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A veces, ser positivo no es tan sencillo como siempre creemos

No sé vosotros pero cada día me encuentro en la red con más de treinta artículos que hablan de la positividad. Títulos como: “5 maneras de ser positivo”, “tienes que ser positivo para disfrutar del día a día” o “sé positivo, no hay otra manera”. Está claro que ser positivo es algo bueno pero a veces, no es tan sencillo serlo como parece. Por ejemplo, conozco a personas que no aceptan tener días malos, estar tristes, sin fuerzas o con un estado de ánimo algo bajo. Creen que siempre hay que sonreír, estar feliz y super contentos. Pero, ¿realmente tiene que ser así?

Ser positivo no significa estar siempre sonriendo

Para mí, ser positivo no significa tener siempre una sonrisa en la cara. ¿Por qué tenemos que sonreír si no nos apetece o no queremos hacerlo? Ser positivo es mucho más que reír a carcajada limpia. Ser positivo también significa aceptar que habrá días buenos, regulares y malos. Y que no pasa absolutamente nada por eso. Significa comprender la tristeza y saber que estar triste no es algo raro y horrible. Y que sobre todo, que tenemos derecho a estarlo si no nos encontramos bien.

¿Sabéis lo que significa también ser positivo? Llorar. Porque al llorar se están expresando emociones y se toma consciencia de ellas. Una sonrisa, estar de buen humor y hacer las cosas con pasión siempre ayuda a que el día sea redondo pero también hay que gestionar los imprevistos, las sorpresas y las expectativas que no son cumplidas sin perder esa alegría. Porque ser positivo también representa superar obstáculos y saber saltar las piedras del camino.

Llorar no es de débiles a pesar de que lo digan muchos

“¿Estás llorando? ¡Y yo que te creía más fuerte!”. “Qué vergüenza. Los hombres no lloran”. “¡Deja de llorar! Tienes que tomarte las cosas de otra manera!”. Desgraciadamente, en toda mi vida no he dejado de escuchar todas esas frases y no pocas veces. No comprendo la rabia que le tiene la mayoría de la sociedad a la acción de llorar. No sé por qué muchas personas lo ven como un hecho ridículo y de débiles. Personalmente, las personas que lloran cuando se encuentran mal son increíblemente valientes.

¿Por qué? Porque están dejando las emociones salir. Y cuando se exteriorizan las emociones es bastante más sencillo identificarlas, comprenderlas y gestionarlas. Las personas que lloran no son menos positivas que el resto ni mucho menos. Si en algún momento sentimos la necesidad de llorar (por el motivo o razón que sea), es mejor hacerlo. Es mejor parar, dedicarnos unos minutos (o lo que nos haga falta) y respirar. Eso para mí, también es ser positivo.

Por favor, no dejes que nadie dirija la vida por ti. Solo tú tienes ese derecho

La obligación de ser positivo sin importar nada más

Obligar a las personas a ser positivo y a sentirse de una manera u otra me parece algo horrible. “No llores”, “tienes que ser más positivo”, “sonríe más”, “sé feliz”, ” es que no haces nada para estar bien”. Para mí esos mensajes de imposición no llevan a ningún lado. La mayoría de las personas quieren estar bien, quieren sonreír más y quieren ser felices. Pero, ¿y si no pueden? ¿Qué ocurre con la gente con depresión o ansiedad? De ahí el “no haces nada para ponerte bien”.

¿Hay gente que cree que la persona con depresión elige estar así? Para nada. Las personas con depresión o ansiedad lo que menos necesitan son presiones, agobios e imposiciones. Lo que más necesitan es sentirse comprendidos y entender sus emociones y sentimientos. Necesitan ser escuchados y no juzgados. Y sobre todo, obligarles a adoptar un estado de ánimo con el que no se encuentran cómodos queda totalmente fuera de lugar.

El error de querer gustarle siempre a todo el mundo

Hay quien piensa que lo más importante es gustar a todo el mundo. Muchas personas creen que si cumplen las expectativas que se han formado los demás de nosotros, sus días (y su vida) serán mucho más positivo. Desgraciadamente, y desde mi punto de vista, se equivocan. Y mucho. Intentar gustarle a todo el mundo es insano, casi imposible e increíblemente agotador. Mientras más cumplamos los deseos de los demás (sin querer hacerlos realmente) no seremos más positivos. Al contrario.

En algún punto nos daríamos cuenta de que hemos dejado de pensar en nosotros mismos y en las cosas que queremos. Nos daríamos cuenta de que cansa muchísimo estar cumpliendo continuamente las expectativas de los demás y sin tener en cuenta nuestras metas, objetivos e ilusiones. Así, podrían aparecer emociones y sentimientos negativos y un malestar innecesario que se podría haber evitado desde el primer momento. Aprender a decir no también significa ser positivo.

Tú decides cómo sentirte y no deberías sentirte mal por ello

Sé que puede resultar muy sencillo decirlo pero no deberías dejar que los demás manipulan y dirijan tu vida y tus sentimientos. Te lo dice una persona que durante bastante tiempo se dejó llevar por las influencias, por las expectativas y deseos de los demás y que dejó a un lado lo que realmente quería y le hacía ilusión por no molestar y enfadar a nadie. Si no te apetece sonreír un día o no te encuentras bien no tienes no tienes que dar explicaciones a nadie si te las piden de mala manera. Eres libre de sentirte cómo te apetezca.

Haz las cosas que te apasionan y que te hacen feliz aun sabiendo que a tus conocidos no les hace mucha gracia o no le ven el valor y el futuro. Enfádate, ríete, llora y sonríe. Y sí, también tienes derecho a estar triste y de bajón. No tienes que sentirte culpable por no gustar a todo el mundo. No dejes que nadie te diga cómo te tienes que sentir en cada momento y cuándo estar contento, alegre o feliz. Si lo haces, sentirás que estás perdiendo el rumbo de tu vida. Y tú deberías ser el único que maneje el timón.

Fuente: este post proviene de Nunca jamás y yo, donde puedes consultar el contenido original.
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