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Mi segundo parto (parte II)

Hoy vengo a seguir contando cómo fue mi segundo parto. Si alguien se perdió la primera parte le recomiendo que se la lea porque si no no se va a enterar de nada

Retomamos desde:

Todos los pujos los estaba haciendo estupendos, estaba de lado, en una posición relativamente cómoda y todo estaba yendo perfecto hasta que de pronto hubo cambio de turno.

Sara nos comentó que ella se tenía que ir y que nos quedábamos con no se quién, no recuerdo su nombre. Sólo recuerdo cómo vino a los 5 minutos a decirme que me tenía que cambiar de posición, que me pusiese boca arriba porque se me caía el monitor y que no encontraban las constantes del bebé.

Yo así lo hice y me puse boca arriba, pero cuando todo estuvo bien me volví a girar.

Esto se repitió dos veces y a la tercera vez, me dijo la mujer que ya no me podía volver a girar, que como yo comprendería, primaba que el monitor estuviese bien puesto a mi comodidad. (Ojo que esto lo entiendo pero el tono fue bastante poco amigable). Le dije que si no le valía que lo sujetase yo para que no se moviese pero con un tono muy más seco que la paja me dijo que no.

Tuve que seguir haciendo los pujos boca arriba y al poco llegó otra mujer más. Me dijo que no les gustaba lo que estaban viendo en el monitor, que íbamos a intentar que saliese ya.

Yo hacía mis pujos pero me dijo que no lo estaba haciendo bien, que tenía que hacerlo más fuerte, que tenía que salir YA. Yo intenté empujar todo lo fuerte que podía pero seguía sin ser suficiente y cuando me di cuenta, la habitación estaba llena de gente.

A mi lado se puso un chico que no habló en todo el tiempo hasta que la mujer le dijo que me tenía que hacer un kristeller. Así, claramente se lo dijo la tía. Sin previo aviso se me subió en la barriga y me apretó haciendo un daño terrible. La mujer seguía diciéndome que empujase más fuerte y yo lo seguía intentando.

Llegó un momento que ya de muy malas formas me dijo, “¡mira, hay que sacarlo ya!” a lo que yo le respondí “esto no es por capricho, me está haciendo muchísimo daño y no puedo respirar, así que me es imposible empujar”.

Haré un inciso para comentar que en mi anterior parto ya me habían hecho un Kristeller, que lo pasé muy mal y que por ese motivo en mi plan de parto puse en letras negritas y bien grande que NO autorizaba a que me volviesen a hacer esa maniobra de nuevo.

Estoy convencida de que por este motivo, la mujer pensaba que yo lo estaba haciendo mal adrede y que por eso no colaboraba más. Su tono dejaba bien claro que yo lo estaba haciendo mal y que era mi culpa.

Pues no resultó ser un problema el que yo no empujase bien… el tío empujó con todas sus fuerzas, yo con todas las mías (a la mierda pujos para no dañar mis tripas, parecía que me iba a dar la vuelta) y cuando ya no podía más, la tía me enseña unas tijeras y me dice que me van a tener que hacer un pequeño corte.

Sentí un tajo inmenso y ya rompí a llorar sin poder más.

Me pusieron al bebé encima, pero fue más por apoyarlo en algún sitio porque al parecer salió disparado que casi se cae. Lo toqué con una mano y me lo quitaron inmediatamente.

Se lo llevaron a unos metros solamente pero yo no veía nada con toda la gente que había allí, nadie me decía nada, y yo solo lloraba.

Vi la cara de mi marido, blanca, sin mover ni un músculo. No escuchaba al bebé.

Los minutos pasaban y yo solo sentía cómo me cosían y cosían y cosían.

Escuché a mi marido darle ánimos al pequeño llamándolo por su nombre. Entonces me enteré de que era niño, porque no lo habíamos querido saber hasta que no naciese y me enteré así…

No sé el tiempo que pasó, pero entonces lloró. Ya me lo pusieron encima y lo pude ver mientras me seguían cosiendo…

Mi cuerpo temblaba y estuve así más de dos horas, sin poder parar de temblar y llorando. Aún estaba bajo efectos de la epidural y aunque a mí se me hizo eterno todo fue en un periodo muy corto de tiempo que no estaba siendo capaz de asimilar.

Mientras la mujer seguía cosiendo (yo no sé la de hilo que gastaría), me pidió perdón hasta tres veces ya en un tono mucho más relajado. Me dijo que no era protocolario lo que me habían hecho ni muchísimo menos, que no deberían haberme hecho episiotomía pero que el niño no salía y que no encontraban las constantes en el monitor al descender para salir.

Resulta que mi pulguito venía con tres vueltas de cordón que no le permitían bajar y tuvieron que hacerle una reanimación.

Emocionalmente me quedé bastante tocadilla y prometo escribir un post al respecto, pero es que físicamente también y me tuve que quedar 4 días en el hospital en lugar de los 2 habituales ya que de lo brutos que fueron no pude hacer pis hasta el quinto día y así no podía irme a casa.

Una de las cosas que más me dejó tocada fue la manera en la que me enteré del sexo del bebé. Habíamos aguantado la emoción durante 9 meses y os aseguro que esa era la última forma que me imaginaba que me enteraría.

Afortunadamente el niño está bien, que es lo que importa y esto ha sido una experiencia para no repetir, pero que ya ha pasado (aunque no pueda evitar llorar al recordarlo).

¡Y hasta aquí llega la historia! Muchas gracias por leer cómo fue mi segundo parto entero y por haber aguantado en ascuas toda esta semana jejeje.

¿Cómo fueron vuestros partos? espero que no tan accidentados

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Fuente: este post proviene de Criando Pulgas, donde puedes consultar el contenido original.
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