La diabetes (DM) es una enfermedad muy común. Existen varios tipos siendo la DM1 la que supone más del 90% de la DM en la infancia y adolescencia. La incidencia media en España es de 15/100 000 habitantes-año.(2)
La diabetes mellitus (DM) comprende un grupo de alteraciones metabólicas caracterizadas por un estado crónico de niveles aumentados de glucosa en sangre (glucemia) debido a defectos en la secreción de insulina, en su acción o en ambas (1,2).
Cuando esto ocurre se suceden de forma encadenada una serie de alteraciones que explican los síntomas de la enfermedad (1):
Se produce un defecto en el metabolismo de la glucosa que hace que ésta se acumule en la sangre (hiperglucemia), sin poder entrar en el interior de las células.
La falta de entrada de la glucosa en las células hace que a estas les falte su fuente principal de energía, lo que conduce a un estado de decaimiento del niño (astenia) y a un incremento del apetito en un intento por corregirlo (polifagia).
El exceso de glucosa en sangre hace que ésta se pierda por la orina (glucosuria) junto con agua y sales, lo que condiciona un aumento en la frecuencia y cantidad miccional (poliuria).
Al eliminar por orina gran cantidad de agua, más glucosa, más sales, el cuerpo, para compensar esta pérdida, reacciona en un primer momento con una gran sed (polidipsia).
Existen varios métodos diagnósticos de DM y estados prediabéticos en la edad pediátrica entre los que se incluyen la detección de síntomas y la determinación de glucemia en sangre (1,2). La hiperglucemia detectada en el contexto de enfermedad aguda, trauma u otras situaciones de estrés puede ser transitoria y no debe ser declarada como diabetes (2).
El tratamiento estará dirigido a mantener unos niveles óptimos para cada niño de glucemia en sangre, basándonos en tres pilares: alimentación, ejercicio y medicamentos. Es muy importante educar al niño en el autocontrol de estos tres pilares.
Los niños y adolescentes con diabetes tipo 1 pueden necesitar insulina. La diabetes tipo 2 puede ser controlada con dieta y ejercicio. Si eso no es suficiente, necesitarán medicamentos orales o insulina.
Es esencial que tanto el niño como los padres y equipo de educadores conozcan la enfermedad y su manejo, incluyendo aspectos como (1):
Tratamiento farmacológico: Administración, dosis y pautas.
Hipoglucemia: Síntomas, medición y tratamiento individual.
Horario de comidas, meriendas y tentempiés que debe comer su hijo y a qué horas.
Ejercicio y actividad física. Preparación que va a precisar antes, durante y después de la actividad física.
Contacto en caso de urgencias. A quién hay que llamar.
Para lograr que el sprogreso evolutivo del niño diagnosticado de diabetes se vea afectado en la menor medida posible por su enfermedad, es necesaria la mayor información y formación posible tanto del niño como de su ámbito familiar, social y escolar. Para ello es fundamental aplicar las recomendaciones médicas y participar en el proceso de aprendizaje de la enfermedad.
El contenido de esta página es de información general y en ningún caso debe sustituir el tratamiento ni las recomendaciones de su médico. El texto se basa y recomienda las siguientes lecturas:
Fundaciondiabetes.org
Barrio Castellanos R. Actualización de la diabetes tipo 1 en la edad pediátrica. En: AEPap(ed.). Curso de Actualización Pediatría 2016. Madrid: Lúa Ediciones 3.0, 2016. P. 369-77.
Grupo de trabajo de diabetes de la Sociedad Española de Endocrinología Pediátrica (S.E.E.P). Lo que debes saber sobre la diabetes en la edad pediátrica. 3ª edición.
Dra. María Aragonés