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Cómo manejar los berrinches sin tener uno propio

Ay, los berrinches. Esa época fantástica de los nuestros toddlers que nadie quiere que llegue. Los tememos y muchas veces no sabemos qué hacer.

¿Sabías que los berrinches son una parte importante de la niñez? Es normal, totalmente normal, que los niños no sepan cómo manejar sus emociones aún a esta temprana edad; y por ende, ocurren los berrinches.

Aquí les dejo cuáles son los pasos que tomo para manejarlos, aceptando las emociones pero imponiendo límites a la vez.

Reconocer diferencia entre berrinche y “meltdown” o crisis.

Es muy diferente un niño que tiene todas sus necesidades cumplidas y que está “emperrado” en obtener algo. El ejemplo perfecto es el niño que se lanza al piso en el super porque su mamá no le quiere comprar un caramelo. Para este tipo de berrinches si me gusta tener un poco de consecuencias naturales. Pero si nos ponemos a analizar los berrinches de nuestros hijos pequeños (2-3 años) nos vamos a dar cuenta que lo que ellos tienen casi siempre no es eso.

Ellos tienen “meltdowns” o crisis. Generalmente desatadas por la falta o exceso de alguna necesidad (sueño, hambre, demasiada estimulación). ¿Qué pasa con esto? Que lo que les sucede a estos niños es que su vaso está ya demasiado lleno. Entonces cualquier cosita lo desborda. Literalmente estos niños no pueden más, es una crisis que esta fuera de su control. Entonces la forma en que manejamos este desborde debe ser acertado.

Ojo, esto no quiere decir que hay que ceder ante esto porque “pobrecitos no es su culpa”, para nada. Esta es una oportunidad de enseñanza. Muchas veces en la vida vamos a estar “desbordados” de muchas cosas (emociones, trabajo, cansancio, etc) y tenemos que aprender con herramientas como manejar estos desbordes.

Es de este tipo de berrinches que les quiero conversar hoy, de los “meltdown” o crisis.

PRIMER PASO: RECONOCER LA EMOCIÓN

Imagínate que tú, adulto, tienes un pésimo día. Nada sale bien, estás agotada.  Llorando le cuentas a tu esposo en la noche. Te contesta

“¡Silencio! ¡No quiero oírte llorar! Si vas a llorar te vas a otro cuarto y vuelves cuando estés calmada”

Ijue, ¿qué dolor, no cierto? Esto mismo sienten nuestros hijos. Para esos momentos de crisis lo más importante es reconocer sus sentimientos y emociones. Todas las emociones son válidas y aceptadas, las acciones no, pero las emociones sí. Está bien sentir ira o tristeza y es aceptado, pero no está bien y no es aceptado que por esa emoción pegues a tu hermano (acción).

En los berrinches lo primero que hago es reconocer la emoción. “Entiendo y veo que estás enojado/triste por A,B o C razón”

SEGUNDO PASO: EXPLICAR EL PROBLEMA

Ahora, entiendo tu emoción y todas las emociones son aceptadas. Pero hay un problema. Para esta segunda parte, a veces utilizo la palabra “Pero”, pero intento no usarla. Me gusta “El problema es que….”

Entonces, 1. “Entiendo y veo que estás enojado/triste por A,B o C razón”  y 2. “El problema es que no podemos/ no hay  A,B o C”. Aquí explicamos al niño cuál es el problema de lo que están pidiendo, por qué razón no podemos o queremos cumplir sus deseos.

TERCER PASO: SOLUCIONAR EL PROBLEMA

Este paso tiene mil opciones, y va a ir cambiando mientras el niño va creciendo. Pero para esta edad y los “meltdowns” o crisis hay tres cosas que me encantan hacer y que generalmente funciona o la una o las otras.

Opciones.-Veo que estás triste (reconozco emoción) porque no te puedo dar A,  por X razón (explico el problema), pero te puedo dar B (ofrezco una alternativa). 

Fantasía.-  Veo que estás triste (reconozco emoción) porque no te puedo dar A,  por X razón (explico el problema). Como te gustaría tener A de todos los colores y sabores, que lindo sería poder irnos al espacio a buscar A, al cielo y al mar. Esta opción casi siempre funciona a esta edad, los niños entran en un proceso imaginativo y se suelen olvidar de A. La fantasía que se entrega debe ser bien fantasía, cuidado caer en ofrecer cosas que parezcan que si podemos cumplir porque nos pueden pedir pensando que le estamos ofreciendo una opción alternativa cuando no es así, sino que nos estamos imaginando.

Escribirlo.- Esto casi siempre funciona para berrinches imposibles de cumplir tipo “Quiero comer A” pero no hay A en la casa. Veo que estás triste (reconozco emoción) porque no te puedo dar A,  por X razón (explico el problema), pero este momento saco mi lista de compras y anoto que tengo que comprar A para no olvidarme cuando vaya al super. Hay algo de escribirlo y tenerlo plasmado que suele calmar a los niños que están en este tipo de crisis.
En fin, hay muchas cosas que pudiera añadir pero para no alargar me gusta esta lista de tres pasos para manejar los berrinches. Si buscas también entender un poco más sobre esto te recomiendo leer ¿Se acaban alguna vez los terribles dos?

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