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Criar sin premios ni castigos

Unas semanas atrás asistí a un taller de disciplina colaborativa para padres. El titulo me llamaba la atención:

La disciplina colaborativa. Educar sin castigos ni recompensas

La parte del castigo creo tenerla ya hace tiempo dominada, porque fue de las primeras cosas que de forma consciente descarté en mi crianza. Entender las consecuencias sí, castigar no. Pero el tema de los premios y las recompensas...es tan fácil caer en ellas. Tenía ganas de darle una vuelta al tema, y ya cuando vi que el juego estaba relacionado en todo el taller, ya sabía que tenía que ir.

¿Qué he aprendido?

La charla a la que asistí era solo una de toda una serie, pero las fechas no me coincidieron para ir a todas. Las instructoras, nos pasaron una pincelada para los que solo veníamos ese día, de lo que habían hablado los días anteriores, pero que eran importantes para entender las bases sobre las que debíamos caminar para llegar al tema de esta charla.

Su taller se basa en la filosofía de Aletha Soler, muy intrínsecamente relacionada al juego. El tema del taller lo explicaron en 5 partes, o 5 pétalos de la flor que hoy presentaban. Cada charla las habían dividido de la misma forma, en pétalos de una flor.

jugar-familiar-crianza


En la primera charla habían hablado de las bases de la crianza y nos destacaban algunos puntos importantes a recordar: hacerse cargo de la mochila que llevamos todos con nosotros, que está relacionado con cómo vivimos nuestra infancia, la importancia del auto cuidado, de las reuniones familiares y la disciplina democrática, y la importancia del llanto y del juego.

En la segunda charla habían hablado de pataletas. En esa ocasión hablaron de la acumulación de frustraciones de los niños que llevan a esas pataletas, de las causas que pueden estar ligadas al llanto, de los mecanismos de control de este, de la contención del llanto y su fisiología. Del ciclo de la cólera y la culpa  y de la contención y el vínculo, y de las consecuencias tanto de permitir llorar como de no hacerlo.

Crianza consciente

En esta tercera charla, muy breve para la cantidad de contenido que tenía, nos dividían como comentaba en una nueva flor de 5 pétalos.

El primer pétalo nos habla de las disciplinas de la crianza. Existen varios tipos de disciplinas, como por ejemplo:
El autoritario: con violencia física

El autoritario, sin violencia física. Este caso lo ejemplificaban cuando nos convertimos en el policía o el monstruo, e intimidamos a los niños con amenazas o chantajes. Es violencia psicológica y nos recordaron que dejan huellas igual que la violencia física. En este caso aprendemos a hacer las cosas por no perder algo o por miedo, no por voluntad propia.

niños-sentimientos-comprension


El permisivo: Dejar hacer todo. Esta opción tampoco es recomendable, hay que saber decir que no, marcar límites, pero dando la explicación del porqué. Porque les queremos y les cuidamos. Si ellos toman todas las decisiones, si ellos mandan, se forman pequeños tiranos.

Y por último mencionaban el estilo democrático: con esta disciplina ganamos todos. Es colaborativa. Permite las opiniones de todos, y muchas normas se llegan por consenso. Esto no quiere decir que sea permisivo, pues el consenso no impide que haya ciertas normas de seguridad que haya que cumplir. Pero permite a todos opinar y ofrecer su punto de vista.

El segundo pétalo nos habla de las causas de los comportamientos considerados inaceptables. Las causas pueden ser tanto cansancio, como dolor, como frustración.   No podemos tenerlos quietos todo el día. También en este punto nos recordaban que a veces les dejamos marcas cargándoles con nuestras mochilas y les damos roles que no les corresponden, como por ejemplo hacer que nos contengan ellos a nosotros.
Las causas de un comportamiento considerado inaceptable pueden ser:

El niño tiene una necesidad legítima (sueño, necesidad de atención, hambre,…) que no sabe expresar. Nos recordaban también que los niños son puro movimiento, y hay que comprender eso antes de marcar ciertas normas, pues nos ayuda a comprender porqué tienen ciertos comportamientos.

El niño no tiene información suficiente para comprender la norma.  Nos recordaban en este punto que hasta los 3 años los niños no tienen capacidad de comprender las normas.

El niño alberga sentimientos dolores y contenidos. Aquí recalcan poner atención a los niños muy silenciosos o muy bien portados.

Los 3 pasos ante un comportamiento inaceptable:
1. Qué nos pasa a nosotors cuando ocurre este comportamiento, qué sentimos

2. Qué siente el niño

3. Cómo busco la respuesta a esa necesidad.

Tercer pétalo: Nos habla de la escucha activa y lo que realmente significa. Porque no es solamente escuchar, es escuchar un poco más allá, comprender que hay detrás de un dolor que se repite, de un mal comportamiento prolongado. Reflejar a través de la palabra el sentimiento que el niño expresa, para que éste se haga consciente. 
madre-hija-acompañar


Las barreras a este tipo de comunicación son: mandar, juzgar, criticar, avergonzar, dar soluciones, ridiculizar, poner apodos.  Hay que enfocar los mensajes desde el YO. Se describe la actitud del niño, no al niño. Pegar está mal en vez de eres malo. Expresamos como nos hace sentir un hecho. Por ejemplo, cómo nos hace sentir cuando se pelean, o cuando nos hablan de mala manera.

Los 3 tiempos: el tiempo que pasamos con nuestros hijos no siempre es igual ni tiene porque serlo, pero hay que intentar tener estos 3 tiempos integrados en nuestro día a día.
1. Tiempo 100% con tu hijo, pero en su mundo. El manda, tu le sigues la corriente, no le corriges, no rompes su imaginación aunque no hable de cosas que no son reales, te metes en su juego. Dedicar 10 o 15 minutos de este tiempo a nuestros hijos cada día es un regalo de valor incalculable.

2. Tiempo de compañía: le pedimos que nos acompañe en una tarea: a cocinar, leyendo en el sofá, a comprar. Es un espacio de compañía, de conversación, de compartir

3. El tiempo para uno.

Cuarto pétalo: la reunión familiar. En este pétalo nos recordaban la importancia de tener un espacio para el núcleo familiar, además de las reuniones con la gran familia, con amigos. Un espacio para el pequeño núcleo que habita bajo el mismo techo.
Se sugiere dejar espacios o rituales para la liberación de rabia. guerra contra el cojín, pintar la pared de la rabia, cosas que nos permitan soltar.

Mediación: conversar, interpretar las distintas emociones subyacentes. Esto nos sirve para momentos de celos, por ejemplo.

También se sugiere una actividad en la que todos durante la semana escriban las cosas por las que se han sentido dolidos, y el fin de semana, en la mesa, se conversen. Pero se habla desde el YO. Expreso mis necesidades y busco la solución de manera colectiva. Todos ponen de su parte para llegar a acuerdos colectivos. Por ejemplo: yo me siento mal cuando después de recoger toda la casa a los 10 minutos está desordenada.

Quinto pétalo: jugar!!! juegos para liberar la rabia, juegos terapéuticos como de doctores para curar dolores, juegos de la risa. todos podemos ser terapeutas.

Podemos estar repitiendo una orden 20 veces y exasperarnos, o podemos poner una canción para ordenar, conversar las normas, etc… Nosotros elegimos cómo.

Fuente: este post proviene de Asi piensa una mamá, donde puedes consultar el contenido original.
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