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6 trucos que triunfan para que los peques te hagan caso

En el último post os hablé sobre algunos consejos para reforzar la felicidad en vuestros hijos. Hoy quiero cambiar de enfoque y hablar de un tema que preocupa a algunos papás. A veces más de la cuenta puesto que no saben bien cómo actuar. ¿Cuántos papás y mamás se quejan de que sus hijos no les hacen caso? Igual demasiados...
La desobediencia infantil comienza, más o menos, cuando empiezan a desarrollarse las primeras rabietas, en torno a los 2 años de edad. Tu bebé se ha convertido en ésa personita que parece que empieza a vivir por sí misma, y eso os genera dudas y miedos como padres. Es totalmente comprensible. Sabed, que se trata de una etapa más y que de ahora en adelante, acostumbraréis a poner en marcha mecanismos anti- desobediencia. ¿Cómo? Con varios ingredientes juntos: paciencia, cariño y dosis de autoridad que iréis alternando con otros trucos que hoy os voy a ofrecer.

¿Qué es un niño desobediente y cómo se  identifica?
Hay que tener claro algo: los niños, por Naturaleza, querrán saltarse los límites y normas de las que siempre hablamos. Aunque son necesarios para ellos, esta circunstancia les incomoda y no la comprenden, por ello, hay que tener paciencia en estos años cruciales de su desarrollo. Si nuestros hijos son desobedientes, estamos a tiempo de enseñarles por qué hay que obedecer. Sin estrés ni presiones. Recuerda siempre: son niños. Los patrones a la hora de entender las cosas son muy diferentes a los de un adulto.

Vamos a aplicar algo muy sencillo para reconocer que nuestro hijo, efectivamente, es desobediente cuando desarrolla alguna de estas actitudes:

-Hay quee repetirle las cosas 'mil veces'.
-Lo que le pides no lo hace, o lo hace tarde o 'mal'.
-Parece que no nos oye o no nos escucha...
-No parece satisfecho con nada
-Os empieza a desafiar
-Es anormalmente agresivo

Los psicólogos indican que si todos estos casos se dan de forma habitual y repetidamente, incluso, con intensidad, según avanzan en su crecimiento o desarrollo, tendremos que cambiar el enfoque y, sin alarmarnos, considerar la opción de que nuestro hijo tenga algún problema de atención, como la hiperactividad o la falta de concentración aguda, entre otros.


Imagen/DaniVazquez/flickr

Volvamos a los niños desobedientes. ¿Qué podemos hacer cuando sus conductas, aunque sean puntuales, no cesan en el tiempo y espacio? La teoría cognitiva conductual, que aplican entre otras, la famosa Supernanny.

Trucos o consejos
-Como padres, preguntarnos: ¿estamos haciendo algo mal? ¿Podemos mejorar en algo? Seguro que sí. La autocrítica es fundamental para mejorar como educadores. Nadie nace sabiendo y ser padre no es tarea sencilla. Por ello, con sentido común y humildad, intentaremos responder a estos interrogantes.

-Además, intentaremos hacer que nuestros hijos entiendan las normas establecidas. Se las explicaremos en voz pausada y clara, pero firme. Y si vemos que no las acatan o las ignoran, entonces paramos en nuestra misión y 'dejamos que reflexionen'. Si no lo hacen y persisten en su mala conducta (rabieta, comportamiento agresivo, desobediencia...) sencillamente, dejaremos de darles atención. Esta técnica, para algunos papás resulta muy difícil. Eliminar la atención en tus hijos, cuando has estado años velando por ellos día y noche no es fácil. Pero resulta que ellos se hacen mayorcitos y conocen perfectamente ''nuestros puntos más débiles''.

-Enseñarle que los actos tienen siempre consecuencias: Por todo lo anterior hay que mostrarle que recibirá atención de papá y mamá cuando su comportamiento sea el adecuado. Por otro lado, tu peque puede entender cosas sencillas como ''si me tiro al suelo en el parque y pataleo y lloro sin razón, papá y mamá no me querrán traer más'' Ayudaos de un vocabulario sencillo, para completar la explicación ante tus hijos. Repetirles, las veces que haga falta, que portarse mal trae consecuencias que ''sientiéndolo mucho, papá y mamá deberán aplicar'', suele surtir efecto.

-Aplicar el refuerzo positivo: Os he hablado en otras ocasiones de este método tan efectivo en los primeros años de vida, y ¡cuidado! a lo largo de nuestras vidas de adulto también. Grandes expertos y teorías sociológicas confirman que si animas o motivas a alguien a ser mejor, siempre te traerá algún beneficio, por pequeño que sea. Beneficios en su conducta, en su desarrollo como persona, en sus relaciones con los demás...Sin embargo, si de entrada prohibimos o castigamos 'lo malo' sin haber antes motivado 'a hacerlo mejor'...probablemente no estemos ayudando a esa persona. Fácil: motiva a tus hijos a portarse bien con frases sencillas. Cuida tu lenguaje, que sea claro y positivo, ''tirando a optimista''.

-No le compares. Muchos padres coinciden en este error, si tienen dos hijos de edad parecida. Incluso, algunos, lo hacen aunque no tengan más de un hijo. ¡Uy, pues fulanito lo hizo mejor que tú! ¡Qué mal te portas y qué bien se porta tu hermano! ¡Deberías ser más limpio como tu hermano! Son algunas de estas frases nada positivas, y cuyo afán es que tu hijo se sienta mal. No queremos esto. Educar no es un castigo continuo. Debemos encontrar la forma de que entiendan que son únicos e irrepetibles, pero  tienen errores. Papá y mamá les ayudan para que no los tengan. No son enemigos, son sus referentes y educadores.

- Reforzar en ellos el concepto de Independencia/Madurez. ¿Sabéis lo que ayuda bastante en estos casos de desobediencia? Decirles frases reforzadoras con un enfoque concreto: ¡El nene es mayor y por eso recoge solito sus juguetes! o ¿quieres aprender a comer tú solito como hacen los nenes mayores? Si os fijáis, a priori parecerá que estás comparando pero no es así. Se trata de reforzar en tus hijos la habilidad que empiezan a desarrollar tímidamente y que a vosotros os creará un sentimiento de nostalgia en el futuro, La autonomía: se empiezan a hacer mayores. 

Utiliza los ratos de ocio y juego para esta tarea. Si tu peque está jugando y ''tiene todo por ahí'' y es hora de recoger, en vez de hacerlo tú sola puedes invitarle a lo que lo haga contigo: ¡Vamos a recoger que ya eres mayor y sabes dónde se guardan los juguetes! Será más que suficiente para lograr que asocie:  Juego a Responsabilidad. 

¿Qué os parecen estos trucos? ¡Espero que os sean de ayuda!

 
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