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Experimentando con la técnica de pintura Lazure



Siempre he admirado las paredes pintadas con preciosos colores pastel de las aulas Waldorf.

Cuando te hablé de la importancia del color en los juguetes, te expliqué por qué el mejor entrenamiento para el ojo es interactuar con colores translúcidos, sutiles, antes que con colores sólidos y fuertes.

Y este concepto se aplica en las paredes de las escuelas Waldorf mediante una técnica de pintura denominada Lazure.

Me he atrevido a pintar una pared de mi aula de secundaria con esta técnica, y hoy quiero enseñarte cómo lo he hecho y mostrarte el resultado, ¡que me encanta!

La técnica Lazure

La técnica Lazure es un método específico de pintura muy antiguo que consiste en aplicar capas de pintura muy diluida en agua con un movimiento rítmico sobre una superficie blanca.

La pintura que se utiliza son pigmentos de muy alta calidad.

Al aplicarlos, el blanco del fondo se refleja a través, resultando un color translúcido, vivo, que parece que respire. Es como un efecto de ensueño, etéreo. A mí me fascina.

Mi aula de secundaria

Como especialista de audición y lenguaje en un instituto de educación secundaria mi trabajo se realiza o bien como profesora de refuerzo dentro del aula (acompañando al profesor/a de área) o bien haciendo una reeducación más específica fuera del aula (que suele ser lo más habitual por la tipología de casos que tengo).

En el centro en el que trabajo por segundo año consecutivo y donde me siento muy acompañada por todo el equipo y feliz de poder hacer mi trabajo como me gusta, puedo disponer de un espacio para mí en exclusiva ¡y eso es como un sueño!

En realidad es un espacio compartido, la mitad del aula se utiliza por las tardes como sala de profesores de la escuela oficial de idiomas (mi instituto es sede de la EOI por las tardes), pero por suerte las aulas son muy amplias y con el espacio que tengo es más que suficiente para mí y mis alumnos. Además nunca coincidimos por horario con los profes de idiomas y compartimos el espacio en perfecta armonía. Ellos no entran a mi parte y yo no toco nada de la suya, y visualmente están divididas por varias estanterías, así que parecen dos espacios bien diferenciados.

Esta es mi aula, en la que tengo básicamente dos espacios; uno de trabajo, con una amplia mesa blanca y sillas (la hicimos con dos pupitres convencionales muy viejos y un tablero blanco encima atornillado) y otro espacio abierto, mi espacio relax, donde realizamos ejercicios de movimiento, de respiración, de relajación, de meditación, de intervención logopédica más directa,…



Todo el atrezzo de mi aula (cojines, alfombra, dosel, telas…) y muchos materiales los he ido aportando yo o alguna compañera (una de las alfombras y el móvil de la zebrita que hace unos sonidos preciosos son de una compañera de departamento que me los trajo de su casa).



Otros detalles como el móvil natural o el árbol de cartón o el gran mandala de colores vivos que tenemos frente al espacio relax, los he ido haciendo con mis alumnos/as.





Mi aula tiene una energía muy especial, los días que yo no voy se usa también para hacer yoga con alumnos y profesores (nuestra conserje ofrece clases de yoga gratuitamente un día a la semana) y también como espacio de relax cuando hace falta (si un alumno/a tiene alguna crisis de ansiedad, algo que ha pasado varias veces ya este año, o la orientadora hace alguna dinámica de justicia restaurativa).

Y bueno, hace tiempo que tenía ganas de pintar al menos la pared del espacio de trabajo con la técnica Lazure y así ha sido el proceso… ¡es muy fácil!



Pintamos con la ténica Lazure paso a paso

MATERIALES



Estos son los materiales que debes preparar:

Agua mineral

Acuarelas Stockmar: son el elemento más importante. Son pigmentos de muy buena calidad de origen vegetal. El resultado es siempre brillante y vivo. Las nuestras las compramos en LoraLora. Con el set de 6 colores básicos puedes obtener prácticamente todos los demás. (Te he hablado de estas acuarelas aquí)

Esponjas de viscosa (también podría utilizarse cepillos)

Recipientes para mezclar

Pincel para ayudar a mezclar

Se le puede poner algún aglutinante como látex, algo que se utiliza mucho en Alemania por ejemplo (según me dijeron en Leroy Merlin) para que la pintura se fije mejor y aguante más, pero como pedí asesoramiento a la directora de la escoleta de Sunflower, me dijo que era suficiente con el agua y la acuarela.

Para aclarar el color, porque quizás con agua no sea suficiente para rebajar el tono que deseemos, también se podría utilizar una cucharadita de pintura acrílica blanca, pero hay que ir con mucho cuidado con esto porque añadir pintura blanca a las acuarelas las convierte en opacas.

PREPARAR LAS PAREDES

Para utilizar esta técnica es imprescindible que la pared esté pintada de blanco. La nuestra ya lo estaba, pero antes la limpiamos y acondicionamos un poco.

CONSEGUIR EL TONO DESEADO

Como te explicaré más abajo, para la etapa de secundaria lo más indicado según la teoría del color de Goethe, que luego adoptó Rudolf Steiner, los colores fríos son los más indicados.

Los adolescentes se encuentran en un momento vital explosivo, de mucho fuego, por lo que necesitan tonos más fríos para aplacar un poco esa energía y que puedan conectar con sus fuerzas intelectuales superiores.

En mi caso, teniendo en cuenta el tipo de alumnos que vienen a mi aula, opté por algo más intermedio, por un tono verde, que además combina con toda la carpintería interior del centro, pues las puertas, ventanas y demás son verdes.

Para conseguir el verde que quería, mezclé los tonos de acuarela amarillo limón y azul Prusia.

En realidad lo hice un poco a ojo, y quizás esta no sea la forma más buena de hacerlo pero no tenía ninguna referencia, así que fui poniendo un poco de cada color e iba mezclando, añadiendo también un poco de agua.



Lo que tenía claro es que quería dos tonos, uno más fuerte y otro más claro para pintar dos capas.

Para conseguir el tono más claro solo tuve que poner más amarillo.



Cuando tienes los tonos que deseas, lo puedes diluir más en agua para conseguir más cantidad.

Para pintar mi pared de unos 6x2.50m diluí cada tono en 1 ½ litro de agua aproximadamente.

¡A PINTAR!

Se trata de empapar la esponja e ir haciendo el símbolo del infinito en la pared de forma rítmica (también se puede hacer con un movimiento de espiral), hasta cubrir toda la superficie blanca.



Lo interesante es pintar de arriba hacia abajo para poder ir recogiendo las gotas que se escapan, que las puedes esparcir fácilmente pasando la esponja de nuevo por encima.

Primero pintamos toda la pared con el tono más claro y después con el tono más oscuro encima. El resultado es muy bonito.



Para pintar me ayudaron dos de mis alumnas que no pudieron ir a una excursión y se quedaron en clase, con lo que agradecí muchísimo su ayuda, y ellas además disfrutaron de hacer algo diferente.

El resultado final



Tengo que decir que las fotos no le hacen justicia porque mi cámara no es demasiado buena. (La de F. es mucho mejor pero no sé utilizarla!)

Para decorar la pared únicamente he añadido el atrapasueños de ganchillo que había tejido con tonos fríos (como te enseñé en el artículo del poder de los mandalas).



Es habitual en las escuelas Waldorf no llenar ni decorar mucho las paredes, pues esta técnica de pintura hace que las paredes ofrezcan también un descanso para la vista del bombardeo continuo de imágenes al que estamos sometidos todo el día.



En la mesa tengo algunos materiales que uso mucho con mis alumnos como el infinito de bambú (un ejercicio buenísimo para integrar los dos hemisferios cerebrales y que utilizo con alumnos disléxicos o con lateralidad cruzada), el toobaloo (una herramienta de comunicación fantástica y para mejorar la competencia lectora, te hablé de él aquí), o las piezas de madera de rectas y curvas de Grimms para crear las letras, que desde que las descubrí son imprescindibles en mi trabajo de reeducación de lectoescritura (te hablé de estas piezas aquí).

Los colores en las aulas Waldorf por edad

En las escuelas Waldorf cada aula está pintada de un color diferente correspondiente a la edad de los niños y al momento de desarrollo que se encuentren.

Esto es algo de lo que no tengo mucha información y toda la la bibliografía que he encontrado sobre el tema es en inglés. Pero casi por causalidad me he topado con este cuadro en pinterest donde se ve un poco el color que correspondería a cada edad, haciendo un comparativo con tres escuelas Waldorf pioneras y que son referentes históricos.



Lo que sí que parece estar claro es que los colores más cálidos son más idóneos para las edades más tempranas y la etapa de infantil y van siguiendo la gradación del arcoíris hasta llegar a las tonalidades más frías en las edades de pre-adolescencia y adolescencia.

También he leído un artículo de Carlos Andrade, un especialista en la técnica Lazure, que explica que si vamos a pintar un espacio para un niño individual (no para un grupo clase) entonces es interesante elegir un color que resuene en el niño en lugar de escoger un color que se asocie típicamente a las edades Waldorf.

También habla de la influencia de los colores según el temperamento del niño, pero eso ya da para otro artículo...

En cualquier caso, espero que te haya inspirado y pruebes esta técnica de pintura tan sencilla. Yo estoy encantada con la pared de mi aula y vamos a aplicarlo también a algunos espacios en casa y por supuesto en ¡mi taller de hadas!

Si tienes dudas, preguntas o comentarios, ¡nos vemos más abajo!

<<Los colores hablan todos los idiomas. – Joseph Addison>>

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