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Comer en el embarazo

Una época para cuidarse al máximo



Existe la creencia común de que una embarazada puede consentirse infinidad de caprichos dada la situación de excepcionalidad en la que se encuentra. Sin embargo, en un tema tan importante como la alimentación, conviene ser más cauta de la cuenta. Son muchos los meses que vas a tener que prestar atención a este aspecto tan importante en tu vida y en la de tu bebé.Una comida en mal estado, el exceso de un condimento o el ingerir alimentos de un grupo determinado, pueden resultar negativos para el futuro bebé, por ello te recomendamos estar alerta y cuidarte por dos.

Lo ideal, como siempre, el término medio

Aunque estamos hartas de escuchar esta frase en muchos aspectos y contextos de nuestra vida diaria, no está exenta de razón durante estos nueve meses. Has de tener en cuenta que en tu vientre hay  una futura vida que depende de ti casi en su totalidad.

Todo aquello que hagas, el ejercicio que realices, los alimentos y sustancias que ingieras, incluso tus estados de ánimo, van a repercutir de manera directa en el bebé que estás esperando, por ello haz tuyo el refrán griego de que "cualquier exceso es perjudicial."


La sal puede ser perjudicial

Te han repetido hasta la saciedad que debes comer prácticamente de todo aquello considerado ‘sano’ para el organismo (fruta, verdura, consumir agua, carne en su justa medida y no de todo tipo …) pero, ?qué ocurre con esos alimentos y sustancias que comes durante el día y que pasan desapercibidos?
Muchos de ellos pueden ser perjudiciales y no lo sabes o no le das la importancia necesaria. La sal es uno de ellos.

Has de tomarla siempre yodada, pues como te ha dicho el médico, durante el embarazo las mujeres necesitan un aporte extra de yodo. Eso sí, no la tomes en exceso ni en todas las comidas pues problemas como retención de líquidos e hipertensión podrían aparecer durante tu embarazo con mayor facilidad.

Cámbiala por las especias

Igual no te lo habías planteado, pero la sal no es la única sustancia que condimenta nuestros platos. También están las hierbas y especias aromáticas que aparte de dotar de exotismo a nuestras comidas diarias, son mucho más sanas que la sal.

Algunas de ellas son el curry, que queda muy bien en las carnes magras como el pavo y el pollo. También el azafrán en el arroz, la pimienta en casi todo, la canela en los postres caseros y así con un sinfín de condimentos naturales.

                                  
         
            

   

Edulcorantes y embarazo

En principio, no necesitas sustituir el azúcar por la sacarina. El embarazo no es una enfermedad o patología como la obesidad en la que necesitas privarte en totalidad de los condimentos que tu cuerpo te pide en cada momento.

Si por alguna razón prefieres reducir al mínimo las dosis  de los edulcorantes has de saber que no son nutrientes de primer orden para el organismo por lo que no son en ningún caso indispensables en tu dieta.

Azúcar sí, dulces con cuidado

El azúcar es necesario en el organismo, también en el de las embarazadas. Esta circunstancia no hay que confundirla con tomar todo tipo de dulces o alimentos que contengan azúcar en exceso.
Hay alimentos que de forma escondida contienen grandes dosis de azúcar como la fruta, aunque no todas. Es importante que tengas esto en cuenta porque a veces consumimos comida aparentemente muy sana, pero que no está exenta de condimentos que, en exceso, pueden ser perjudiciales.

Los antojos son tan inevitables durante los nueve meses, que si no puedes aguantarte es mejor que optes por los dulces sencillos, caseros y sin aditivos. La bollería industrial contiene un aporte inverosímil de grasas saturadas que pueden ‘ayudarte’ a engordar aun más durante tu embarazo.

                                     
                                 

 

Los que debes evitar, incluso en la lactancia

No es un tópico, es una realidad. Existen alimentos que debes desterrar por completo de tu dieta mientras esperes un bebé, incluso si decidieras dar el pecho, también durante este periodo.
El alcohol, las drogas y el tabaco constituyen un triángulo altamente perjudicial para el feto. Aunque no está claro qué aporte exacto daña al futuro bebé y en qué medida según la cantidad que se ingiera, lo que sí se sabe es que los efectos siempre son negativos.

Desde malformaciones, pasando por retraso mental, o problemas en el desarrollo físico del bebé hasta mutaciones en su cuerpo, son las alarmantes consecuencias que se prevén si una embarazada tiene entre sus hábitos los citados anteriormente.


Café ¿por qué es perjudicial?

La cafeína en sí misma no es negativa para el bebé. Su consumo moderado puede tener incluso beneficios en el organismo también estando embarazada, lo que ocurre es que hay que restringir al mínimo su consumo.

Este consejo existe debido a que los habituales consumidores de café no lo toman en cantidades pequeñas, además la cafeína altera el sistema nervioso y a una embarazada le conviene el mayor reposo y tranquilidad posibles. Si no crees que puedes prescindir casi en su totalidad del café es mejor que no lo tomes directamente. Se ha comprobado que un exceso de cafeína en el cuerpo de una mujer embarazada está relacionado con los abortos inesperados y con los bebés con bajo peso al nacer.

Con todas estas recomendaciones y las correctas revisiones médicas, no tienes por qué tener problemas. Hay infinidad de alimentos sanos que están esperándote para hacer de estos nueve meses un embarazo normal y tranquilo, como mereces.

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Esta información nunca debe sustituir a la opinión de un médico. Ante cualquier duda, consulta con profesionales.

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