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¡Mamá! ¿Estás llena de energía?

¿Cuánto te cuidas a nivel físico desde que eres mamá o papá? Apuesto a que es bastante probable que tu alimentación, tu descanso y tu actividad física se hayan visto afectados desde entonces. Cuidarte a nivel físico afecta a tu salud, y tu salud es imprescindible para que puedas cuidar y criar a tus hijos. Creo que lo he dicho ya mil veces (y lo que me gusta decirlo!). Además de tu salud física, tu salud emocional es sumamente importante (de hecho van muy unidas y cuando no nos sentimos bien emocionalmente es sencillo que descuidemos nuestro cuidado físico. Te dejo el enlace del artículo “Emociones, ¿aliadas o lastres?” por si no lo leíste y te resulta de utilidad)

Ahora quiero centrarme en el aspecto físico e intentar transmitirte la importancia que también tiene cuidar nuestro cuerpo y nuestra salud física, puesto que creo que es una de las cosas que con más rapidez solemos abandonar. Por supuesto con un bebé y niños pequeños algunas cosas se dificultan (como el dormir del tirón y descansar plácidamente) pero todas las demás son fruto de que no le damos la importancia suficiente al asunto). Vamos a ir por partes y hoy voy a hablarte de la alimentación y en el próximo artículo te hablaré del descanso. ¿Preparada?

La alimentación.

¿Cómo te estás alimentando últimamente? ¿Comes más o menos de lo que necesitas, comes rápido y “cuando tienes un hueco”? ¿Tu dieta está desequilibrada, dirías que comes “peor” que antes, buscas los platos más fáciles de hacer aunque no sean los más saludables?

No quiero ponerme extremista ni mucho menos, pero te hago todas estas preguntas porque yo me he encontrado respondiendo Sí a todas ellas hace unos años….y a algunas hasta hace muy poquito tiempo. Cuando nacieron mis niños todo se desbarajustó en mi: rutinas, horarios, el tiempo para cocinar…y comencé a comer algo peor que lo que yo solía comer. No era algo exagerado pero día tras día, mes tras mes y año tras año ese “comer peor” iba haciendo su efecto. Llegó un punto que me encontraba agotada todo el día (a pesar de que el descanso ya había mejorado bastante). No tenía energía, ni ánimo, casi ni ilusión por hacer cosas. Las hacía, pero con una sensación de pesadez y cansancio tremenda.

alimentación


Yo relacionaba esta falta de energía a que mis niños de vez en cuando se despertaban a media noche, otras veces madrugaban un poquito y me despertaban, otras era yo quién se acostaba tarde haciendo algo….pero lo cierto que algo en mi me decía “el no dormir todas las noches 8 horas me afecta, si (necesito dormir bastante) pero esto no es para tanto, ni siquiera cuando llevo bastante tiempo durmiendo mucho me siento con energía…hay algo más que no estoy haciendo…”

Un día, viendo vídeos de desarrollo personal, encontré uno sobre alimentación (para emprendedores en concreto) en el que Ana Moreno, de la página web Fexivegetarianos  contaba cosas muy interesantes sobre la alimentación y la relación que ésta tiene con nuestro nivel de energía. ¡Tachán! Até cabos rápidamente. Necesitaba actuar en mi alimentación para recuperar mi nivel de energía y poder estar más activa con mis hijos y más creativa en mi trabajo.

Así que comencé el proceso y poco a poco fui cambiando cosas. Retomé algunos viejos hábitos pero otros simplemente necesité cambiarlo, porque el modo de comer que tenía antes de tener hijos, aunque era mejor que al que había llegado, no era el adecuado para mi cuerpo a día de hoy (más de 7 años después…). Comencé a comer verdura todos los días, a comer más frutas, a eliminar refrescos, azúcar, carne y pescado, quesos, reducir el consumo de gluten….un montón de cosa que si piensas en dejar de comer todas de golpe te parece imposible. Habían muchas cosas que hacía tiempo no tomaba porque me sentaban mal, como la leche. Si comía demasiado pan y pastas mi estómago se resentía….así que de algún modo mi proceso de “vegetarianización” había comenzado hacía tiempo porque mi cuerpo me lo pedía. También había eliminado el azúcar. Pero lo que verdaderamente supuso un cambio muy grande fue dejar de comer carne y añadir más verdura y frutas cada día.

¿Y sabes qué? Que sólo dos o tres semanas después, comencé a sentirme con mucha más energía. Incluso algunas noches que he dormido menos, aunque me ha costado despertarme, he logrado activarme y sentirme con energía durante horas. Y lo mejor, había recuperado la sensación de comer con hambre, de tener “ganas de comer” y disfrutar de la comida.

¿Por qué te cuento todo esto?….

Pues por que si tu no te sientes con energía seguramente no logres prestar atención plena a tus hijos, no tengas ganas de jugar con ellos un rato, te muestres apática sin darte cuenta….y eso los niños lo notan y puede hacer que deseen más atención de ti y que te la reclamen de las maneras que sepan o puedan. Y si te exigen más atención (sea de la manera que sea) si tu no tienes la energía para afrontarlo, cualquier pequeño esfuerzo será un mundo y tu sensación de agotamiento aumentará, y además creerás que tus hijos no se portan bien. Se convertirá en un circulo vicioso.

Pero ahora tocan los peros que seguro que te vendrán a la cabeza: “Pero cómo voy a hacerlo si no tengo tiempo de nada, si no tengo energía y no soy capaz de ponerme ni a pensar en qué comer….o…yo no soy capaz de hacer dietas y a la que veo los dulces y el chocolate no me puedo contener….” Pues bien, todo esto yo también me lo he dicho a mi misma hace un tiempo atrás, y me ha ocurrido de proponerme no comer más bollería o beber cocacola y no conseguirlo, y quiero decirte cómo me dije a mi misma que tan sólo son excusas y además un símbolo de falta de amor hacia nosotros mismos.

Sé que es muy directo, pero es así y hace muy poquito yo estaba en ese punto. No lograba cuidarme más porque no me quería a mi misma. Punto. Y además mi mente era “adicta” a estos alimentos que “me hacían sentir mejor” (por la subida de azúcar, por el recuerdo agradable que tuviese asociado a comer o beber eso….); no eran más que apegos, asociaciones de mi mente, y que no podía dejar porque no me quería suficiente a mi misma y creía que “necesitaba” todos esos alimentos.

Si este párrafo te ha resonado especialmente te recomiendo que visites el blog de Ana y busques su libro “Hambre de amor”. Puede ayudarte mucho.

Te animo a que cuides tu alimentación y a que tomes lo pasos necesarios para lograrlo. Infórmate sobre los alimentos poco saludables aunque muy aceptados (como la leche, la carne, el azúcar, las harinas….), lee sobre los beneficios de no comer carne o comer poca (influye en nuestro estado de humor, ¡algo muy necesario para lidiar con nuestros niños!), descubre los alimentos más poderos y, comprueba por ti mismo los efectos que tiene en ti comer mejor.

Además del blog Flexivegetarianos te dejo el de Alvaro Vargas,  que tiene muchos mini vídeos con consejos nutricionales que pueden ayudarte a comer de manera más saludable poco a poco.

Espero que esta información te sea útil, que si ya estás comiendo sano y te sientes con energía compartas este artículo y si te identificas con todo lo que he contado comiences desde hoy a dar un paso para cuidarte más…por que tu ¡te lo mereces!

Muchas gracias por compartir!!

P.D: Nos vemos la semana que viene hablando del descanso….ssssshhhhhh.

Un abrazo, Nuria.

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