Soluciones al cólico del lactante y consumo de leche en la madre



Un gran porcentaje de bebés sufren cólicos del lactante durante sus primeros meses de vida; hoy hablaremos de las posibles soluciones así como de su relación con el consumo de productos lácteos por parte de las madres.

En los últimos tiempos, se está relacionando el consumo de lácteos de la mamá lactante con el cólico de los bebés amamantados, pero, ¿hay alguna investigación que respalde estos supuestos vínculos entre el cólico del lactante y el consumo de lácteos de las madres? Hoy vamos a introducirnos de lleno en este tema a fin de encontrar soluciones a los cólicos del lactante.

¿Qué son los cólicos del lactante en los bebés?

mano sosteniendo la mano del bebé


Mucho se habla de ellos, pero ¿qué son los cólicos del bebé? Durante los episodios del llamado “cólico del lactante” el bebé presenta períodos de llanto ruidosos e inconsolables sin razón aparente. Por lo general, estas molestias duran más de 3 horas al día y persiste varias veces a la semana durante más de 3 semanas consecutivas. Esta “rutina” de llanto intenso generalmente comienza dentro de las primeras 2-3 semanas de vida y generalmente disminuyen cuando el bebé tiene alrededor de 3 meses. Las estadísticas señalan que el cólico del lactante ocurre en el 17-25% de los bebés.

Para que esta situación y sintomatología sea considerada como cólico, el bebé debe estar ganando peso normalmente y encontrarse en un estado de salud general saludable. El cólico del lactante se suele agravar en las noches y pese a no haber un medicamento específico para disminuir las molestias del lactante, existen algunas soluciones naturales que ayudan a mitigar los síntomas que experimenta el bebé, como por ejemplo el Método Kusi Wawa.



¿Qué causa los cólicos del lactante en los bebés y cómo poner soluciones?

Desafortunadamente, aún no se ha descubierto la causa de aparición del cólico en lactantes y a menudo se señalan causas multifactoriales e individuales de cada bebé, pero vamos a analizar algunas teorías comunes y las soluciones que podemos aplicar.

Alergias e intolerancias alimentarias derivadas de la fórmula o la leche materna

A menudo se piensa que los componentes de lo que el bebé está comiendo (ya sea la fórmula o la leche materna) pueden desencadenar reacciones adversas. En el caso de los bebés amamantados, lo que la madre consume también puede jugar un papel crucial, señalando a las proteínas (proteína de la leche de vaca, así como otras proteínas) como principales sospechosas. Sin embargo algunas investigaciones señalan que las proteínas consumidas por la madre lactante inmunizan y desensibilizan al bebé frente a ellas, siendo los niveles más altos de IgA de la leche de vaca los protagonistas en esta desensibilización. Sin embargo, otras investigaciones sugieren que la respuesta inmunitaria a ciertas proteínas que se encuentran en los alimentos puede provocar los síntomas del cólico del lactante en algunos bebés.

Alimentación de ambos senos sin vaciar el pecho

Mujeres sosteniendo a su bebé.


La leche materna se compone a su vez de dos “tipos de leche”, por llamarlo de un modo que podamos entenderlo; una de ellas es alta en lactosa o azúcar, primera leche que sale del pecho al mamar y que tiene aspecto de suero; y la otra es más alta en grasa, leche que aparece después de varios minutos de toma. El bebé necesita beber suficiente leche de un solo pecho antes de comenzar a alimentarse de la leche grasa producida por el seno materno al final de la alimentación.

Si el bebé cambia constantemente de pecho antes de tomar la leche con contenido más graso, posiblemente consumirá demasiada lactosa, lo que puede abrumar a la enzima lactasa que es responsable de descomponer el azúcar. Esta forma de ingesta puede ocasionar síntomas temporales de intolerancia a la lactosa. Esto no significa que el bebé sea intolerante a la lactosa, pero sería conveniente drenar por completo el primer pecho antes de que el bebé se lance a por el segundo.

Si la causa de los cólicos de tu bebé se debe a un exceso de lactosa por la forma en la que mama, puedes solucionar y mejorar sus síntomas intentando que mame por largo rato de un mismo pecho, evitando el cambio continuo de un pecho a otro.

Reflejo de eyección hiperactivo

A veces las madres pueden experimentar un flujo excesivo y rápido de leche materna. Esta sobreactividad de flujo en la toma puede ser difícil de tolerar por el bebé y hacer que tosa, se ahogue o incluso se niegue a tomar el pecho. Después de alguno de estos episodios de eyección exagerada, el bebé puede volverse muy molesto e irritable demostrando signos de cólico. También es común que las mujeres tengan un pecho más “activo” que el otro, lo que explicaría que algunos bebés tengan una clara preferencia de un seno sobre el otro.

Reflujo gastroesofágico

El reflujo gastroesofágico es muy común en bebés pequeños, este reflujo consiste en la subida hacia la boca de contenidos ácidos del estómago, hecho que provoca irritación en su delicado esófago. En reflujo en bebés recién nacidos es bastante frecuente y ocurre debido a un lento vaciamiento gástrico o en casos de trastornos del tracto gastrointestinal superior (causa mucho menos frecuente).

También puede ocurrir cuando los bebés tienen una hipersensibilidad o alergia a algo que están consumiendo (ya sea una fórmula o un componente de la leche materna de su madre). El reflujo puede causar dolor e irritar el esófago, percibiéndose como síntomas similares a los del cólico del lactante.

Dificultades en la succión del bebé

Algunos bebés presentan dificultades en la succión de leche materna, siendo común que aspire aire y a su vez se provoquen gases intestinales. El bebé también puede tragar exceso de aire a través del simple llanto, lo que inicia un círculo vicioso en el que el llanto llama al llanto. En algunos la única solución es el tiempo, el bebe finalmente corrige y perfecciona su succión, así que hay que tener paciencia para seguir disfrutando del proceso de amamantar.

Sobreestimulación del medio ambiente.

Cuando los más pequeños se exponen a entornos nuevos o agitados, pueden llegar a sentirse abrumados debido a su dificultad para procesar grandes cantidades de información ambiental. Esta sobreestimulación a menudo ocurre al finalizar un día en entornos desconocidos para el recién nacido, estos momentos de irritabilidad son llamados popularmente como la”hora bruja”. En este caso, la solución sería intentar y promover (en la medida de lo posible) un ambiente relajado y un entorno amigable para nuestros bebés.

Síntomas de cólicos y signos de alergia alimentaria o INTOLERANCIA

Persona que sostiene a su bebé.


Como os hemos comentado anteriormente, las intolerancias y alergias a los alimentos son un desencadenante para los cólicos en los bebés. Si sospechas que tu bebé puede estar padeciendo los denominados “cólicos del lactante” y crees que puede deberse a intolerancias o alergias provocadas por tu propia alimentación, fíjate en si el bebé muestra algunos de los siguientes signos:

Inquietud después de la alimentación

Llorando por largos periodos de tiempo

Dormir poco / despertarse repentinamente con evidente malestar.

Erupción / urticaria / eccema

Fondo dolorido

Piel seca

Sibilancias / asma

Congestión / síntomas parecidos al resfriado.

Ojos rojos y con picazón

Trastornos intestinales

Estreñimiento / diarrea

Heces verdes con moco o sangre

Vómito

¿Hay relación entre los productos lácteos que toma la madre y los cólicos en los bebés que son amamantados?

Vasos y probetas.
Hay multitud de investigaciones que pretenden dar solución a uno de los “problemas” más frecuentes entre los recién nacidos, y como suele ser frecuente en estos casos, existen resultados muy diferentes y datos sesgados que se contradicen entre sí.

Un estudio en 90 bebés encontró que el 74% de los bebés respondieron positivamente a una dieta materna con bajo contenido de alérgenos, sin leche de vaca, huevos, cacahuetes, nueces, trigo, soja y pescado. No se determinó cuál de estos alérgenos (o cuántos) realmente desempeñó un papel determinante en la reducción de los síntomas cólicos.

En otro estudio, 66 madres tuvieron una dieta inicial sin leche de vaca durante una semana, y luego se les pidió que lo volvieran a introducir la leche en su dieta. Esto se repitió dos veces. En 35 de 66 bebés, los cólicos desaparecieron completamente (primer grupo). Sin embargo, en 23 bebés, los cólicos reaparecieron en ambos casos de reintroducción. Los bebés del primer grupo recibieron cápsulas de gelatina con 200 g de proteína de suero de leche de vaca o almidón de patata. Los síntomas reaparecieron en el plazo de 1-8 horas después de la reintroducción cápsulas de proteína de leche de vaca en el 35% de los lactantes y no hubo reacciones después de tomar cápsulas “placebo”. Los investigadores concluyeron que reducir el consumo de leche de vaca en las madres que amamantaban reducía en un 35% las posibilidades de cólico en los bebés. Así que, una vez más, una misma acción no funciona para todos los bebés por igual.

Alternativamente, otro pequeño estudio demostró que las madres que amamantaban y que evitaban la leche de vaca no encontraban una reducción en la tasa de cólicos del lactante en sus bebés. Curiosamente, el chocolate parecía ser un culpable más grande que la leche. Sin embargo, cabe destacar que la leche de soja se utilizó como sustituto de la leche de vaca, y debido a que este también es un alérgeno común, podría haber alterado los resultados.

Así que, nos queda claro que todos los estudios analizados son controvertidos y nada concluyentes. Como en la mayoría de los aspectos relacionados con la nutrición, es innegable que al menos una gran parte de los factores influyentes son individuales. Sin embargo, se concluye que la evidencia actual no respalda las restricciones dietéticas maternas (para la mayoría de las mujeres sanas) durante el embarazo o la lactancia. Para lo que sí se ponen de acuerdo los profesionales del sector y lo que sí se recomienda encarecidamente, es amamantar al bebé durante sus primeros meses de vida, ya que exponerlos a los antígenos de la leche materna previene la dermatitis atópica, la alergia a la leche de vaca y el asma, entre otros síntomas y enfermedades.

¿Y qué pasa con la leche de fórmula y el cólico del lactante?¿Hay alguna solución?

Persona que le da a su bebé un biberón.


Para los bebés alimentados con fórmula, la evidencia sobre el cólico en bebés y la leche de fórmula es contradictoria, en el mejor de los casos. Pequeños estudios informaron que el consumo de leche de fórmula de vaca resultó en unas diecisiete horas de llanto a la semana en los bebés, en comparación con la leche de fórmula de soja que resultó en unas trece horas por semana. La comparación de fórmulas hidrolizadas con una fórmula estándar regular ha tenido resultados mixtos. Un estudio con cuarenta y tres bebés informó que en ocho de cada veintitrés bebés que tomaban fórmula hidrolizada se redujeron los cólicos en comparación con cinco de cada veinte de los bebés alimentados con fórmula estándar. Pequeñas diferencias, pero técnicamente significativas. Otro estudio coincidió en que un grupo de bebés con fórmula hidrolizada tuvieron 1.76 episodios cólicos en comparación con 3.32 que obtuvo el grupo de fórmula estándar. Entonces, aunque la evidencia que tenemos hasta ahora se basa en muestras poco determinantes, podemos concluir que las fórmulas a base de productos lácteos hidrolizados pueden ser útiles para algunos bebés alimentados con fórmula estándar tras padecer episodios de cólicos.

Posible Solución: ¿Podría la eliminación de lácteos en la dieta de la madre lactante causar una alergia al bebé?

Este es un tema controvertido. Las primeras investigaciones sugieren que la eliminación de la leche de vaca en la dieta de la madre durante la lactancia puede estar asociada con el desarrollo de una alergia a la leche de vaca en los bebés. ¿Por qué?; se ha descubierto que cuando las madres consumen leche de vaca, los niveles de IgA (un anticuerpo que desempeña un importante papel en la función inmunológica) en la leche materna son mucho más altos. Se cree que la IgA secretora proporciona un efecto protector, favorece el desarrollo de la tolerancia y, por lo tanto, previene la alergia a la leche de vaca.

Sin embargo, esto puede no aplicar a los bebés de alto riesgo. Los estudios realizados por Chandra et al. (1986) y Zeiger et al. (1989) han sugerido que evitar los alérgenos comunes durante la lactancia podría beneficiar a los bebés de alto riesgo (aquellos con madres atópicas) al disminuir la incidencia de eccema atópico. Un estudio realizado por Hattevig et ul. (1989, 1990) también favorecieron esta hipótesis al afirmar que “ambos grupos concluyeron que la intervención dietética materna durante el período de la lactancia materna produjo una reducción significativa en la incidencia del eccema atópico en los bebés de alto riesgo”.

No es sorprendente que los bebés nacidos de madres sin predisposición alérgica tuvieran una incidencia mucho menor de alergia en comparación con los bebés nacidos de madres que tenían alergia a la leche. Al comparar a las mamás alérgicas que seguían una dieta sin leche con las mamás alergénicas que comían lácteos, encontraron tasas más bajas de alergia en los bebés de madres que no tomaban leche. Estos estudios han sido realizados específicamente para la alergia a la leche y no para la intolerancia a la lactosa.

Entonces, si notas que el consumo de lácteos miestras estás amamantando puede desempeñar un papel significante en los síntomas de los cólicos de tu bebé, la solución al cólico del lactante podría ser que suprimas los lácteos en tu dieta. Deberías consultar con un especialista para que te ayude a determinar los pasos a seguir.

Método sugerido para la eliminación de lácteos

Si tu bebé sufre cólicos y deseas probar una dieta sin lácteos, deberás esperar al menos 15 días antes de evaluar cualquier resultado. Debes eliminar de tu dieta la leche de vaca, el yogur, el queso, la mantequilla y el helado. A lo largo del período de eliminación, deberás vigilar de cerca al bebé y buscar cualquier signo de mejora. Si no hay mejoría en los cólicos, puedes volver a introducir productos lácteos en tu dieta. Si tu bebé reacciona positivamente, intenta agregar una pequeña cantidad de productos lácteos a tu consumo diario. La mayoría de los bebés pueden tolerar algunos productos lácteos, así que comprueba qué cantidad es la adecuada antes de que regresen los síntomas del cólico.

¿Cuáles son las preocupaciones nutricionales al eliminar los lácteos?

Al igual que con cualquier tipo de dieta de eliminación, existe un riesgo nutricional cuando se elimina un grupo de alimentos. Esto es especialmente cierto cuando hablamos de no consumir lácteos mientras se amamanta, ya que las necesidades nutricionales de las mujeres en período de lactancia aumentan y los lácteos son una forma fácil, apetecible y relativamente barata de cubrir esas necesidades nutricionales. Los principales nutrientes de interés que aportan los lácteos son el calcio, las proteínas y la vitamina D, por lo que tendrás que buscar fuentes de alimentación alternativas.

¿Cómo eliminamos los lácteos de la dieta con seguridad?

Te vamos a mostrar varias alternativas que te ayudarán a complementar la falta de lácteos en tu dieta, a fin de solucionar los cólicos del lactante en tu bebé:

1.Calcio

col rizada


Verdes frondosas como la col rizada, la col, la acelga suiza, la okra y el brócoli

Leche de soja, habas de soja, tofu

Nueces

Algunos pescados (con huesos) como las sardinas y el salmón.
2. Proteína

Pechuga de pollo asada a la parrilla en una placa con las verduras.


Carne, pollo, pescado

tofu

Frijoles y legumbres

Nueces y semillas
3. Vitamina D

Huevo frito en una tostada


Pescado graso (atún, caballa y salmón)

Huevos

Alimentos fortificados con vitamina D (cereales, leche de soja, zumo de naranja)

Suplemento de vitamina D
Desde BABYCOCINA os animamos a que ayudéis a vuestros bebés y llevéis vuestro propio proceso de investigación a fin de encontrar soluciones al cólico del lactante individuales. Un besazo y hasta la próxima.

Puedes ver el post en la web de BABYCOCINA.

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