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El parto en el agua

Una alternativa naural


Las mujeres buscan un ambiente relajado e íntimo donde puedan sentirse cómodas para traer a su bebé al mundo. Esto nos lleva a seleccionar alternativas más naturales, como es el parto en el agua, que es una opción que se está poniendo de moda porque permite al niño nacer de una manera menos brusca.
Se realiza en una bañera o piscina en la que la temperatura del agua se encuentra a 37 ºC, que son los mismos a los que se encuentra el bebé en el interior de la madre. De esta manera, el recién nacido pasa de estar en un medio acuoso a otro similar y le resulta menos traumático.
 Para la madre también resulta más ventajoso, tal y como explica José Manuel Cotón, matrona del hospital Virxe Da Xuxeira: “el agua caliente provoca un estado de relajación mayor de los músculos y disminuye la sensación de dolor”.


¡Vamos al agua!

El parto en el agua reduce el tiempo que dura el proceso, permite que la madre pueda moverse y adopte posturas más naturales, y reduce los dolores de la dilatación. Este tipo de parto también requiere de la participación de un especialista. Cotón asegura que “es un parto natural pero requiere de asistencia”. Una matrona debe explorar el estado de la madre previamente y, una vez que el niño ha salido, el doctor debe realizar una exploración al bebé para asegurarse de que respira perfectamente.

En caso de complicaciones, se saca a la madre inmediatamente del agua. Sin embargo, hay otros casos en los que las madres voluntaria o involuntariamente realizan la expulsión fuera del agua. Además, la participación del padre es posible en algunos hospitales, donde permanecen en el agua con su pareja para ayudar en el proceso.

                                     


Pensando en el bienestar

 Para este tipo de parto no se requiere medicación, ni oxitocina, y por tanto se disminuye la posibilidad de sufrimiento fetal. Además, generalmente, hay
una menor pérdida de sangre de la madre.

No se ha demostrado que el parto en el agua conlleve ningún tipo de riesgo, pero no es recomendable para mujeres que sufran diabetes mellitus, hipertensión arterial, cardiopatías, metrorragias del tercer trimestre, desproporción fetopélvica, etc. La Clínica Acuario, centro privado donde se realizan este tipo de partos, resume diciendo que “las mujeres que se benefician son aquellas que no presentan patología obstétrica y que no precisan o no quieren la epidural”.

Estos bebés nacen serenos, tienen mejor desarrollo de la fuerza muscular, menor irritabilidad y sufren una menor incidencia de enfermedades durante el primer año de vida, sobre todo aquellas que se relacionan con el estrés y la disminución de las defensas.

 Los niños nacidos en el agua mantienen una mejor relación psicoafectiva con la madre, atribuible a una mejor comunicación emocional durante el encuentro tras el parto. La única precaución que hay que tomar es que el agua esté limpia. “Conozco gente que ha dado a luz así. La filosofía es que la mujer decide cómo quiere el parto y en el agua se realiza de una forma natural", afirma Noanoa, usuaria en el foro de Embarazo de Facilisimo.com.

                                     


Técnica poco extendida

El primer parto en el agua se produjo en Francia en 1803, pero hasta 1960 no había documentación sobre ello. Será a partir de la década de los sesenta cuando se reconozca su práctica como una opción natural para las mujeres que buscan un parto sin riesgos. En 1993 unas 1000 mujeres daban a luz en un centro americano de este modo.

Esta práctica no está muy extendida en los centros hospitalarios españoles porque es una técnica que no cubre la Seguridad Social y, por tanto, sólo se da en centros privados, como es el caso de la Clínica Acuario. Sin embargo, ahora la Consellería de Sanidad y Servicio Gallego de Salud (Sergas) afirma que “hay algunos hospitales que se han aprovisionado de salas con bañeras para favorecer la dilatación y conseguir un parto más humanizado, aunque le expulsión se realice fuera del agua”.

La Consellería de Sanidad explica que “ya hay dos centros que tienen las instalaciones adaptadas para ello”. Son los hospitales Virxe da Xunqueira, en Cee (A Coruña) y O Salnés, en Pontevedra. Jose Manuel Cotón afirma que “se dispone de bañeras y duchas de agua caliente para favorecer la dilatación, aliviar el dolor y tener un parto más natural”, añadiendo que "también dispone de camas para el parto en la habitación y medios para que ellas tomen la posición que prefieran”.

 El derecho a elegir el parto que resulte más cómodo comienza a ser una realidad con esta acuática iniciativa.

Agradecimientos: a Consellería de Sanidad  de Galicia, a la Clínica Acuario y al Hospital Virxe Da Xuxeira.

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