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Viajando con niños: "Islandia en 8 días"



Imagen tomada de Guide to Iceland

Ahora si, después del post de preparativos, entramos en el viaje, concretamente en nuestras rutas durante los 8 maravillosos días que pasamos en Islandia.

Hay mucha gente que en ese tiempo visita la isla entera y se organiza para recorrer sus casi 5.000 km de costa, pero eso nos suponía demasiados kilómetros diarios y mucha prisa, algo que no queríamos tener.
Las carreteras son buenas en lo referente a su firme y tamaño, aunque suelen ser de doble sentido y un carril, y los días de verano son muuuuyyyy largos, algo que hace más fácil las visitas, pero con niños lo consideramos una maratón innecesaria y optamos por hacer sólo el sur.
Como ya os conté , hay que reservar los alojamientos con mucha antelación así que lo más que pudimos llegar fue al glaciar Skaftnajökull, pues no encontrábamos alojamiento más allá.

El tiempo es un factor importante a tener en cuenta en la organización del viaje, y dado que el de Islandia es muy voluble (de ahí que se recomiende vestirse por capas; si sale el sol te pones en manga corta pero a los 10 minutos se nubla y necesitas el forro polar y a los 30 llueve, así que el chubasquero...y a continuación de nuevo el sol), hay que ser previsor e intentar organizar el viaje y las salidas y visitas en función de lo que nos va a permitir hacer el tiempo esos días.
Días en Reykiavik


Reikiavik Urban Art
Reikiavik es la capital de Islandia y la ciudad más poblada, con unos 200.000 habitantes contando su área metropolitana, pero esta población crece mucho gracias al turismo y, aunque no hay masificaciones, afortunadamente, si se encuentra gente en casi cualquier parte y no se percibe sensación de inseguridad.

Para nosotros Reikiavik tiene dos zonas que no hay que perderse;
La zona "centro" que incluye una calle principal y muchas aledañas, donde se encuentran los principales cafés y tiendas, así como la iglesia más famosa de Islandia, Hallgrimskikja, con una arquitectura nórdica muy característica.
Se puede partir desde Lindargata y continuar explorando Hverfisgata y Laugavegur, subiendo hasta la iglesia por Vitastigur. Las calles son amplias, están, en general limpias, y las principales son peatonales, así que es un agradable paseo.
Hay muchos tiendas de diseño, de recuerdos y de ropa típica, aparte de tiendas de ropa de abrigo y nieve, algún que otro café.
Y hay una tienda muy especial, que rápido veréis, con un buzón para dejar la carta a Papa Noel en la puerta, y que está llena de adornos navideños. Si sois como nosotros, os gustará llevados uno para colgar del árbol y así, cada Navidad, recordar los viajes que hemos hecho.



La otra zona imprescindible sería la del Puerto viejo, dónde se han reconvertido viejos almacenes en bonitos restaurantes de todo tipo. Podéis aprovechar para degustar unas Fish and Chips o bien un típico bocadillo de langosta, pero eso si, olvidad los precios populares que una vez más, en Islandia, décimos que no existen.
Un paseo agradable puede ser por Saebraut, bordeando el mar, pasando por la escultura de bienvenida al viajero, siguiendo hasta el edificio Harpa y continuando hasta Aegisgardur para comer o cenar.
Aprovecho para recordar que si pedís en agua en la casi cualquier sitio os pondrán agua del grifo, ¿y cómo no hacerlo si Islandia tiene una de las aguas más puras del planeta?. Se dice que pedir agua mineral se considera un insulto, no se si será verdad pero innecesario desde luego que es.


Whales of Iceland
El museo Nacional de Islandia, el Saga museum o el museo de arte pueden ser una alternativa para días de lluvia, o podéis hacer como nosotros e ir al Whales of Iceland, que además de organizar salidas al mar para realizar avistamiento de ballenas, tiene una pequeño museo con replicas de cetáceos a tamaño natural que merece la pena visitar.


Whales of Iceland
Las afueras de Reikiavik

El área metropolitana de Reikivik ofrece cosas interesantes, especialmente en el barrio de Laugardalur, dónde hay una especie de parque zoológico con animales de granja (a excepción de unas tristes morsas que deberían sacar de allí inmediatamente), atracciones (de pago) y un gran parque infantil, que puede ser una opción fantástica para terminar un día.



De entre las ofertas de visitas que se ofrecen desde Reikiviak para familias siempre destaca la de montar a caballo (que se puede encontrar en casi cualquier zona de Islandia y en cualquier momento) y la de avistamiento de cetáceos (que depende mucho de la temporada y también se encuentra en otros lugares de costa).
Nosotros nos decidimos por montar a caballo, principalmente porque la mayoría de viajes mar adentro no permitían bebés a bordo, aunque ver a tantos caballos salvajes fue un aliciente para decidir acercarnos más a ellos.


Interior de la zona de estar de Ishestar
Reservamos on line en Ishestar, que tenía el precio medio de la zona y nos pillaba bastante bien, y la verdad es que el sitio fue un acierto.


área de juego de Ishestar

Se podía ver a los animales en sus cuadras y esperar dentro en un agradable y cálido salón tomando un café y jugando mientras ellos montaban. Al terminar nos invitaron a un chocolate caliente para entrar en calor (aunque yo no monté) que fue la guinda a un gran día.



Como casi a las afueras de Reikiviak está el pueblo de Hafnarjordur, pudimos combinar la visita al mismo con el paseo a caballo. Este agradable pueblo tiene algunas casas típicas y bastante encanto. También es conocido como un lugar en el que, en teoría, viven Elfos, duendes y otros seres "ocultos", especialmente en el parque llamado "Hellisgerdi", dónde antes se hacían incluso rutas buscando estos seres.


Hellisgerdi

Actualmente se puede visitar el parque, lleno de escondites y recovecos, y su pequeña tienda y encantadora tienda.
Como el pueblo está construido encima de un campo de lava y en un punto especial, se cree que además este lugar es un punto lleno de energía terrestre.
Historias o leyendas que cada uno es libre de creer.


Tienda en Hellisgerdi

Pero además la visita a este pueblo merece la pena porque incluye restos de otro tipo de cultura, la Vikinga, y es que en él está la Viking Village, una "pequeña aldea" vikinga con un hotel y un restaurante.
Realmente son dos calles que se pueden visitar, y si coincide vuestra visita, podéis aprovechar para ver el festival vikingo, que es algo así como los mercadillos medievales que se hacen en España.
Los artesanos descendientes vikingos ponen puestos de todo tipo, hay cerveza y comida típica a precio bastante asequible y se pueden ver espectáculos relacionados con sus tradiciones.
Hay mucha gente vestida con trajes tradicionales y el ambiente que se respira te hace sentir transportado a otra época, y como además es algo tan lejano a lo que solemos ver, resulta fascinante.



Visitas desde Reikiavik de un día

Hay varias visitas imprescindibles que se pueden hacer en un día, yendo y volviendo desde la capital.


Geysir
Por una parte está el Círculo Dorado, con 3 lugares imprescindibles.
El más alejado es la catarata Gullfoss, es la más ancha ( y puede que espectacular) de las que pudimos ver allí, y el marco es incomparable.
Hay dos parkings desde los que se accede; uno al que se accede primero desde la carretera, que te ahorra una tanda de escaleras pero te hace perderte una vista panorámica desde estas, y uno un poco más adelante, que se encuentra en la zona de visitantes y la tienda de recuerdos (por cierto, me encantaron estas tiendas).
Después del primer tramo de escaleras se baja por la ladera y se llega al extremo más cercano. La visita no lleva más de media hora pero la imagen y el sonido te hace querer quedarte sólo un poco más.


Gullfoss

En el punto central, y unido a lo anterior por una carretera con un tramo de camino de arena, se encuentra el campo geotermal que alberga al homónimo Geysir y otros geisers. Ya desde la carretera seguro que veréis, de repente, una explosión de agua hacia arriba, y dudareis si eso es vuestro destino o no, pero pronto el olor a azufre os dirá que si.
Justo en frente hay un restaurante (o varios) un hotel y una tienda, con un aparcamiento (gratuito) donde se puede parar y sólo hay que cruzar un paso de peatones para acceder al recinto geotermal.
Hay un cartel que os explicará como se forma un géiser, y veréis como el agua hierve a vuestra alrededor y la tierra echa humo por un montón de lugares...y de repente otra vez una enorme emanación de agua os dejará impresionados.
A la entrada y salida veréis una urna donde se pide "la voluntad" y si reflexionáis un poco os daréis cuenta que mantener limpias y cuidadas esas zonas naturales quizá merezca un pequeño gesto.


Geysir


Geysir
Ya de vuelta a Reikivik os encontrareis con el Parque Natural de Pingvellir, al que se accede desde dos zonas, una más alta, dónde hay un parking de pago ( 3 el día creo recordar) y está el centro de visitantes y una tienda. Hay gente que se pasa el ticket de aparcamiento pero, si os dais cuenta, hasta el momento, ha sido el único parking que hemos pagado, contando con que además el acceso a todos los lugares no privados ha sido gratuito, por lo que nosotros consideramos que 3 es un importe ridículo para todo lo que, hasta el momento, se nos había ofrecido.


Pingvellir

En este parque se puede ver la plataforma en la que se estableció el primer parlamento islandés, y también está la zona en la que se unen las placas del continente americano y el europeo.

Aunque el círculo dorado se puede hacer en una tarde, lo ideal es dedicarle un día entero, aprovechar para comer en la zona de Geysir y pasear por el parque natural con calma, pero si sólo disponéis de una tarde dedicarla a ello es imprescindible.


Campo geotermal

Otra visita desde la capital es la de Blue Lagoon, en la región de Grindavik. Este lago artificial está situado en medio de un campo de lava y canaliza aguas geotermales naturales hasta él.
Es imprescindible comprar la entrada on line con antelación (quizá una semana sea suficiente) y si lleváis niños menores de 2 años, tendréis que posponer la visita para cuando crezcan.
Mucha gente aprovecha el día de llegada o partida, por su cercanía con el aeropuerto de Keflavik, pero creo que visitar la región por la carretera de la costa, combinado con el spá, merece la pena lo suficiente como para dedicar un día. Vogar, Reykjanerbaer y Sandgerdi, son rutas destacadas, además desde la costa de este último y desde Gardur, en días despejados y afortunados, se puede llegar a avistar cetáceos, eso si, llevad abrigo extra porque si os pilla el mismo viento que a nosotros lo necesitareis.

Sellfoss, también cercano, es un pueblo agradable por el que pasa un gran río y que también se puede apuntar en nuestra ruta de visitas probables.La carretera de circunvalación

Como ya os dije, la carretera de circunvalación bordea toda la isla pasando por la mayoría de lugares que uno no puede perderse.
Nosotros la cogimos dirección Este porque nuestro viaje no rodeaba la isla entera, pero si tenéis pensado hacerlo se recomienda siempre aprovechar al máximo las horas de luz ( que por otra parte suelen ser muchas) así como los festivales locales o cualquier otro acontecimiento que podáis encontrar de camino.

Partimos de Reikiavik dirección Selfoss. Allí hicimos una parada rápida para repostar (importante llevar el depósito lleno)y comprar algunas cosillas y retomamos el camino pasando por Hella, hasta llegar a Hvollsvollur.


Paisajes de Hvöllsvollur

Allí salimos del la 1 para coger la 261, una ruta sin tráfico, que lleva hasta Gluggafoss.


Gluggafoss

Como viajar por Islandia es ir encontrando magia por todas partes, de camino encontramos otras pequeñas cataratas y varias zonas para hacer picnic, como þorsteinslundur, donde nos quedamos a comer.


Este descubrimiento nos permitió comer solos, en un entorno de cuento, y que las niñas pudieran explorar la zona, correr, trepar por la catarata, caerse mil veces...

Para nosotros una parte muy importante del viaje fue la que nos permitió hacer estas cosas, parar, tomarnos tiempo para disfrutar y olvidarnos del reloj.

Sobra decir que hay que dejar todo impoluto, como lo encontramos.


Área de þorsteinslundur.
De nuevo en la carretera, un poco más adelante llegareis a Gluggafoss, la cual puede subirse hasta la mitad sin peligro.

Para volver lo mejor es deshacer el camino y volver a la carretera de circunvalación, salvo que queráis llegar a algún sitio concreto, pues un poco más alante la 251 se convierte en camino de arena. Desde la propia carretera, frente a las cascadas, veréis los picos nevados de Eyjafjallajökull, glaciar que también veréis de vuelta a la carretera 1, desde el otro lado.

¿Porque hablo de él? Bueno, este pequeño glaciar tiene debajo el volcán homónimo que hace unos años entró en erupción y recordaremos impidió el tráfico aéreo durante una temporada.

Desde la carretera se puede acceder a un pequeño centro de información donde se ve una película acerca de la erupción y se localiza exactamente cual es el pico del volcán.

Como no podréis ver la erupción en directo os recomiendo que busquéis imágenes de ella que os pongan en situación estando allí.


Imagen tomada de The Sun.

Muy cerca de aquí, a la izquierda, hay un pequeño desvío que lleva hasta Skogafoss, una impresionante catarata en una zona de picnic, acampada, baños y restaurante con no demasiada gente aunque ya con más turistas que las precedentes.


Vista de Skogafoss
De nuevo estamos ante otra visita obligada.

Cierto que Islandia está llena de cataratas, pero cada una es diferente y suele ser una de las cosas que más impresionan a los niños. En esta se puede subir por una pequeña escalera lateral hasta arriba, a un mirador, para ver el nacimiento de la catarata. Subir y bajar llevará unos 30 minutos a un adulto, quizá algo más.


Skogafoss

De vuelta a la 1, veremos a la derecha como salen tímidamente las lenguas del glaciar Mýrdalsjökull. No es el más impresionante pero si es el primero que veis seguramente os parecerá maravilloso tenerlo tan cerca, como nos pasó a nosotros.

Seguimos por la carretera hasta Vik i Myrdal, un pequeño pueblo cerca de la costa donde podéis intentar encontrar alojamiento (si sois afortunados).

Aparte del pueblo en si, una visita muy apreciada a la que se accede por un desvío desde la 1, tomando la 218 y/o la 215 (os llevará a un lado u otro), es la de la Playa de Basalto, Reynisfjara.



Nosotros tomamos el desvío de la 215, y el contraste de la playa negra, el mar, las cuevas y el desgaste de la montaña en cuadros perfectos, merece la pena.



Por la 218 podéis avistar frailecilllos, algo que también es recomendable si no vais a subir al norte.

Continuamos hasta Kirkjubæjarklaustur, donde estaba el camping en el que pasamos una noche.
Como llegamos tarde y cansados, aprovechamos para cenar en una hamburguesería que había en una restaurante de gasolinera, el Skaftarskali Grill, con una oferta limitada de menús de hamburguesas, carne y pescado pero bastante buenas.


Kirkjubaer II

La estancia la pasamos en Kirkjubaer II, en unos preciosos y calentitos bungalows que fueron un éxito total entre las pequeñas. En el mismo sitio te alquilan la ropa de cama, o puedes llevar sacos de dormir, pero al tener calefacción no merece la pena pensar en algo de mucho abrigo.


Kirkjubaer II


Kirkjubaer II

Un poco más abajo hay un restaurante y un supermercado, para lo que necesitéis, y el camping dispone de zonas para cocinar, fregar, etc..

En Klaustur podéis encontrar más hoteles y casas de huéspedes, pero es un trabajo laborioso (y caro) el de alojarse fuera de Reikiavik y, no me canso de decirlo, hay que buscar mucho y con mucho tiempo.

Nuestra ruta por la carretera 1 finalizó en Skaftafell, en el centro de visitantes del parque nacional. Aparcamos allí el coche, en un parking (gratuito), y desde allí andamos por un sendero hasta llegar al pie del glaciar, donde una playa negra, una laguna medio helada y una montaña de hielo, al fondo, hicieron que todo el viaje, aunque no hubiera tenido nada más, mereciera la pena.



Si estáis preparando el viaje quizá no os termináis de aclarar entre Skaftafell, Vatnajokull y Jokúlsárlón, y es que entre los nombres islandeses y los conceptos a los que no estamos muy acostumbrados, se vuelve todo un poco lioso pero realmente es no lo es tanto.
Vatnajökull es el nombre que se da al glaciar completo (el más grande de Islandia y Europa) y a todo el parque nacional que se ha creado para protegerlo, y dentro de él encontramos "lenguas" de glaciar con sus propios nombres según la región dónde se estén, como Skaftafell (por la región y el parque) y Skaftafelljökull, por la lengua de glaciar. (Joküll es el sufijo que significa glaciar).
Además dentro también hay una región con lago glaciares como Jökulsárlón, cuyo centro de visitantes se encuentra en Hofn.


En la página de Vatnajokull National Park podéis encontrar información detallada de cada región del glaciar para que podáis organizar vuestro viaje en función de lo que os resulte imprescindible; lagos glaciares, cuevas de hielo azul, montañas, vegetación alpina, cañones...

...Y esto es sólo una pequeña parte de todo lo que ofrece Islandia, porque ¡nos dejamos tanto por ver!.

¿Estáis pensando viajar allí? ¿ Has estado y recomiendas algo que nosotros nos hemos perdido?

Fuente: este post proviene de Baby ReciclArt by Vanesa, donde puedes consultar el contenido original.
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