Es, probablemente, una de las
grandes cuestiones que se plantean los padres, cuando su hijo ronda el año de edad, quizá por el debate que siempre parece haber en torno a este hecho.
Todos conocemos al típico niño o niña que tiene
5 años y sigue con su bibe, tan feliz, sin que sus padres le motiven a cambiar este hábito propio de otra etapa...¿es esto recomendable?
También nos suena la situación en la que la abuela o la suegra, de las que se presupone experiencia y conocimiento, te dicen que
dejes de darles el biberón. A veces te puede crear desconcierto, otras desconfianza, incluso rabia, porque sientes que tú eres la que debes saber cuándo dejar de ofrecérselo. Pero, ¿lo sabes realmente? Tranquila,¡ nadie sabe a ciencia cierta cuándo es el momento clave!
Como para casi todo, en temas de
maternidad o crianza, existen
múltiples puntos de vista y tendencias que hacen muy difícil establecer criterios sobre estas cosas. Cada familia y cada hogar representa una manera diferente de educar a un niño, pero sí que podemos hablar sobre lo que se recomienda
'en general', para que las mamás primerizas, no estéis tan perdidas.
Lo que parece que queda claro, según he leído, es que
no hay una edad precisa para dejar el biberón. Pero esto no quiere decir que nuestros niños tengan seis años y continúen sin saber coger un vaso y beber correctamente de él. Hay que motivarles de manera
paulatina, sin forzar, y 'poco a poco'.
En los foros de las principales web que he visitado, se habla del
año o año y medio, como etapa en la que se comienza a estimular al bebé a que
beba en vaso, pero como decíamos, hay quienes se adelantan o prolongan el proceso. ¡No pasa nada! Mientras se consiga...
A menudo los niños
se resisten a dejarlo y esto crea un sentimiento de pena y sobreprotección en sus padres. Incluso en ocasiones, los niños son mayores y sienten cierta
culpa de seguir tomándolo, porque de alguna manera son conscientes de que 'no deberían', por ello le piden a sus papás que les
guarden el secreto.
No es fácil cambiar de etapa, ni para el niño, ni para sus padres. Pero os animo a todos a que lo hagáis, como mejor sabéis hacerlo. Paciencia, cariño, comprensión, pero
sin vacilar y dejar que 'ellos ganen la batalla', creo que son armas muy potentes que harán bien a vuestros hijos.
Y ahora, ¿me contáis cómo va ese proceso de dejar el bibi, o bibe, como prefiráis, llamarlo?