Hola a todos. ¿Qué tal el finde? Yo la verdad es que bien, tuve una jornada familiar, paseos de domingo, vi una exposición de esas gratuitas y he descansado, así que no me quejo.
También tuve tiempo de leer la horrible noticia de un asalto a un refugio de animales con un resultado lamentable. Y en plena indignación le mandé un tweet a Pablo Puyol(de Tu cara me suena) para que le diera difusión y la verdad es que ha sido majísimo y lo ha retweetado, y me sorprende porque tenía su twiter plagado de otras cosas, de su concurso y su trabajo y al menos lo ha difundido, a ver si entre todos paramos estas cosas.
Bueno, no quiero empezar la semana triste así que vamos con el post de hoy.
Hace unos días mi querida soñadora nos propuso hacer una cadena de trastadas infantiles y me ha apetecido mucho hacerla.
El único problema es que yo no era especialmente traviesa, pero lo intentaré.
Mi punto débil siempre han sido los ataques de risa, de hecho os compartí algunos aquí, y también los sustos, porque siempre acababa siendo yo la asustada,y de esos os conté algunos aquí.
Para empezar os diré que mi peligro de pequeña era lo bocazas que podía llegar a ser, y lo peor es que era sin maldad, lo hacía inocentemente y no podía controlarlo. Si algo me intrigaba, lo que fuera, lo preguntaba y claro, a veces ponía a mi madre en compromisos enormes.
Cuando yo tenía 6 años estaba yo un día jugando en la cocina debajo de la mesa y mi madre y mi abuela olvidaron que estaba allí y empezaron a hablar de cosas de "mayores". Mi abuela le contaba a mi madre que el marido de una vecina no había ido a dormir la noche anterior y ella estaba muy disgustada pensando dónde podría haber ido.
Más tarde intenté preguntar sobre el tema pero mi madre y mi abuela me daban largas y yo estaba intrigadísima, no sabía donde podía pasar alguien una noche entera.
Y ese día fuimos a casa de mi abuela y apareció la vecina, seguramente con ganas de desahogarse.
Antes de nada os diré que en Asturias mucha gente mayor en vez de decir mi marido dice mi hombre, es una frase o un término, más bien,al uso.
Bueno, pues cuando la señora me vio de la mano de mi madre me pregunta con voz rara, ahora pienso que simulando estar bien;- Hola guapina, ¿vienes a ver a güelita?
Y yo contesto; -Hola Fulanita, si vengo a verla, por cierto, ¿dónde estuvo tu hombre anoche que no durmió en casa?
Y entonces recuerdo a mi madre apretándome la mano y tirando de mí mientras mi abuela empezaba a hablar de cosas absurdas y la señora me miraba y me decía;- ¿Qué dices guapina que no te entiendo? Pero yo siempre he sospechado que me entendió claramente. Y seguro que pensó que mi madre y mi abuela eran unas cotillas.
Lo mejor es que no me riñeron, solo intentaron explicarme que esas preguntas no se hacían, si acaso debía preguntar a mis padres pero cuando les dije que no me habían contestado cuando preguntaba cambiaron de tema de nuevo.
Por cierto, sigo intrigada porque nunca supe donde había estado ese hombre, pero al día siguiente volvió así que no fue nada grave.
Otra vez, ese mismo año, estábamos en la finca y empecé a aburrirme. La finca tenía una portilla que hizo mi padre, que era un artista forjando hierro y nos hacía los hierros de las ventanas y todo lo de hierro que había. Y tenía unos cuadrados pequeños en los que en teoría no cabía la cabeza de nadie.
Pero yo debía tener la cabeza más pequeña de lo normal y la metí mientras decía que era una ventana mágica.
Y entrar entró pero salir...aquello no salía.
Y yo entré en pánico y recuerdo a la perfección que pensaba que seguramente iba a quedarme allí para siempre y me imaginaba a mi madre llevándome cada día lentejas(las odiaba por entonces) y la verdad es que menuda angustia.
Mi hermana tuvo un atisbo de lucidez y fue a buscar ayuda, pero mi madre cuando me vio se puso frenética y tiraba de mí y le decía a mi padre que había que llamar a los bomberos.
Mi madre es muy tranquila pero aquel día perdió los papeles totalmente.
Y cuando ya me veía siendo rescatada por los bomberos llegó mi abuela, se puso detrás de mí, me giró un poco la cabeza y me la sacó en un segundo. Y mientras los demás chillando y discutiendo.
Conclusión; soy terriblemente claustrofóbica y jamás me meto en sitios pequeños y la cabeza ni os digo.
Otra que se me ocurre es la vez en que mi hermana y yo quisimos darle un susto memorable a nuestra madre. Ella siempre tuvo miedo a que nos cayéramos por la ventana y nos vigilaba mucho, pero claro, a partir de cierta edad hay que dar algo de libertad.
Así que teniendo unos 8 o 9 años estábamos jugando solas en la habitación de mis padres y se nos ocurrió fingir que habíamos caído por la ventana.
El método fue muy fácil, abrir la ventana para que se muevan las enormes cortinas ochenteras de la habitación, chillar como unas locas diciendo que nos caíamos y escondernos.
Y acto seguido apareció mi madre corriendo, con una cuchara de madera y sin atreverse a mirar por la ventana.
La verdad es que en ese momento su cara de angustia me dio pena pero ya no podía echarme atrás así que quedamos en nuestro sitio, en una esquina entre el armario y la puerta, a la espera de una reacción.
Mi pobre madre nos llamaba y preguntaba sin atreverse a mirar, y en una de estas nos dio la risa, nos oyó y nos vio y al acercarse a nosotras para reñirnos no sé que hizo porque no había nada para tropezar pero ella tropezó o resbaló y cayó cuan larga era con la cuchara de madera en la mano.
Y nosotras aprovechamos para huir de allí, pero claro, no había huida, como muy lejos a la otra habitación, así que nos pilló pero mi madre en el fondo es muy buena y al ver que estábamos bien y no nos habíamos caído por la ventana nos perdonó.
Y ya la última, para no aburriros.
Mi abuela era una excelente cocinera, de esas que la gente llama cuando hay reuniones importantes, pero tenía un punto débil y eran los macarrones. Yo no sé como se las arreglaba pero eran horribles, le quedaban duros, apelmazados y la salsa no parecía hecha por ella.
A mí me encantaba ir a comer a su casa porque luego me dejaba revolver en los armarios, jugar con las muñecas antiguas, tocar la guitarra de mi tío y ver fotos, así que un día a la semana me quedaba con ella, y sus comidas me encantaban.
Pero una vez me hizo macarrones y aquello era terrible, no podía tragarlos, los "disfrazaba" con pan, con agua, con vino y gaseosa(antes los niños bebíamos un poco de vino) y nada, no podía.
En una de estas mi abuela fue al baño o a alguna habitación y aproveché para hacer algo que odiaba y odio, tirar comida.
Cogí un puñado y lo envolví en una servilleta de papel de las que tenía ella para ir de picnic, y cuando estaba a punto de meter el paquete en el cubo de la basura sentí como se acercaba y la metí en el cubo del carbón de la cocina, que estaba más a mano, y me puse a bailar unos pasos de baile regional porque no llegaba a la mesa.
Al verme mi abuela alucinaba pero le dije que estaba ensayando porque iba a baile regional(eso era verdad) y necesitaba ensayar. Ella se imagino lo que pasaba y yo, en mi afán de ocultar lo que había hecho empecé a girar alrededor del cubo y me enredé, el cubo cayó, los macarrones cayeron encima del carbón y encima me manché, y de tarde tenía clase y allí no tenía más ropa.
Teníais que ver a mi abuela, ya os dije en otros post que era maniática de la limpieza, frotando mis pantalones de pana con K2R como en la peli de Paco Martínez Soria, El alegre divorciado.
Y tuve que ir a clase con cercos de carbón, pero eso sí bien alimentada porque mi abuela me echó doble ración aunque al final me perdonó bastante y menos mal porque sino aún seguiría allí.
Bueno, no quiero eternizarme así que por hoy lo dejo, otro día os cuento unas bromas de carnaval que hacíamos con mis padres y unos amigos, o la vez que dejé un cesto en el suelo después de jugar con mi hamster y mi madre metió un pie y casi se nos mata o cuando me dio un ataque de risa en clase y un cura me echó una maldición de gitano.
Muchísimas gracias por leerme y me encantaría que algunos os animarais a hacer esta cadena, seguro que nos reímos mucho porque tendréis muy buenas anécdotas, yo era muy sosa para estas cosas.
Pues entonces nos vemos mañana y venga, animaos con las travesuras que nos echamos unas risas seguro.
Besinossssss.