedagógicos o los mínimos que establece currículum y, por supuesto, nunca va a estar a gusto de todos. (La carpintería va a resultar un peligro para unos o las excursiones y los talleres de cocina pueden no ser lo suficientemente instructivos para otros).

—Vale, tienes razón, entonces los padres no pueden opinar de nada…¡Pero los padres tienen derecho a llevar a su hijo a la escuela del pueblo!

Entonces pensé: <<Sí, claro que tienen derecho pero primero han de informarse si es afín a ella o no. Y en función de eso aceptar la metodología que ofrece sin resistencias o buscar una alternativa. Porque la idea de estar batallando continuamente con la línea pedagógica de un centro no va a ser un camino agradable, ni para los m/padres, ni para los maestro/as ni para el niño/a que al final es el protagonista de todo esto ¿o no?. Es como la pareja. No puedes empezar a salir con alguien pensando que va a cambiar. O lo tomas o lo dejas, el camino intermedio puede ser muy tortuoso…”>>

Y no, tampoco creo que los m/padres no puedan opinar de nada.

Lo que sí que he vivido es que hay m/padres que se toman la licencia de opinar sobre un oficio del cual hay unos estudios y unos exámenes de ingreso entre otras cosas. Yo no voy a ir a mi médico y le voy a decir cómo tiene que hacer su trabajo o que me recete medicamentos homeopáticos porque no estoy de acuerdo con los alopátícos… No sé si me explico… Me da la impresión de que todo el mundo por el hecho de ser padre o madre o por el hecho de haber sido alumno o por lo que sea, se cree que sabe de educación y entonces se toma licencias para opinar o intentar inmiscuirse en la metodología de una escuela… Una escuela con su recorrido, su experiencia, su proyecto pedagógico consolidado… que sí, que puede cambiar, pero esa es una decisión que solo corresponde al equipo de maestros.

En una entrevista que hicieron a Joan Domenech decía:

Uno ha de plantearse a qué escuela lleva a su hijo, asegurarse de que comparte las mismas ideas, y luego acompañar al niño en el aprendizaje pero con respeto al proceso que siguen en la escuela, y no dar al niño mensajes diferentes.

Esto también lo he vivido: familias que llevan a los hijos a la escuela pero no están de acuerdo con la metodología y lo que hacen es meterse con la línea pedagógica haciendo partícipe a su hijo de todos esos comentarios… Y el niño enmedio, en una lucha de juicios que no puede sostener…

Creo que sí se puede hablar con el equipo de maestro/as pero ante todo partiendo del respeto mutuo y de la humildad de saberse qué lugar ocupar cada uno en este proceso educativo, sin intentar nunca menospreciar o infravalorar el trabajo que hacen unos y otros porque detrás de eso hay un recorrido y una causalidad que explica las pautas de trabajo que se llevan a cabo en ese momento y porque hay que respetar los procesos de cada uno, no se puede imponer ni obligar a hacer algo en lo que no se cree o se está inseguro.

Hay muchos centros educativos que se están formando, que están visitando otras escuelas para tomar ideas, que son permeables a nuevas maneras de hacer y que tienen una intención de cambio. Pero esto es una necesidad que ha de surgir de dentro después de una profunda reflexión educativa. Por mucha evidencia neurocientífica o ventajas de un determinado tipo de enfoque pedagógico no se va a dar el paso hasta que este no se convierta en una necesidad.

Entonces, ¿pueden participar los p/madres de la escuela?

Y, sobretodo, ¿de qué manera?

Hace 3 años Aguamarina ya nos habló de ello en un artículo titulado “Las familias como precursoras del cambio”.

Para mí, es indispensable que las familias se sientan parte de la educación de sus hijos, que sientan que desde la escuela se cuenta con ellas y favorecer su implicación en el centro. Hay muchas maneras de favorecer esta comunicación y esta implicación como por ejemplo:

Reuniones frecuentes tanto a nivel individual como grupal en el que se puedan abordar diferentes temáticas (metodológicas, organizativas, dudas y preocupaciones, etc).

Comisiones de trabajo conjuntas entre maestros y familias, para llevar a cabo algún tipo de mejora en el centro.

Talleres que puedan realizar directamente con los niños, ofreciendo algún tipo de actividad que pueda cuadrar dentro de la organización del centro como puede ser ofrecerse a hacer turrón en época de Navidad, enmarcado dentro del taller de cocina, u ofrecer un taller de danza o de yoga enmarcado en el taller de juegos motrices…

Algunas Asociaciones de padres y madres están muy involucradas y organizan diferentes charlas o formaciones formando escuelas de m/padres. En la escuela donde trabajo somos los maestro/as los que incitamos la escuela de familias y los que ofrecemos diferentes charlas o traemos a otros profesionales para que las realicen pero conozco otros centros donde son los mismos padres los que organizan los ponentes que quieren escuchar o los talleres que les interesa realizar y aprovechan para invitar a los maestro/as a que acudan…
Espero haber podido responder un poco a aquellas personas que me preguntais o al menos ayudar a entender ambas posturas. Es difícil encontrar una escuela que esté a gusto de todos pero cada vez más van surgiendo diferentes maneras de abordar este proceso educativo en el cual los protagonistas son los niños.

Richard Gerber dice:

Todos los niños quieren aprender, todos los niños son curiosos: tenemos que ayudarles a encontrar lo que les apasiona.

Hagámoslo entre todos.

¡Espero vuestros comentarios y reflexiones! ¡Hasta el próximo mes!



Aguamarina



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