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Lo siento todo; no siento nada

Este es de esos post que tanto me apetece escribirlo como no escribirlo. Que tantas veces he leído, releído, editado y dejado una vez más en borradores. que mezcla muchas cosas, habla de todo un poco y no tiene ni estructura ni rumbo…

Yo había leído mucho sobre el embarazo, el parto, incluso sobre la lactancia…pero ya llegó el día en que me dí cuenta que tanta lectura no servía como sirve libro de matemáticas cuando estás en el colegio. Porque cada niño es un mundo, pero es que cada madre es también un mundo, y cada parto, ¡y cada posparto!

Del postparto no había leído tanto, y una debería leer mucho más, ¿será que no se escribe tanto sobre ello? ¿que una vez un bebe nace ya no se habla de la mamá sino del bebe? Almenos, en cuanto a libros editados, me da un poco esa sensación. Sé que aunque leas mucho tampoco te va a enseñar ni guiar al 100% sobre lo que va a pasar en post parto; pero ayudaría. Como estoy segura que ayudan aún más esos grupos de madres, esas tribus, porque con experiencias de primera mano aprendes aun más y mejor. Nadie te comprende mejor como alguien que ha pasado por una situación como poco parecida, y te lo cuenta en primera persona.

Después de dos post partos, bien distintos: por el momento, por el bebé, por los sentimientos, por las situaciones, por todo un poco, me doy cuenta que hay cosas en común.

Me doy cuenta que yo, desde el momento del parto, el momento en que sientes nacer a tu hija y la ves por primera vez, sencillamente me convertí en madre. Así de simple. En mayúsculas. MADRE. Dejé de ser niña, mujer, esposa, hija, amiga, y pasé a ser madre. Al 100%. Hubo como una tromba de sentimientos que me llenaron: de felicidad, emoción, alegría, miedo, preocupación, inseguridad, realización y un millón más. Y amor, mucho amor. Pero todos enfocados en esa pequeña que tenía en brazos.

A lo mejor el cambio se había gestado durante el embarazo, pero el parto lo hizo resurgir…no lo sé. Es algo de lo que solo me di cuenta mucho después. Porque darme cuenta de ese cambio me tomó meses.

Mi forma de describirlo sería que dejé de sentir aburrimiento, frío, calor, hambre, sed (bueno, sed si se siente, pero no sé si me daba mucha cuenta) hasta se podría decir que dejé de sentir sueño. Porque aunque no durmiera, igual era capaz de estarme noche tras noche despierta. Pero lo que si sentía, era ese amor tan grande que no hay como medirlo, ese “lo haría todo por ti”, ese “no importa nada más si mi bebé esta bien”. Todo gira en torno a esa pequeña que tienes delante. Y todo lo demás se me olvidaba…porque sí, todo lo demás parece perder importancia: se te olvida qué día es, qué hora, con quien has quedado, qué pasa en el resto del mundo, la última vez que hablaste con tus amigas, preguntarle al padre cómo ha ido en el trabajo, cuál es el titular del día…tantos detalles…tienes demasiada concentración puesta en un bebé chiquitín. Maternidad al 100%. Es como si yo misma fuéramos dos personas distintas. Y la yo madre hubiera arrollado a mi otro yo. Dormía poco, estaba cansada, pero una mirada de ese bebé pequeñito que tenía en brazos…y todo tenía sentido.

A lo mejor a veces podría decir que envidio a aquellas mujeres que pasada la famosa cuarentena se sienten igual que antes de quedar embarazadas, se sienten ellas mismas, quieren y buscan planes para ellas, se sienten en pareja como siempre, salen con amigas, quedan para cenar, se arreglan. A lo mejor las envidiaba, a ratos.

O a lo mejor no. A lo mejor me encanta está maternidad de piel, de concentrarme solamente en mi bebé y en cuánto me necesita en esa etapa. Siento que en el primer postparto no lo pude aceptar del todo. Me pasaba pero no aceptaba el cambio que había significado para mí. Sentía que todo lo que quería era estar con mi pequeña, pero también sentía la presión de que debía hacer otras cosas. Cosas de amiga, hija, esposa, mujer, etc…Y creo que ni disfruté del postparto como quería ni estuve en todos esos sitios en los que sentía que debía estar. Había una lucha, esa lucha porque quieres estar en casa y disfrutar de tu bebé pero te preguntan cómo no lo has dejado en casa para salir a la peluquería; o sentirme cansada pero con ganas de estar a su lado 24 horas, y la solución de salir de casa para descansar de bebé no me parecía solución, pero me sentía “rara” por no seguir esos consejos.

Pero en el segundo…

En el segundo post parto, todas las sensaciones fueron aun más fuertes, sobrepasaron toda posibilidad de no aceptar, eran palpables. No me interesaba nada más que disfrutar, sentir, vivir ese postparto. Ya desde el embarazo, con el segundo quise olvidarme de preocuparme (almenos lo intenté) quise concentrarme en sentirlo. Y la enana se movía adentro mucho más que su hermana y no me permitía olvidarme de ese barrigón que crecía y crecía. En el posparto fue igual. Ella quería estar conmigo, y yo con ella todo el día (dejando espacio a su hermana tanto como podía y como mejor supe) El apego, el contacto, era mi prioridad, y lo hice prioridad, y me dio igual lo que pensaran. Para mi bebé, y para su hermana en la difícil etapa de ser hermana mayor, lo más importante era estar conmigo. O así lo sentí yo.

El problema viene en el papel de mujer, de pareja, de amiga, de compañera, de ser social. Es como estar en una montaña rusa, donde a lo mejor unos momentos te sientes como antes, y después vuelves a sentirte solo madre (suena un poco dr. jekyll y mr. hyde) Tu cuerpo queda magullado por dentro, por fuera, no es el mismo que antes. Y es difícil explicarlo, compartirlo…una como que se siente rara. Las hormonas hacen lo que quieren contigo.

A veces una puede querer salir a cenar con su pareja para pasar tiempo a solas, pero sales y no te sientes a gusto del todo, quieres estar con tu bebé. A veces escuchas a tus amigas hablar de la última quedada, y envidias que quedaran y sientes habértelo perdido, pero en realidad preferías quedarte en casa con tu bebé y la siguiente quedada también vas a pasar…a menos que puedas ir con el bebé a cuestas. A veces te regalan una sesión de peluquería y manicura, y más que relajarte te preguntas cuando termina. A lo mejor te obligas a hacer una u otra cosa, porque es “lo que se supone que debes hacer” pero no te sientes a gusto, no lo disfrutas como pensabas que lo disfrutarías, y te apetece aun menos para la próxima vez. Así me pasaba a mi en el primer postparto.

Si la lactancia es larga e intensiva, este periodo sentir puede durar meses. El verdadero postparto dura lo que dura, y no son 40 días. Es diferente para cada una. Hasta los dos años, hasta los seis meses, hasta que se termina la lactancia, hasta que una vuelve a trabajar, o hasta que ese bebé se empieza no solo a hacer independiente, sino que se siente independiente. Y una madre siente ese cambio, porque ya no es un bebé que solo quiere estar encima tuyo…ahora también quiere estar solo. Quiere explorar, quiere crecer. Y quiere volver a buscarte, a contarte lo que hace, a sentirse seguro, pero ya no como antes. Y tu ya no eres una montaña rusa del sentir y no sentir, ya te sientes más tú.

Tu postparto puede durar unos días o muchos meses, pero creo que cada una debería escucharse y saber qué necesita: si una quiere salir, distraerse, pasar tiempo sola, con amigas o con la pareja, adelante! Pero si una quiere estar con su bebé y disfrutar las 24 horas de ese bebé que en un abrir y cerrar de ojos crecerá, adelante también!!! Lo importante es decidir tú. y no sentirte culpable. Y no dejar que los demás decidan por ti. Además, pueden mezclarse ambas cosas. La idea es hacer lo que a una le hace sentir bien…no es necesario estar encerrada sola en casa con el bebe todo el día ni todos los días salir y dejar al bebé siempre en casa. Las hormonas ya te alteran suficiente como para que tengas que hacer “lo que te dicen” en vez de lo que sientes. Sólo escúchate, es tú postparto y tienes derecho a vivirlo como tú prefieras.

Tu marido, pareja, tus amigas, tu familia, te va a entender. Y si no lo entienden, hazte entender, busca círculos de mujeres, grupos de madres, donde puedas expresar lo que sientes, lo que quieres, lo que te pasa, lo que no entiendes. Lo cuento así porque visto desde fuera, a mi me costó hacerme entender a veces, y creo que la falta de tribu, a mi, me afectó sobretodo en el primer post parto.

Para mi, después de los post partos, creo que es una fase en la que es mejor no darle muchas vueltas a porqué no pareces la de antes, porque ya no puedes ser la misma que antes de dar a luz, la misma que antes del embarazo. ¿por qué no todo vuelve a su lugar? Creo que esta etapa es muy necesaria, tanto para el bebé como para la madre. Es la etapa de exterogestación para el bebé, y una etapa de aceptación para la madre. Aceptar que ya eres madre, que tus ritmos, al menos los primeros meses, se rigen por los ritmos del bebé, que ahora en casa hay una familia no una pareja; o aceptar que eres madre de dos, y que no es lo mismo que la primera vez, que no basta con dedicarse a ese bebé, tienes otro hijo/a que requiere de tu atención hoy mucho más que ayer. Es una etapa dura, agotadora, en la que los días te parece que se conectan unos con otros, en los que miras por la ventana y piensas ¿y la vida sigue ahí afuera, cómo le da tiempo?, una etapa que parece que no termina nunca, una etapa en la que seguro hasta te olvidas de lavarte el pelo y de comer (en mi caso la comida estaba salvada gracias a la abuela y el pelo me lo corté) Pero una etapa que también se puede disfrutar, y una etapa que pasa.

Cuando la lactancia se hace menos intensiva, cuando tu cuerpo termina de sanar por completo y vuelve a la normalidad pre embarazo, cuando vuelves a trabajar, cuando te creas una rutina, cuando ese bebé va soltando ese lazo contigo para independizarse, cuando sea que se acabe para cada una el postparto…entonces vuelves. Vuelves tu, vuelven las ganas de hacer cosas, vuelve el “me apetece…esto, o lo otro” Y entonces empiezas a sentirte tu misma, pero ya no de la misma manera. Eres un nuevo yo. Diferente, mejorado, más fuerte, con otras prioridades, …te conoces mejor, pero has cambiado.

A mi quizás me costó más aceptarlo la primera que la segunda vez, pero visto en perspectiva, ¿cómo va a volver todo a como era antes? Si es todo mucho más completo, más fuerte, más grande que antes. Ya no solo eres mujer, amiga, esposa…eres madre! Hay un bebé que te adora, te reclama y necesita de ti como probablemente nadie te necesite nunca. Y eso, mi segundo postparto me enseñó que es mejor disfrutarlo, entregarte, porque es duro, agotador, pero pasa rápido. Ese bebé crece y se hará independiente, y es una época que seguro recordaremos siempre.

Son etapas de la maternidad, etapas de las que no se habla tanto, y de las que estoy segura nos ayudaría hablar un poquito más. Esta es mi experiencia; puedo ser la única que lo siente así, o quizás no. Os dejo algunos enlaces que hablan sobre el post parto que he ido recopilando y que a mi, me han gustado:

ni blog ni bloga

mareta meva & un papa como darth vader

mareta meva…el postpart

a flor de pell

mamadre

peineta, pinxos y mi monillo

1+1 no son dos

psicologia para mamas: relaciones, puerperio 1, puerperio 2



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