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Curva larga de la glucosa



Había oído soltar sapos y culebras sobre esta prueba. Nauseas, vómitos, malestares, eran algunas de las perlitas que había escuchado relacionar con la curva larga de la glucosa.

Hace un par de semanas que me tocó hacerme la prueba, y digo que me tocó porque como ya sabéis, y si no yo os lo cuento, es una prueba que únicamente se realiza si test de O´Sullivan sale alterado. Si esa primera analítica sale correcta, podéis olvidaros de la curva larga de la glucosa y seguir tan tranquilas.

En mi caso, como os contaba en un post anterior, el test de O´Sullivan salió un poco alto. Un valor de 148, cuando el valor máximo debe ser de 140. Cuando fui a consulta, mi ginecóloga me tranquilizó mucho, me dijo que la “alteración” era muy pequeña y que lo más probable era que la curva larga saliese bien, pero que igualmente tenía que hacerla para descartar una posible diabetes gestacional y todos los problemas que esto podía suponer.

Así que, ahí estaba yo, un domingo por la mañana echando el rato en el hospital con mi bebida de glucosa. Olivia y el padre de la criatura me acompañaron por si me daba un “parraque”. Siempre recomiendan que vaya alguien contigo  no vaya a ser que el “liquidito” siente mal y no tengamos a nadie a quien acudir (malo sería estando en un hospital).

El caso es que después de todo lo malo que había oído sobre la prueba, no fue para tanto. Yo iba con la idea de que me tenía que beber tres botellitas de glucosa, una cada hora. No me preguntéis de donde me había sacado la información. Yo que son tan “leída” y que de todo me empapo, resultó que no tenía ni puñetera idea de cómo funcionaba el asunto.

Así que cuando me dijeron que no eran 3, que solo era una botellita, no me pareció el tema para tanto. Cierto es que depende como te pille el cuerpo, y que en esta ocasión me sentó “menos bien” que las otras veces que había hecho el test de O´Sullivan, pero nada importante, nada de vómitos y ¡menos mal! Porque en tal caso, se debería repetir la prueba, y aunque a mí no me suponga una experiencia horrorosa, tampoco es cuestión de abusar.

Para mí lo peor de todo son las 3 horazas que hay que estar allí, sin moverse, sin comer, sin andar, sin hacer nada. Un ratito te entretienes con cualquier cosa, pero ¿3 horas?. 3 horas es mucho.

Por otra parte, suerte la mía que la enfermera que sacaba sangre era bastante apañada y que los 4 pinchazos fueron fáciles y poco dolorosos. Ese factor es crucial cuando tienen que meterte 4 banderillazos, si llega a tocarme alguien menos mañoso, de esos o esas que reviran la aguja porque no terminan de encontrar la vena, me da un chungo.

Al día siguiente tenía los  resultados de mi curva larga de la glucosa y bajo mi ignorancia total y absoluta parecía que los resultados estaban bien. Mi ginecóloga me lo confirmó al día siguiente con una llamada telefónica que le agradezco enormemente, no solo porque me ahorro ooootra visita al hospital, sino porque además me dejó la mar de tranquila.

Conclusión. No le tengáis miedo a la curva larga de la glucosa. No es tan mala como la pintan. Eso sí, llevaros un libro, el teléfono con bien de datos y lo que haga falta para que no se os haga demasiado pesado.

Fuente: este post proviene de Una mamá del montón, donde puedes consultar el contenido original.
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