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¿Como crear una rutina sin convertirme en ermitaña nº1?

¡Me encantan las rutinas! Realmente creo que pueden solucionar muchos problemas de organización en la vida familiar, pero ¡OJO!, si solo nos centramos en tener una rutina para nuestros bebés nos olvidaremos de las nuestras, y de nuestra vida social, y acabaremos siendo ermitañas en nuestra propia casa. ¿Alguien se ha sentido alguna vez una ermitaña? Yo sí.¿Por qué creo en las rutinas?

Tanto para niños como para adultos las rutinas forman parte de nuestra vida de manera natural, son necesarias para conservar la salud, sentirse bien emocionalmente y mantener el equilibrio en la vida. Los adultos tenemos tan interiorizadas las rutinas que quizá no las identifiquemos, pero para nosotros además de ir a trabajar o cumplir con obligaciones, la ducha diaria, una cena relajada, ver una película el fin de semana o quedar con una amiga para tomar un café también son rutinas de nuestro día a día, y cada una cumple una función de satisfacción de una necesidad ( somos seres sociales, por lo tanto la necesidad de relación social y afectiva existe, y está cubierta por ese café con una amiga o esa película relajada en el sofá con nuestra pareja).



Las rutinas en los bebés.


Los bebés y los niños no tienen la noción del tiempo igual que nosotros, para ellos una mañana entera es una eternidad, y aunque para nosotros sea una rutina el estar 3 horas en casa, para ellos no lo es. Los bebés necesitan fraccionar su día en muchas más porciones que nosotros; necesitan muchas señales que les indiquen lo que va a venir después, y necesitan que estas señales sean repetitivas.
Cuando utilizo el término "rutina" me refiero de una manera global, a la secuencia de acciones que hacemos a lo largo del día. Como ya he dicho, las rutinas son todas las acciones que forman parte de nuestra vida y que contribuyen al bienestar personal y para un bebé son: La alimentación, la higiene y el vestido, el sueño y las relaciones afectivas y sociales. El desarrollo del peque en éstas áreas da lugar, poco a poco, a la autonomía. Poner en orden estas acciones, de manera que cada día se produzcan más o menos a una hora similar y en el mismo ambiente relajado es muy beneficioso para los bebés.
¿Qué beneficios aportan las rutinas a los pequeños?

Aportan seguridad:
Las rutinas y su repetición predecible aportan seguridad al bebé, ya que enseguida es capaz de establecer relaciones entre las diferentes actividades que realiza durante el día. Cuando un niño sabe lo que va a ocurrir después de una acción ( como con las películas que no se cansan de ver una y otra vez) es cuando más seguros se sienten; ese conocimiento les otorga poder, les hace sentir mayores. Con los bebés ocurre lo mismo pero a su nivel; cuando son capaces de reconocer la actividad que van a hacer a continuación es cuando más seguros se sienten.
La necesidad de unas rutinas mas o menos pautadas dependerá de la edad del peque y de su propia personalidad. Los mas sensibles van a necesitar un día súper estructurado y los más angelitos se adaptaran a todos los cambios ( puedes leer aquí un artículo sobre la personalidad del bebé). ¡Cada bebé es un mundo!
Ayudan a satisfacer las necesidades básicas y de desarrollo:
Por una parte las rutinas son útiles para cubrir las necesidades básicas de un modo relajado, pero sobretodo ayudan a cubrir la necesidad en los bebés de recibir estimulación cognitiva, de interactuar con sus cuidadores en los ratos de la comida o el baño y, si además incluimos los juegos en las rutinas, ayudan a pasar ratos de calidad con sus padres y a realizar actividades enriquecedoras con ellos (puedes leer una artículo sobre los juegos en los más peques aquí).


imagen de www.lagazzettadf.com
Pero no todo es tan sencillo...


A pesar de los beneficios de las rutinas creo, desde mi experiencia, que también es importante no obsesionarse con ellas, ya que los bebés evolucionan muy rápido y cuando te cuadra todo y empiezas a tener unos días "predecibles", va tu peque y hace un cambio y entonces se desmonta tooooda tu rutina y has de volver a comenzar. Y eso desgasta mucho, y si eres de las que casi te has convertido en ermitaña para conseguir que tu bebé no se salga de su rutina, te entrarán los siete males cuando veas que, de repente, nada sirve. Y encima, habrás perdido tus rutinas (especialmente las relacionadas con la necesidad afectiva y social) y seguramente te sentirás bastante mal.

Y entonces ¡qué!, ¿rutina o no rutina?

Dándole vueltas a cómo combinar el establecer rutinas que respeten las necesidades de nuestros bebé con mantener nuestra salud mental, se me ocurren algunas claves generales para ofrecer rutinas a nuestros peques sin obsesionarnos: 
Olvidarnos del reloj. No tener prisas. Pensar en rutina solo como una secuencia de acciones (que no es poco) y NO como un horario.
Intentar establecer un orden en las rutinas siguiendo las señales de sueño, actividad y hambre que te muestre tu bebé. Respetar su ritmo interno. Si lo observas descubrirás que sigue unos patrones de sueño, hambre y actividad más o menos estables.

No olvidarnos de nosotras misma ni de nuestras propias rutinas. Respetar nuestras necesidades. Si es necesario, buscar ayuda para que cuiden del peque mientras nos cuidamos a nosotras mismas o nos tomamos ese café con una amiga.
Verbalizar siempre las acciones que vamos a hacer con nuestro bebe (aunque sea aún muy pequeñin): "te voy a coger", "ahora vamos a comer" o "ahora vamos a echar la siesta".
Crear señales o símbolos para que nuestro bebé identifique el cambio de una actividad a otra y le ayude a saber lo que vamos a hacer ( además de hablarle cantarle una canción, siempre la misma para cada rutina: puede valer inventarte una y recordarla, pero eso si: una para ir a dormir, otra para la hora de comer, etc).
Tener un ritual para cada rutina: por ejemplo para la siesta, después de cantar la canción ir a la habitación, oscurecerla, poner música relajante....
Ser conscientes de la evolución de nuestro bebé y estar preparadas para cuando llegue el día en que toda la rutina se desarme.
Adopta un objeto de apego para tu bebé solo para la hora de dormir, para que cuando salgáis y tenga que dormir en un lugar en el que no está acostumbrado, puedas dárselo y tengas un poco más fácil el conseguir que se duerma ( que tampoco es garantía de éxito, pero te dará seguridad y valor para realizar tu salida) . Un truco: Utiliza una mantita o trapito y también un muñeco de peluche, por si se te pierde uno o se ensucia.
En el siguiente post seguiré con la segunda parte de "¿como crear una rutina sin convertirme en ermitaña?" y te contaré como crear una rutina paso a paso y algunas ideas para no acabar convertida en ermitaña en tu propia casa.

Fuente: este post proviene de Educar para el futuro, donde puedes consultar el contenido original.
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