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Aprendiendo a hablar

Sus primeras palabras



Se cree que los antecedentes para que un niño comience a hablar son el desarrollo de la capacidad expresiva mediante gestos y la excesiva atención al mundo que le rodea. Otros expertos añaden como preludio al lenguaje la imitación que hacen los bebés del ‘mundo adulto’. Pero ?cómo y cuándo exactamente empiezan a hablar los niños?

 

¿Cuándo aproximadamente empiezan a hablar?

A estas alturas ya sabrás que cada niño tiene un desarrollo distinto y que su evolución en el lenguaje, así como en otras cualidades motoras, dependerá en gran parte del factor genético y de factores ambientales.

Por ello no debes preocuparte en exceso si ves que, según casi todas las fuentes de información, lo normal es que tu hijo empiece a hablar entre ‘x y x’ tiempo y no veas que lo esté haciendo todavía. Los expertos señalan el final del primer año de vida como el momento estándar en el que más niños comienzan a balbucear sus primeras palabras. Antes de los vocablos típicos como Sí, No, mamá o papá, es muy probable que tu hijo emita sonidos extraños que incluso se parezcan a la fonética de otros idiomas.

 

Peculiaridades de la lengua

Muchos bebés emiten letras que ni siquiera son propias del castellano, esto se considera como uno de los misterios de la capacidad cognitiva y del lenguaje, ámbito mucho más complicado de lo que creemos y que muchos lingüistas tratan de explicar.  



 

 

 


 

El ambiente del bebé, muy importante

Pero no creas que tu hijo por el hecho de ‘hablar en otro idioma’ no terminará asumiendo la lengua materna como propia. Los pediatras advierten de que estos registros lingüísticos, tan diferentes a lo que es nuestro lenguaje adulto, son tan naturales como la propia iniciación al habla por parte del ser humano
En el aspecto hereditario poco podemos hacer, ya que nuestra información genética de momento es inamovible, sí que es cierto que el entorno de un bebé es vital para su aprendizaje.
Como padres podéis encargaros de que en los espacios de la casa y también fuera de ella, donde se mueva el niño, existan elementos que puedan mejorar su aprendizaje a través del movimiento, de sus colores, de sus formas y texturas o, sencillamente, factores que bajo vuestro criterio, motiven o incentiven al bebé a querer expresarse de una manera mas completa

 

¿Qué quiere expresar?

Por lo general, los primeros balbuceos irán acompañados siempre de gestos y de actitudes de curiosidad, espontaneidad y excesivo interés. Tened en cuenta que, junto a aprender a caminar es probablemente lo más importante que vuestros bebés van a hacer en estos primeros años de vida. La mente del bebé funciona de tal manera que el interés por su alrededor irá a la par que las ganas vitales de explicar o comunicar todo aquello que está percibiendo. Hacia los ocho meses de vida el niño será capaz de diferenciar lo táctil, lo auditivo y lo visual para, en adelante, relacionar todos los elementos y empezar a convertir esas ideas en palabras.

 

Trucos para estimular, sin forzar

No se trata de que tu bebé sea el único centro de atención de la casa. Ponerle a él en situación de excepcionalidad no le beneficia para el aprendizaje puesto que, sin quererlo, estás ayudando a que una capacidad que se entiende como natural y que lleva un proceso espontáneo, se convierta en una especie de destreza que requiere condicionantes específicos.           


 
A continuación te mostramos algunas ideas para motivar a tu bebé:

- Lo que se recomienda es, sutilmente, incluir al bebé en conversaciones. Aunque aparentemente no se entere, cualquier señal visual, auditiva, cualquier palaba o sonido, le puede motivar a aprender.

- Añade a  tu vocabulario palabras o expresiones que consideres importantes y fáciles de aprender y repítelas en un periodo de tiempo no muy extenso. Esas inserciones de vocablos en tu día a día con él le vendrán de maravilla para familiarizarse con algunos conceptos.

-  Aunque te parezca divertido el lenguaje que utiliza tu bebé en los primeros meses, nunca le respondas de manera infantil o incorrecta. Esto cuesta especialmente porque con los niños muy pequeños tendemos a ponernos ‘al mismo nivel’, pero los pedagogos advierten de que se les puede perjudicar con esa actitud.

- Actividades como entreteneros con juguetes didácticos, leerle un cuento, la propia imitación, o el cantar canciones con estribillos claros y pegadizos juntos pueden ayudar muy positivamente al bebé a aprender a emitir sus primeras frases. Señalar la identidad de los miembros de la familia o amigos que estén a menudo con el bebé también es un buen método para ayudar a la asociación de conceptos y palabras.

- Por último, es importante que, antes que todas las premisas de arriba, pongas en práctica tu paciencia, tu sentido del humor y tu respeto hacia el ritmo de crecimiento del bebé. Ayudar sin forzar y motivar asumiendo su pequeña autonomía, serán armas muy útiles para esta etapa tan bonita en vuestras vidas.

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