Castigos vs Consecuencias: Enséñale a tu Hijo/a la Diferencia

Al practicar una disciplina saludable con nuestros hijos es necesario diferenciar entre Castigos Vs Consecuencias. No es lo mismo agotarnos gritando, o rompernos la cabeza para darles un castigo merecido, que lograr que piensen en las consecuencias de sus actos.

Cuando trabajo con padres de adolescentes, nuestras conversaciones inevitablemente se van hacia la disciplina:

“¿Cómo consigo que mi hijo siga las reglas?”

“Mi hijo no va a limpiar por sí mismo. ¿Qué debo hacer?”

“¡Nada de lo que hago parece tener ningún efecto sobre ella!”  


La disciplina con los adolescentes es complicada. Están en una edad en la que es importante darles más libertad y responsabilidad, pero muchos padres sienten que tienen pocas herramientas a su disposición para lograr que los adolescentes sean responsables. Cuando eran niños, un simple “tiempo fuera” a menudo bastaba, pero ahora que son adolescentes las soluciones no los sentimos tan simples.  

En un taller reciente, una de las madres me pidió consejos sobre cómo llegar a su hija, para que dejara de ser tan mala con su hermano pequeño. -Ella se molesta fácilmente con él y termina gritando o incluso empujándolo y golpeándolo-. Le pregunté a la madre su reacción habitual, y ella dijo: “le quite su teléfono por unos días” – un castigo común, aparentemente razonable. Entonces le hice otra pregunta, su respuesta fue algo que escucho de los padres todo el tiempo

“Así que: ¿Qué tan bien funciona eso?” – Funciona hasta que levanto el castigo, pero la conducta se pone en marcha de nuevo.

 

La Diferencia entre los Castigos Vs Consecuencias


Ese es el problema con algún castigo de mandato: hace que el adolescente sufra por un rato, pero tienen poco impacto sobre el cambio de comportamiento. Para crear consecuencias que sean más eficaces, es importante comenzar con la comprensión de la diferencia entre los castigos y las consecuencias. Estos no son lo mismo. Sirven para propósitos muy diferentes, y crean resultados muy diferentes.

Los castigos se utilizan para imponer sufrimiento de algún tipo y para que quede claro quién está en control. A menudo no están relacionados con el problema de conducta (por ejemplo, quitar el teléfono porque tu hija fue mala con su hermano), y más a menudo se les da en los momentos de enojo y frustración. El resultado de la mayoría de los castigos es que infunde miedo y resentimiento, hace que los adolescentes se resistan a admitir sus errores, y lo más importante, tiene poco o ningún efecto sobre el comportamiento futuro.
 


Hacerles pensar es la diferencia.

Las consecuencias, por el contrario, están diseñadas para enseñar a los adolescentes a aprender de sus errores. Animan a la buena conducta, y enseñan a los adolescentes a participar en la resolución de problemas de manera más proactiva. Idealmente, las consecuencias terminan por enseñar a los adolescentes que están en control, y son responsables de su comportamiento.

La disciplina con adolescentes es complicada. Están en una edad en la que es importante darles más libertad y responsabilidad, pero muchos padres sienten que tienen pocas herramientas a su disposición para mantener a los adolescentes siendo responsables.

 

¿Cómo funciona esto en la vida real?


Así que, ¿cómo se vería esto en el mundo real? Estos son algunos ejemplos de cómo se pueden empezar a utilizar las consecuencias más eficaces con tu familia:  

Tu hijo no ha estado haciendo sus tareas de la casa. Dejan platos sucios en la sala de estar. No limpia su habitación, etc.


En lugar de: Gritar, dar un discurso, regaño, quitarle el teléfono, o confinarle a su habitación

Prueba esto: Tu adolescente no está respetando tu hogar o cuidando de sus responsabilidades. Durante una semana, será el responsable de lavar los platos y la ropa de TODA la familia. El objetivo es entender el esfuerzo que se necesita para cuidar de una casa, y aprender a respetar tu papel para mantener la casa limpia.  

 

Tu hijo/a está constantemente luchando / discutiendo con su hermano menor. A veces se pone tan molesto con él que le golpea o empuja.


En lugar de: Quitarle el teléfono, dejarle sin salir durante el fin de semana, o gritarle

Prueba esto: Con el fin de reparar el daño que ha causado en esta relación, tu hija necesita pasar tiempo con su hermano pequeño: llevarlo al parque, ver una película con él, leer un cuento antes de dormir, etc. El objetivo es para reparar la relación y, enterarse de que su hermano no se merece ser tratado de esa manera.

Lee también: ¡AYÚDENME A AYUDAR A MI ADOLESCENTE!



Tu adolescente te dice que no aprobó un examen en la escuela.


En lugar de: Quitarle el teléfono, dejarle sin salir el fin de semana, o hacer que pase todo el día estudiando en la biblioteca

Prueba esto: Pregúntale cual es su plan para avanzar. Permite que tu hijo haga un plan para hablar con el maestro, se quede después de la escuela en busca de ayuda, pida volver a tomar la prueba, etc. Después de que tenga un plan, pregunta cómo puedes ayudarle. ¿Tu adolescente, necesita tu ayuda para comunicarse con el maestro? ¿Necesita tu ayuda a estudiar? Pero recuerda que debes hacerle pensar en su propio “plan”, y tu adolescente aprenderá a ser responsable de sus calificaciones.
 

El Balance Correcto entre Castigos vs Consecuencias


¿Te diste cuenta de que los castigos favoritos a menudo son quitarle la electrónica o dejarle sin salidas? Hay una razón por lo que padres recurren a esto tan a menudo. Pueden servir como un buen castigo, porque muchos adolescentes colocan un valor muy alto en la comunicación con los amigos. Estos castigos tienen un valor de “choque inicial” y sirven para que el adolescente sufra un poco y preste atención a lo que ha hecho.

No estoy recomendando que los padres dejen de usar el castigo. Puede ser muy eficaz quitarles el teléfono o limitar la libertad de un adolescente el fin de semana. Pero es importante entender que solo estas tácticas, no tendrán un efecto duradero en el comportamiento. El equilibrio siempre es necesario y en este apartado de «Castigos vs Consecuencias», como padres, tenemos que balancear estos sencillos castigos con consecuencias más significativas. Esto, si queremos que nuestros adolescentes sean más conscientes de su comportamiento y hagan cambios duraderos.

Cuando tengas la necesidad de decidir una “consecuencia” para tu hijo, recuerda que debes preguntarte: ¿qué es lo que quiero que aprenda de esto? Porque enseñar a nuestros adolescentes a reflexionar, aprender de los errores, y asumir una mayor responsabilidad por sus acciones es en última instancia el objetivo.

Prueba estos puntos con tus hijos, y déjame saber cómo mejoran… Aquí abajo en los comentarios

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