3 Macarrons Idea guardada 1 veces
La valoración media de 3 personas es: Excelente

LOS PELIGROS DEL REFUERZO POSITIVO. Estrategias para motivar a nuestros hijos de forma constructiva

Estoy segura de que habéis leído numerosos artículos sobre la importancia del refuerzo positivo, de cómo es sin lugar a dudas mucho más efectivo que los castigos, de como ayuda a que nuestros hijos desarrollen su autoestima… pero el refuerzo positivo puede tener también efectos adversos si no se usa adecuadamente.

refuerzo positivo educacion


Un caso extremo es el de aquellos niños que, después de haber sido premiados de forma indiscriminada, son incapaces de hacer actividad alguna si no se les da nada a cambio (ya sea una premio material o una pegatina que les llevará a obtener luego algo más "grande"). Os parecerá exagerado pero, por desgracia, hay muchos niños que "funcionan" así, sin recompensa no se mueve un dedo.

Hoy NO voy a centrarme en este tipo de refuerzos/premios sino en algo "más sutil", que la mayoría de adultos hacemos (y me incluyo en el saco), y que creo que merece la pena analizar. Se trata del uso indiscriminado del ¡Muy bien! o el ¡Bien hecho! ¡Sabía que lo harías bien! ¡Buen chico! … u otros refuerzos/mensajes positivos que usamos (decimos) a nuestros hijos o alumnos.

Generalmente estamos haciendo varias cosas a la vez: atendemos a más de un niño, pensamos en el e-mail que tenemos que responder, en los papeles que debemos presentar a tal lugar… y entonces uno de los niños nos mira con una sonrisa incipiente a la vez que nos muestra su último dibujo/obra de arte. ¿Quien no ha respondido con un ¡Muy bien!?

Pero el refuerzo positivo vago, inespecífico y/o indiscriminado puede tener el efecto contrario al que pretendíamos.

Un refuerzo positivo inadecuado puede hacer que nuestros hijos se vuelvan dependientes de los elogios externos. Es evidente que a nuestros hijos les gusta recibir nuestra aprobación y obtenerla les ayuda a reafirmar sus opiniones pero en exceso, podemos acabar con niños más indecisos, que ya no confían en sus propios juicios y evaluaciones y dependen de la aprobación de otros.

Y, ¿Cómo sabemos si nuestros mensajes positivos son adecuados? La respuesta está en centrarnos en el esfuerzo y el proceso en lugar de elogiar las habilidades.

Si tu hija saca una buena nota en su examen de matemáticas podemos decirle:

– ¡Qué lista eres!

– ¿Un sobresaliente? ¡Si ni siquiera tuviste tiempo para estudiar!

Pero el mensaje (no audible) que le estás mandando es:

– Si no sacas buenas notas, no eres lista.

– Si necesitas esfuerzo y dedicación para sacar un sobresaliente es que no eres brillante/buena/inteligente

Elogiar las habilidades puede llevar a que nuestros hijos tengan miedo de dejar de ser listos/virtuosos/extraordinarios si fallan en sus actuaciones y, en última instancia, puede hacer que decidan no enfrentarse a futuros retos por miedo a no ser capaces de superarlos de forma adecuada (miedo al fracaso).

Todos sabemos del poder de las "etiquetas", tanto las malas cómo las buenas tienen numerosos inconvenientes. Las malas se acaban haciendo realidad, las buenas pueden llevar al miedo a no cumplir con las expectativas, a la parálisis y a la pérdida de confianza en uno mismo.

Si, ante la misma situación, respondemos con:

– Has estado haciendo todos los deberes y resolviendo todos los ejercicios. Seguro que te ayudó a sentirte más segura durante el examen. Me siento orgullosa de ti.

– Te esforzaste estudiando y tu mejoría lo demuestra.

Cuando nos centramos en el esfuerzo y el proceso estamos mandando a nuestros hijos el mensaje de que las destrezas y habilidades se logran mediante la constancia y el esfuerzo.

Pero, ¿por qué es esto importante?

Voy a hablaros ahora de la mentalidad fija y la mentalidad de crecimiento. Carol S. Dweck describe dos paradigmas que la gente (pequeños y adultos) utiliza para interpretar el aprendizaje personal y el cambio, y que explican porqué algunas personas no tienen miedo a enfrentarse a nuevos retos mientras que otras se paralizan ante la idea de un fracaso. No se trata de un concepto nuevo, John Holt ya hablaba de dos tipos de "mood" (humor, disposición de ánimo) en su libro How Children Learn (escrito en los años 60) pero la doctora Dweck ha realizado un amplio estudio que muestra los efectos de los dos tipos de mentalidad, su funcionamiento y sus bases.

La mentalidad fija se basa en la creencia de que tus cualidades y habilidades son algo innato que no puede cambiarse.

La mentalidad de crecimiento se basa en la idea de que tus habilidades básicas son algo que puedes desarrollar con esfuerzo.
Una misma persona puede adoptar una mentalidad fija en algunas áreas o actividades y una mentalidad de crecimiento en otras. Seamos sinceros, todos hemos tenido un mal día/momento en que algo no nos salía ni a la de tres y nos hemos dicho a nosotros mismos: Yo no valgo para esto, nunca he valido y nunca valdré, no está en mi ADN, se me dan mejor otras cosas… En cambio, otro día o el mismo pero en frente de otro tipo de actividad, sentimos que la práctica lleva a la mejoría e ¡incluso disfrutamos con el camino!

Cuando un niño recibe un refuerzo positivo basado en sus habilidades estamos promoviendo la mentalidad fija y cuando ésta entra en acción, la persona cree que estas destrezas le vienen dadas y no puede hacer nada por cambiarlas. Si obtiene resultados buenos de forma rápida, es que es bueno. Si debe esforzarse, es que no es suficientemente bueno. Y el peligro de entrar en este paradigma es que la persona acaba por rehuir nuevos retos por miedo a no salir exitoso.

En cambio, cuando nuestro refuerzo positivo se basa en el esfuerzo y el proceso, estamos promoviendo la mentalidad de crecimiento, les mandamos el mensaje de que siempre se puede mejorar/avanzar si uno lo desea.

En mentalidad de crecimiento, el reto es algo estimulante, una nueva oportunidad de crecimiento, y el fallo se interpreta como un suceso normal en el proceso de aprendizaje.

Cuando se estudian personas "exitosas" vemos que las hay con mentalidad fija y con mentalidad de crecimiento pero las primeras tienden a mantener el éxito durante poco tiempo y generalmente sufren tanto por perderlo (fallar) que no logran realmente disfrutarlo. La mentalidad de crecimiento en cambio genera personas con capacidad de adaptación, resilencia y perseverancia.

Pero bien, después de todo el rollo que os he soltado, ¿que estrategias podemos adoptar para motivar de forma constructiva y despertar en nuestros hijos una mentalidad de crecimiento?

1. Usar frases descriptivas / ser específico

2. Intentar iniciar un diálogo

3. Centrarse en el proceso o en el impacto de nuestras acciones sobre otras personas

reforcpositiu2


Por ejemplo:

¡Has hecho un dibujo! Veo que has usado muchos colores diferentes, aquí hay un círculo amarillo, ¿me explicas más? (A mi hija Heura le encanta dibujar…)

Has programado un videojuego para tu hermano. Se que has estado trabajando en él durante días y algunas partes te han costado. ¿Has visto que contento está Lluc jugando con su nuevo videojuego? (Mi hijo Eudald está aprendiendo a programar usando Scratch)

¡Vaya torre de legos! ¡Es casi tan alta como tu! ¿Crees que te llega hasta el pecho? ¿O hasta la barbilla? A mi me llega hasta la rodilla (Teia empieza a disfrutar de sus construcciones en solitario)

¿Me has escrito un mensaje? ¡Qué ilusión! ¿Me lo lees? (Lluc empieza a escribir…)

Le has prestado tu coche a Liam. ¿Has visto que contento está ahora? (A Teia, como a casi todos los peques de 2 años, no le gusta compartir sus juguetes. No queremos forzarla a compartir, no queremos que aprenda a compartirlos porque es lo que "esperamos de ella" sino por el placer de hacer feliz a otro, por eso me centro en la reacción de su amiguito)

A menudo, nuestros hijos no tienen realmente necesidad de aprobación o aceptación sino simplemente necesidad de atención.

No hace falta que los evaluemos, únicamente que les mostremos atención incondicional e incondicional implica también cuando los resultados o acciones no son los esperados (son malos) pero el tema del feedback negativo ya lo dejo para otro día

Dejemos los juicios a un lado, olvidemos el ¡Muy bien!, elogiemos cuando nuestros hijos realmente han hecho un esfuerzo y, si no nos salen las palabras, simplemente demos un abrazo.

Si queréis leer más sobre lo que he escrito, podéis consultar:

Cinco Razones para Dejar de Decir "¡Muy Bien!", por Alfie Kohn

Mindset. How you can fulfil your potential, por Carlos S. Dweck

NOTA: No soy una experta en crianza/educación. En realidad, no creo que tales existan. No creo en métodos universales y lo que puede valerme a mi (con mis hijos, en un momento determinado) puede no ser de ayuda en tus circunstancias personales. Lo que sí creo es en el sentido común, en que lo que hago, la forma en que interactúo con el mundo, tienen un impacto en mis hijos mayor del que puedan tener todos los conocimientos que acumulo sobre la materia así que mi consejo es que nunca uses lo de: Haz lo que digo, no lo que hago… No pidamos a nuestros hijos lo que nosotros no somos capaces de hacer. Respetémosles y escuchémosles como a un igual.

Fuente: este post proviene de 3 Macarrons, donde puedes consultar el contenido original.
¿Vulnera este post tus derechos? Pincha aquí.
¿Qué te ha parecido esta idea?

Esta idea proviene de:

Y estas son sus últimas ideas publicadas:

Recomendamos

Relacionado

Escuela de padres

Cómo motivar la conducta del niño

Muchos padres nos preguntamos cómo motivar la conducta de nuestros hijos, qué hacer para que nuestros hijos respondan mejor a lo que les pedimos o a las exigencias de la vida en general, que se esfuercen por sus estudios o sencillamente en mejorar como personas. La gran pregunta que a todos nos asalta en algún momento u otro es cómo motivar la conducta del niño y cómo hacerlo del mejor modo posibl ...

general blog

Corregir conductas mediante refuerzo negativo

Por fin se acerca el cumpleaños de mi hija y como todos los años pienso que parece mentira que haya pasado tan rápido el tiempo. Va a cumplir 6 años y parece que fue ayer cuando la trajimos del hospital, ese bebe chiquitín amarillenta y ojerosa que no llegaba al mínimo de peso. Como pasa el tiempo que ahora que ha convertido en una señorita que a próximo año empezará primaria. Y como todos los año ...

Comportamiento Conducta Disciplina ...

Recompensas materiales, un peligro para la educación de nuestros hijos.

Una de las formas que tenemos los padres a la hora de motivar la buena conducta de nuestros hijos es otorgarles recompensas por su buen comportamiento. Recompensas que los expertos siempre recomendamos que no sean materiales, ya que con ellas corremos el peligro de convertir a nuestros hijos en chantajistas profesionales. ¿Por qué creo que las recompensas materiales son un peligro para la educació ...

familia Padres e hijos Escuela ...

Impulsando a nuestros hijos

Impulsando Nuestros Hijos Hace algún tiempo escribimos de cuan bello es VERLOS CRECER y que; ver crecer a nuestros hijos es un regalo. Cuando un bebe nace, esta pequeña personita viene como dice mi mamá con un Espíritu grande, nuestros hijos nacen pequeños pero Dios les ha dado un espíritu grande, con bellos propósitos que cumplir. Nuestro trabajo durante la vida es impulsarlos a realizar lo que D ...

El refuerzo positivo a los hijos para educar

El refuerzo positivo es vital para educar a los niños y aunque muchos pueden creer que los castigo son mejores y que no los afectaron en su infancia, lo cierto es que una educación de calidad inicia por el refuerzo positivo. Una adecuada educación inicia en el hogar y es el resultado de la sinergia de padres y maestros para crear y seguir las técnicas adecuadas para el desarrollo del niño en todos ...

general escuela de padres

Mamá, la promotora del cambio de conducta de nuestros hijos.

Mamá, tu eres la gran promotora del cambio de conducta de tu hijo. Siéntate y piensa, verás como puedes hacer mucho más de lo que piensas para que esa situación que te preocupa con tu hijo mejore. Necesitarás armarte de paciencia, necesitarás realizar cambios en ti misma pero valdrá la pena. Los que seguís mis publicaciones habréis leído posiblemente cómo enseñar a nuestros hijos a ser relisentes ...

refuerzos psicología infantil refuerzo negativo ...

¿Refuerzo positivo o castigo?

Un refuerzo es aquello que cambia la aparición de una conducta determinada. Pueden ser objetos, hechos o palabras entre otros. El Servicio de Orientación Educativa del Instituto de Tecnologías Educativas (ITE) del Ministerio de Educación Español, afirma que la conducta es un aprendizaje que se va modificando por la aparición de reforzadores. Si a una conducta le sigue una consecuencia agradable, l ...

general

Adoctrinando a nuestros hijos?

Últimamente el ambiente político / ideológico está muy revuelto por estas nuestras tierras (que cada cual amplíe las fronteras hasta donde quiera). No voy a entrar en ningún debate político. Las redes y el mundo en general ya nos nutre lo suficiente con este tema. De lo que quiero reflexionar hoy es del uso que se hace de los menores de edad en manifestaciones públicas en las que se defienden ide ...

general desarrollo emocional educación emocional ...

La vulnerabilidad afectiva de nuestros hijos.

Sabemos que los niños pequeños son muy sensibles a las emociones, que no han desarrollado todavía las herramientas necesarias para gestionarlas adecuadamente y esto les hace vulnerables a determinadas frases que les decimos o acontecimientos que viven. Tengan 2, 4 u 8 años los padres debemos tener especial cuidado con el trato que les damos, los mensajes que les enviamos o el modo en el que viven ...