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4 pasos a aplicar cuando los más peques tienen ideas de bombero.

Si tu peque está al tanto de todo aquello que se puede tocar, girar, agitar, derramar, …. Si es un o una pequeñ@ intrépid@ y aventurer@ que convierte cualquier objeto en un elemento para crear una aventura, con el que escalar,  con el que comprobar la ley de la gravedad tirándolo desde un sexto piso…. Si a todo le pone imaginación pero a veces esas ideas que tiene son extravagantes, inapropiadas o peligrosas a pesar de lo muy creativas que son…¡Este artículo te interesa!  Para quién no conozca la expresión “tener ideas de bombero”, yo siempre la he asociado a este tipo de ideas: ideas super creativas pero a veces pero extravagantes o que no pueden llevarse a cabo. Desde aquí todo mi admiración a los bomberos

Normalmente los más pequeños son los que no paran de tener ideas de este tipo. ¿Quién tiene un peque que ha querido tirar las pinzas por el balcón de una en una? ¿O arrancar las hojas de las plantitas tan bien cuidadas que tiene su abuela? ¿O subirse al primer sitio escalable al mismo tiempo que peligroso que se encuentran por su camino? ¿O abrir el grifo del bidé o del lavamanos, poner el tapón y esperar a ver qué pasaba? ¿O quitarle el tapón a una botella y luego darle la vuelta? ¿O vaciar un cajón entero de ropa? ¿O meter su manita en el puré?….. jajajajajaja. ¡Podría seguir escribiendo cosas de estas durante un buen rato! ( ¡Te animo a que dejes vuestras anécdotas en los comentarios para reírnos un rato!).

Son cosas de niños y lo hacen por una sencilla razón: Necesitan experimentar y tienen muchísimas ganas de conocer el mundo. Porque el modo en que los bebés y los niños pequeños conocen su mundo es a través de la experimentación. Sé que en esos momentos a una se le encienden las alarmas y reacciona como buenamente puede, pero quiero compartir contigo algunas estrategias que te van a resultar muy útiles para estas situaciones.

niño desordenar


1. Lo primero de todo, asume que todo esto es normal. Tu hijo no hace esto porque sea malo, porque quiera provocarte, porque sea raro… Es un niño pequeño y que ocurran cosas de estas es absolutamente normal. Tomarte a la tremenda estas anécdotas tan sólo puede propiciar que vuelvan a repetirse y que esta etapa por la que pasan todos los niños dure más. Tómatelo con humor, ahorra energía y no te enfades.

2. Utiliza la distracción. Un niño pequeño no entiende largas explicaciones ni los motivos de porque algo no se puede hacer. Intentar explicárselo una y otra vez es una pérdida de energía. No se trata de que no les expongamos ciertos temas pero es necesario que lo hagamos de un modo apropiado a su edad y que conecte con su mundo: Por ejemplo a través de cuentos e historias, a través del juego, etc. Así que, en el momento en que te das cuenta que tu hijo está arrancando hojas de las plantas lo mejor que puedes hacer es distraerlo y llamarle la atención con cualquier otra cosa. Acércate, establece contacto visual y/o físico e invítale a explorar otra cosa contigo. Super importante que utilices un tono de asombro, atractivo para él….cómo por ejemplo: ¡¡Alá mira que mosca más grande hay en esta flor!! ¡¡Vamos a verla!! O….”¡¡Guau esa nube parece un oso!! Aprovecha cualquier cosa que en ese momento creas que le puede interesar a tu hijo. No se trata que te inventes algo o que seas “cruel” diciéndole: “Mira un elefante volando”….eso tampoco…jejejejeje.

Abre bien los ojos, explora el mundo con la mirada de un niño y ya verás que siempre encuentras alternativas con las que distraer a tu hijo en ocasiones así. Proponle jugar a sus juegos favoritos, o enséñale algo que sepas que le gusta mucho. Lo más probable es que deje lo que está haciendo y acepte tu juego. Y en otra ocasión, por la noche, háblale a través de un cuento (por ejemplo) sobre el por que no hay que arrancar las flores. Esto será mucho más fructífero a medio y a largo plazo que decirle un simple “Esto no se hace” en el momento en que lo pillas arrancando flores (que además creará resistencia y más ganas de ir a arrancar flores, por no hablar de que quizás tengáis que pasar por una rabieta que hubiese sido evitable).

3. Redirige la acción. Ha quedado incluido un poquito en el punto dos pero quiero hacer énfasis. Si tan solo distraes a tu hijo quizás, a los 5 minutos vuelve a estar arrancando flores. Es necesario que redirijas su conducta hacia algo positivo. Como decía puede servir que le propongas un juego y tu peque acepte entusiasmado y no se acuerde de las flores nunca más. Pero puede ocurrir que no al poco vuelva a ellas (esto tendrá un motivo detrás seguro, y en el punto 4 vamos a ver de qué podría tratarse. Ahora sigamos con lo que podemos hacer en ese momento). Si es así, puedes utilizar la dirección para mostrarle a tu peque una alternativa positiva a arrancar flores: por ejemplo, regarlas. Puedes pedirle que te ayude a regar las flores, darle un vasito o una regadera y enseñarle cómo se riegan. Puedes decirle que a las flores se las cuida, se les dice cosas bonitas, se les pone agua, se las huele….¡lo que se te ocurra! Se esa manera, en lugar de decirle que las flores no se arrancan, le estás diciendo lo que SÍ se puede hacer con las flores.

4. Ofrece opciones para practicar/satisfacer la necesidad que hay detrás de esa conducta.  Cuando te encuentres que tu hijo hace cosas de este tipo, piensa en el “para que lo hace”. Piensa en que está intentando aprender tu hijo de lo que está experimentando e identifica su necesidad. Detrás de todas las conductas de nuestros hijos existe una necesidad sólo que a veces no la vemos. Siempre siempre siempre hay un motivo, y siempre hay una intención positiva detrás de todas las acciones. Cuando los niños son muy pequeños ni siquiera ellos lo saben pero realizan ciertas “conductas” por “instinto”. Los niños más mayores si pueden conocer esas intenciones e incluso explicártelas (una vez mi hijo recorto la alfombra de tela tipo de plástico, de estas lavables, que tiene carreteras y casas dibujadas; cuando lo vi le pregunté “para qué lo había hecho” y me dijo que estaba haciendo las plazas de parkings….. tenía 6 años. Piénsalo, su intención era buenísima, no quería romper la alfombra, quería tener parkings! jajajaja). Pero volviendo con los más peques ellos no te lo van a saber decir de este modo, pero es que además, como decía, hay cosas que no tendrán ni idea de por que las hacen y tendrás tu que “imaginar” qué puede haber detrás para ayudarle a canalizarlo de otra manera.

Siguiendo con el ejemplo de las plantas. Los niños pequeños necesitan desarrollar su motricidad fina y lograr coger fuerza en los dedos. Gracias a eso es como consiguen sujetar objetos con dos dedos, hacer “la pinza” con el índice y el pulgar (que sirve para coger un lápiz), etc. Entonces, un niño pequeño que no para de arrancar flores es muy posible que esté “practicando” su motricidad fina para desarrollarla. Él no tiene ni idea de eso pero su instinto le lleva a hacer cosas que le ayuden a coger fuerza en los dedos. Una vez que descubrimos que necesidad existe detrás de su conducta, además de distraer y redirigir porque no es adecuado que practique con las flores, es muy necesario que ofrezcamos a los niños un espacio seguro y válido para todos en el que sí pueda realizar ese tipo de actividad que le va a ayudar a cubrir su necesidad de desarrollo. Por ejemplo, arrancar trozos de papel, sacar pellizcos de plastelina de una bola, o de arcilla, coger garbanzos o botones…..

Entonces, si en ese mismo momento puedes, redirige a tu hijo hacia una actividad en la que pueda “arrancar” o “coger” cosas que sí pueda arrancar y coger. Si en ese momento no puede ser, busca un espacio o momento en el que si podáis realizar actividades destinadas a cubrir esa necesidad. Y si podéis hacerlas cada día mejor. Cuando observes que pierde el interés, tanto por las actividades como por “arrancar flores” será señal que ya no necesita practicar más.

Ya hemos visto los 4 pasos que podemos utilizar con nuestros peques cuando tengan estas ideas. Resumiendo:

Aceptación.

Distracción.

Redirección

Crear un espacio “de prácticas”.

Y esto es aplicable a todo: que mete la mano en el puré, necesita explorar texturas. Que derrama el agua de una botella, abre grifos, etc está interesado en conocer cosas líquidas y en saber qué pasa. Que no para de subirse a sitios, saltar en el sofá o hacer volteretas, necesita explorar con su cuerpo o hacer más actividad física. Se trata de observar y pensar en qué pueden necesitar nuestros pequeños saltamontes.

Quizás estés pensando a qué edades me refiero cuando hablo de niños pequeños. Cada niño tiene su ritmo pero si necesitas hacerte una idea yo diría que hasta los 3 o 4 años estas herramientas son las más útiles que podemos utilizar con ellos. A medida que vayan creciendo nos iremos dando cuenta que ya pueden comprender más cosas y podemos comenzar a utilizar otro tipo de herramientas, como por ejemplo la negociación. Observar a nuestros hijos es lo que nos llevará a darnos cuenta de cuando ya no son tan pequeños.

Ellos nos muestran el camino de su desarrollo, nosotros podemos ofrecerles los espacios y las herramientas adecuadas para que puedan seguirlo.

Espero que este artículo te haya resultado muy útil. ¡Si te ha gustado puedes compartirlo en tus redes! Y si quieres contar tu experiencia, estaré encantada de que dejes un comentario.

Un abrazo fuerte,

Nuria.

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