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Cambios físicos en el embarazo

La repercusión de una nueva vida en ti



 

El embarazo no sólo trae consigo un sinfín de cambios a nivel emocional. El imparable trabajo hormonal que está realizando el organismo de una mujer durante la gestación trae consigo una serie de transformaciones físicas que se tornan más que evidentes a medida que ésta avanza.

 

Entre las más notables, el aumento de peso, el ensanchamiento de vientre y caderas, el oscurecimiento de los pezones o el crecimiento de los senos hasta dos tallas más.

¿Te sientes identificada con estos síntomas? Lógico. ¡Estás embarazada!

 

Aceptar lo que viene

Los tres primeros meses del embarazo sirven de preludio de lo que serán seis meses de felicidad, pero también de fatiga y de continuos cambios físicos que te afectarán psicológicamente. Lo primero que has de hacer es tomar toda esta vorágine que supone llevar una nueva vida dentro es aceptarla y tomártela con filosofía.  

La naturaleza dota a la mujer de unas condiciones físicas idóneas para que cuando llegue este momento, el cuerpo se adapte perfectamente a las necesidades del bebé, cuando éste aún permanece en el vientre materno. Expresiones como ‘tienes que comer por dos’ ni son del todo falsas ni son verdades categóricas. Todo en su justa medida. En el término medio, decían los griegos, está la perfección.

 

El útero, gran protagonista

No es la única parte de tu cuerpo que sufre transformaciones importantes pero sí que es el epicentro de la gestación, al contraerse debido a la presión que ejerce el feto sobre él.

Las contracciones se dan a partir del tercer mes de embarazo, cuando se dice que se cruza el principal umbral del peligro para el bebé. Estos movimientos se llaman contracciones de Braxton Hicks, que cuando llega el 4º mes de embarazo se convierten en las primeras patadas del bebé. A partir del 5º mes es muy común que esos movimientos graciosos que realiza tu bebé dentro de ti, dejen de parecerte tan tiernos para preocuparte un poco más. Llega el momento de las famosas patadas. A partir de esta etapa, serán frecuentes los movimientos bruscos e inesperados en el vientre.

 

 



 

Flujos vaginales

Son comunes durante todos los ciclos vitales de la mujer, incluyendo la menopausia pero, varían en textura y color según la etapa que se esté atravesando. En el caso de las embarazadas los líquidos son blancos y sin olor. Son uno de los resultados de la intensidad con que las hormonas de la mujer trabajan en esta fase.  

Si tu líquido no es blanco sino que varía de un amarillo a un tono verdoso o va acompañado por pequeños grumos, seguramente se trate de una infección. Acude a tu médico para que te revise y palie los síntomas.

 

 



 

Los senos aumentan dos tallas

Es una de las circunstancias que más mujeres celebran durante el embarazo.  A pesar de que todas las partes del cuerpo crecen, engordan y tienden a ensancharse, los senos se convierten en pechos turgentes, grandes, redondos y duros, muy similares a los de silicona pero dejando que la fuerza de gravedad haga su trabajo.  

La razón del aumento de hasta dos tallas más de la habitual es la retención de líquidos, la preparación a la lactancia, y el cambio hormonal, por supuesto. Todo ello hace que a veces puedan molestarte, por lo que se recomiendan tejidos suaves en los sujetadores, sin artificios ni aros, y que dejen el pecho ‘a su aire’ el mayor tiempo posible.



 

El dolor lumbar, casi seguro

Si ya de por si los dolores de espalda son muy comunes en las mujeres mayores de 30 años, en especial aquellas que no realizan ejercicio y tienen una vida sedentaria, en el embarazo es muy común que se experimenten dolores en esta zona del cuerpo. La mujer pierde su natural punto de equilibrio por el empuje que realiza su bebé dentro del vientre. Esto le hace balancearse inconscientemente. Los expertos aseguran que coger kilos es la única manera de compensar este desequilibrio y que la mujer se acostumbre a su nuevo epicentro.

 

Las digestiones pueden ser más pesadas

A parte de las diferentes molestias en huesos, músculos y demás partes del cuerpo, es muy normal que te cueste hacer la digestión a partir del tercer mes. El crecimiento gradual del útero impide una regular trabajo del intestino por lo que el segundo se queda ‘sin espacio’ para realizar sus funciones vitales.  

Esto, entre otras repercusiones, impide que la digestión sea normal y se haga en el tiempo en el que acostumbrabas a hacerla. Por ello se recomienda comer poco y en muchas veces repartidas a lo largo del día. Hay que tener paciencia y saber compaginar este consejo con los típicos antojos del embarazo.

 

 



Más tiempo en el baño

Uno de los cambios físicos que ahora puede convertirse en ventaja si eres de las que padecía retención de líquidos es este. A partir del tercer mes de gestación, de manera especial, irás con mucha frecuencia al baño. La presión que ejerce el feto sobre el útero será enorme y gradual hasta el punto de tener que ir al baño cada corto periodo de tiempo. Por ello es urgente que siempre cuentes con un baño cerca, pues nunca sabes cuando tienes que ‘evacuar’.

 

Las temidas hemorroides

Son por desgracia de muchas, unas compañeras inseparables durante el embarazo. Se trata del hinchazón de una o varias venas al comienzo del recto, por lo que realizar nuestras funciones vitales a veces se convierte en un verdadero martirio.Los baños de agua tibia, la ingesta periódica de fibra y beber al menos dos litros de agua al día son consejos para paliar los dolores derivados de las hemorroides. Además, en farmacias venden todo tipo de cremas y pomadas. Acude previa consulta médica, si los dolores son muy agudos.  

Aunque pueda parecer así a juzgar por estos cambios físicos, el embarazo no es tan sólo un cúmulo de ‘síntomas y dolores’ continuos. Es cierto que el cuerpo se transforma y que eres mucho más sensible y vulnerable al dolor, pero también has de ver el lado positivo, que compensa con creces a estos pequeños cambios, la inminente llegada del bebé.

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