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Ser mamá emprendedora y sobrevivir al intento.



Recuerdo cuando hace un par de años fui a renovar mi credencial del INE (para quienes no son de México, es un ID oficial de los mexicanos) y la chica que me tomó los datos, me dijo: -¿Tiene maestría y se dedica al hogar? En ese entonces, yo no era mi mejor versión (de hecho aún no lo soy, pero antes era peor) y sólo la miré con ojos fulminantes, paré mi trompita y le sonreí. Ni modo que me pusiera a explicar mis razones y el significado que tiene para ambas lo de "el hogar".
El caso es que tenía un poco de razón y no. En efecto, tengo maestría (que la verdad ni me he titulado, pero falta menos ¡jaja!), soy mamá (que es mi absoluta prioridad), pero no me dedico exclusivamente "al hogar". Es más, esa "clasificación" que hacen de las ocupaciones se me hace un tanto injusta: "ama de casa", "hogar", "desempleada", etc. Perp de acuerdo, en algún lado nos deben de meter... No sé si ya exista la categoría de "mamá emprendedora", pero si no, espero que no tarden mucho. Porque, miren el concepto:

emprendedor, emprendedora
adjetivo
1.
[persona] Que tiene decisión e iniciativa para realizar acciones que son difíciles o entrañan algún riesgo.

"los comerciantes lombardos eran muy ingeniosos y emprendedores; el modernismo se convirtió en el lenguaje arquitectónico propio de la nueva burguesía comercial y emprendedora establecida en los núcleos urbanos más importantes del país"

2.
Que es propio de estas personas.

"el espíritu capitalista impone una actitud dinámica, progresiva, acuciosa, emprendedora"

Y a eso, súmenle la actividad de mamá...

Cuando el entorno ayuda (o todo lo contrario)

Haciendo memoria, creo que la primera vez que escuché la palabra "emprendedor" fue en el bachillerato (CBTis 19, love you), en una materia llamada "Desarrollo de emprendedores", pero siendo honesta, ni llamó mi atención. Estaba más clavada en las clases de radio, tv, publicidad y medios que, al fin y al cabo, se relacionaban mejor con lo que estaba estudiando para ser técnica en comunicación. Y, seguramente, como suele ocurrir, tampoco impartían la clase así como para despertar el espiritú emprendedor que llevamos dentro.

Por otro lado, hay un factor muy importante que en ese momento todos teníamos: queríamos trabajar ¡ya!, no poner un negocio. Eso estaba -a nuestras luces y perdón que generalice- imposible. Es más, yo quería dejar de estudiar cuando terminara la prepa, pero alguien me explicó el tema de los sueldos/nivel de estudios y apechugué hasta la Universidad. Fue la primera vez que entendí la palabra "inversión".

Afortundamente, siempre tuve la fortuna de trabajar en distintos lugares; todos relacionados con mi carrera y, la mayoría, decentemente pagados. Así me la pasé desde los 18 años, hasta que...¡fui mamá!

Ahora, más de 20 años después, que vuelvo a toparme con la palabra "emprendedor", gracias a mi brillante idea de convertirme en una de ellas, no pude evitar preguntarme ¿por qué no aprendí nada de aquella materia en la prepa? ¿Por qué no me enseñaron algo así en la universidad?

En la maestría sí tuve un cuatrimestre de creación de empresas o algo así y ahí fue donde quise hacer mi primer intento, con una agencia de relaciones públicas. Pero sólo quedó en proyecto; tenía un empleo tan bueno que no me iba a arriesgar a dejarlo. Luego, las relaciones públicas dejaron de interesarme.

Sí, el entorno y la gente que uno tiene a su alrededor influyen mucho.

Cuando te preguntan a qué te dedicas



Para acabar rápido lo resumo en "soy mamá de tiempo completo". No sé si exista un "mamá de medio tiempo", ¿verdad? porque las mamás, con empleo o no, siguen siendo mamás, pero se lo agrego para darle intensidad y drama.

A veces pienso que debería decir: "soy directora de operaciones, coordinadora de logística, asistente administrativa, creadora de contenidos, cocinera a cargo, encargada del área de psicología y, ocasionalmente, médico-enfermera de mi casa. Además, en mis ratos no libres, porque me los robo, escribo un blog, posteo en las redes y cuando no me queda tiempo, de todos modos lo hago y me pongo a construir mi emprendimiento. ¡Ah, sí! y lo mejor es que hago postres que no engordan!". Y no, no me gusta delegar, pero lo hago en algunas cosas para aprovechar al máximo mi tiempo.

Así que no puedo negar que sigo ejerciendo mi carrera más que nunca y adquiriendo otras experiencias y capacidades que ya las quisieran en muchas empresas (jeje). ¿Extraño ser empleada? Un poco, sobre todo en las quincenas y aguinaldos. No descarto volver a esa ocupación, porque una nunca sabe...

Lo mejor de lo mejor

Definitivamente, por ahora, lo mejor que he hecho es poder estar con mi hija todo el tiempo durante sus primeros años. Eso me ha dado lecciones de paciencia, mucho aprendizaje personal-emocional-espiritual y, en cuanto a una faceta profesional, me ha hecho explorar y descubrir lo que en verdad me apasiona: comunicar, escribir, hornear y construir un proyecto emprendedor que no sé en qué terminará, pero ahí va tomando forma con todo y mis equivocaciones que conlleva esa falta de experiencia en ese aspecto.



El plus es que sigo aprendiendo algo que vale más que el dinero: gestionar y valorar el tiempo, MI TIEMPO, produciendo lo más que puedo en el menor tiempo posible; priorizando y descartando ideas que no funcionan y dando oportunidad a otras que quiero probar. Creo que por fin aprendí que el dinero, en realidad su energía, llega por donde menos lo esperas.

Gracias por dejarme compartir.

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