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Lo cortés no quita lo valiente


Las normas de cortesía es un tema muy mencionado en el ámbito de la educación de l@s niñ@s. Somos los padres quienes enseñamos con nuestro ejemplo el buen trato hacia los demás. 
Los colegios de educación maternal e inicial hacen mucho énfasis en modelar a nuestr@s hij@s en las normas de cortesía, dar los buenos días, desear buen provecho, despedirse con un "hasta mañana".
Por alguna extraña razón, los adultos pensamos que sólo debemos exigirle cortesía a l@s niñ@s.
A veces puede suceder que hayas pasado un mal día y sólo saludas con una mueca, que no llega a ser sonrisa, y nada más. Es válido, de vez en cuando. Sin embargo, hay personas que parece que todos sus días fueran malos o sencillamente van tan distraídos con sus móviles, que ni se percatan de a quien tienen a su lado. 
El saludo es un medio de conexión con personas que siempre frecuentamos, como vecinos, compañeros de trabajo o familiares, o sencillamente es la forma de mostrar respeto hacia otro semejante que llega a compartir cierto espacio y tiempo cercano a ti. Mostrar un poco de respeto, dando un saludo, diciendo un por favor, o dar las gracias ante determinada acción a tu favor genera inmediatamente una reacción recíproca de parte de nuestro semejante.
Generalmente, los niños educados y respetuosos vienen de un entorno que les ha transmitido ese mismo mensaje con sus acciones. Si como lo leen, poco efecto hará el colegio o escuela, si no se ve la práctica desde el hogar. De allí la importancia de enseñar con el ejemplo.
Este ejemplo debe incluir valores como el respeto a las diferencias, evitando en lo posible de emitir juicios, un gran reto que cumplir.
En la medida que un individuo sea cortés, puede entablar mejores relaciones con su entorno, será más fácil su comunicación y tendrá una herramienta importante para alcanzar muchas metas. 
Al fin y al cabo, éste es el fin último de la crianza, dar herramientas para la vida que faciliten su paso por éste mundo, y por qué no, dejar una huella imperecedera en los ámbitos que la vida misma les depare a nuestr@s hij@s, que nos despierte la más pura admiración por los individuos que hemos formado. Ya los lazos de amor serán por añadidura, parte de las deseadas consecuencias de este ejemplo que le hayamos dado.

Norymar Higuera
Super mamá
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